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José Alberto Estival: “La segunda vez que salté en paracaídas fue la más difícil por la sensación de quiero y no puedo mental”

Mens sana in corpore sano. José Alberto Estival Martínez cuida su mente y su cuerpo para desarrollar sus aptitudes como escritor y profesional. Guardia civil de profesión y servicial y solidario por vocación, este villardeolallense comenzó a publicar sus escritos para ayudar a los demás. José Alberto desarrolla la mente plasmando sus sentimientos sobre el papel y el cuerpo practicando sendos deportes porque “tenemos que mantenernos activos, cuidarnos y procurar ayudar a estar sanos”.

La misma versatilidad que maneja en sus escritos se evidencia en su vínculo con el deporte, esencial en el día a día de un guardia civil. Tres son las obras que este escritor conquense ha publicado. Más de una decena son las disciplinas deportivas que José Alberto ha practicado. La más longeva, el fútbol.

Desde que comenzara en el colegio a jugar con el balón, poco a poco descubrió que también sería el deporte que marcaría su adolescencia. Del patio con los amigos pasó a jugar en el equipo de fútbol sala de la localidad, participando en Liga Comarcal. Tanto portero como jugador de campo, José Alberto disfrutaba del deporte en equipo. Poco tiempo después, el fútbol once ganó al sala y continuó su periplo futbolístico en el San José hasta que cumplió 17 años, cuando una lesión de hombro lo dejó fuera del terreno de juego mientras ocupaba la posición de portero titular. Más tarde, decidió jugar en un equipo de adheridos en la UB Conquense.

En su andadura por Madrid, donde se desplazó por motivos de estudios y formación, continuó practicando otros deportes. “Al poco tiempo me aventuré en el mundo de la Fuerzas Armadas, donde en la Unidad de élite que me encontraba era requisito la práctica del deporte y mantenimiento diario dentro de la organización”. Allí comenzó a jugar al balonmano y al baloncesto, este último, dentro del equipo creado en el cuartel en el que estaba destinado. El hockey fue otro de los deportes que realizó mientras se formaba como guardia civil en la capital, pero tuvo que abandonarlo tras acabar allí su estancia por no tener posibilidad de seguir practicándolo.

Enamorado de su provincia, regresó a tierras conquenses y siguió practicando otros deportes. Pricense de adopción, quedó prendido del paisaje kárstico de la zona, ideal para practicar running, Mountain Bike(participando en varias carreras populares en ambas disciplinas), senderismo y vías ferratas, deportes que pone en práctica gracias al entorno rural en el que vive, en plena Serranía de Cuenca. Reconoce además que los deportes al aire libre, en contacto con la naturaleza, son su verdadera debilidad.

José Alberto es un amante empedernido de los deportes de riesgo y ha recibido formación en paracaidismo,tanto en modalidad automática como manual: “Es una sensación de silencio y de paz con la mezcla de adrenalina que relaja los sentidos y reinicia el metabolismo”, reconoce el escritor. 22 años hace desde aquella primera vez en la que un escalofrío de adrenalina le ayudó a saltar al vacío, aunque confiesa que, al no haberlo hecho nunca, la sensación de desconocimiento se entremezcla con las ganas y la experiencia vence al miedo. El segundo salto, sin embargo, fue el más complicado: “podía valorar desde la propia experiencia y era una sensación del quiero y no puedo mental y falta de control del cuerpo”. Lo que comenzó a realizar por trabajo se ha convertido hoy en uno de los deportes más trepidantes y comunes de su vida.

Su carácter afable es idóneo para el aprendizaje de otra disciplina deportiva compleja tanto en la enseñanza como en la práctica: la defensa personal. José Alberto comenzó a formarse y ha realizado cursos en defensa personal militar y en combate. También ha impartido talleres vinculados a los “Conceptos básicos en protección y defensa personal femenina y personal vulnerable”. Durante el curso, no olvidó su talante solidario y propuso a las asistentes la donación de peluches, destinados para la “Fundación Sonrisas”.

Desde pequeño, otra de sus virtudes han sido los deportes de raqueta. La pista de frontón en su pueblo le inició en la práctica de este deporte al que le siguió el tenis y el tenis de mesa, aunque ya dejó ambos atrás. En la actualidad juega al pádel y también ha recibido clases para continuar mejorando, compitiendo de manera esporádica en torneos amateur.

Como colofón, también ha practicado natación, disciplina imprescindible y necesaria en su profesión: “Nuestro trabajo requiere de un mantenimiento y en los diferentes procesos selectivos es una de las condiciones para superar los mismos, una superación de pruebas físicas en las que se añade prueba de soltura acuática ”. José Alberto ha incorporado a su rutina uno de los deportes más completos para fortalecer el cuerpo y el alma.

Ávido lector de medios deportivos, trata de seguir mediante la prensa los deportes de motor y a los equipos locales y provinciales. Considera vital apoyar a los colectivos de la región: “Creo que es una cultura sana y un ingrediente esencial en la vida de cualquier persona, el apoyo a nuestros equipos, la colaboración, la enseñanza, la aportación, la dedicación y ese espíritu para mantener la esencia de nuestras costumbres y la promoción del deporte a grandes rasgos”. Aunque su corazón se tiñe de blaugrana como fiel seguidor del FC Barcelona.

Como conquense de pro, se acuerda también de los juegos populares y tradicionales, deseando que estos no caigan en el olvido: “Hay que mantener siempre viva la esencia y recuerdo de todas esas personas que los iniciaron, desarrollaron y nos dejaron sus consejos y el mejor de los legados”.

Sus diversas facetas como escritor se revelan en el deporte: la más pasional, en el paracaidismo; la reposada y delicada, en el senderismo; la creativa en el pádel; la combativa en la defensa personal. Así se define José Alberto, adalid de la solidaridad, de la constancia, de los sentimientos a flor de piel y del deporte como vía de escape y estilo de vida.

 

 

 

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Laura Benedicto Melero