
El Basket Globalcaja Quintanar acarició esta campaña el ascenso a LEB Plata, después de disputar su tercera fase por subir a la tercera categoría del baloncesto nacional en una década. El conjunto de Quintanar del Rey, una localidad que no llega a los 8.000 habitantes, ya es un clásico en EBA y este año dio un paso en su rendimiento que estuvo a punto de acabar con un premio histórico.
Buena parte de culpa de esta temporada 20/21 tan satisfactoria la tiene el proyecto liderado por el entrenador Juan Carlos Navarro. El técnico cogió las riendas la pasada campaña y la pandemia evitó la posibilidad de que disputarán los playoffs de ascenso (aunque estaban fuera en el momento del parón). Este año sí logró ir pasando las diferentes fases hasta llegar al final de la competición y competir hasta el último segundo.
Los conquenses arrancaron muy bien contra el Mondragón Unibersitatea, un club histórico del País Vasco y que partía como favorito. Los quintanareños lograron imponerse y se postulaban como candidato a subir. «El primer partido suele ser el más complicado y el clave. Pero arrancamos bien y esa la victoria dio tranquilidad y seguridad», recordaba el técnico, aunque un día después, el rendimiento contra el CB Mollet no fue el esperado. «No estuvimos desde el principio. Entramos fatal e hicimos lo contrario de los que nos hizo ganar el primer día, que fue la defensa», resumía respecto al partido en el que perdieron la ventaja adquirida en el primer partido. «Cuando más de cara lo teníamos se nos escapó», lamentaba Navarro.
Aun así, los quintanareños llegaban a la tercera y última jornada con opciones de subir directos o, como mal menor, acabar segundo para disputar la repesca. Les tocaba en suertes el CB Alginet, que llegaba invicto y habían demostrado un altísimo nivel en los dos partidos anteriores. Finalmente, los valencianos se impusieron, pero el Basket Globalcaja Quintanar peleó hasta el final. «Estuvimos con opciones hasta el último segundo. De haber ganado podríamos haber sido primeros, algo que hubiéramos firmado el primer día de competición», decía Navarro. Al menos, la despedida de la competición fue con mejor sabor, ya que «fuimos otro equipo distinto al segundo día».
Después de quedarse a las puertas, Navarro analizaba qué podía haber pasado para no subir. «En una fase final, si un día no estás concentrado o al 100% eso te perjudica. Son partidos intensos, con jugadores de todos los sitios y que van a por el ascenso, por lo que, en cuanto un día no estás, eso te lastra», resaltaba el técnico del Basket Globalcaja Quintanar. Además, también pudo pesar la juventud de la plantilla, quienes para el 90% de los jugadores era su primera vez en una fase final. «Son todos jugadores jóvenes, el mayor tiene 25, y no se han visto en esta tesitura. No ha sido un hándicap global, pero sí que nos ha pudo perjudicar en cierto momento de tensión».
Han pasado diez días desde que la fase final terminó, pero Juan Carlos Navarro no quiere quedarse quieto. «En unos días volveremos a hablar la directiva y yo para ver qué se quiere hacer, ver si ellos quieren contar conmigo y, a partir de ahí y quieren que siga, empezar el trabajo de confeccionar la plantilla. Hay que ver qué objetivo nos podemos marcar en función del equipo que podamos tener», terminaba el entrenador.
Al final, su actuación les hizo terminar en novena posición de la liga EBA, cuyos cinco primeros ascendieron a LEB Plata, así que tampoco se puede descartar el escenario de que cuatro equipos renuncien a participar en LEB Plata (dos de los ascendidos, Estudiantes y Fuenlabrada, es probable que rechacen la plaza) y se ofrezca un sitio en la categoría a los quintanareños. Pase lo que pase, una temporada para enmarcar en la que Quintanar del Rey ilusionó a toda la provincia con un ascenso histórico.

































































