Preocupación en el seno del Basket Globalcaja Quintanar. La situación económica agobia al conjunto de baloncesto, ya que tiene un ‘agujero’ importante en su economía. La gravedad es tal que, este próximo sábado (juegan en el Ángel Lancho tanto el equipo de EBA como de Primera Nacional), puede ser el último día en que se vea baloncesto en Quintanar del Rey.
Si bien la directiva quintanareña acostumbra a realizar presupuestos austeros (calculan aproximadamente en 110.000 euros los ingresos, y en 100.000 euros los gastos), cualquier percance puede suponer un infortunio importante. Y eso es precisamente lo que les ocurre en estos momentos, puesto que habitualmente cada campaña cuentan con un dinero aportado por la institución local (15.000 euros) y que en esta 22/23 todavía no ha llegado.
Desde el Basket Globalcaja Quintanar están muy preocupados por no haber recibido todavía la cuantía de esa ayuda. Señalan a este medio que esa partida forma parte de los presupuestos aprobados en septiembre, aunque desde el consistorio quintanareño les indican que tiene que pasar por Comisión de Gobierno y después ser aprobado en Pleno. Sea como fuere, los días pasan y las consecuencias ya se hacen notar.
Por ejemplo, los jugadores y cuerpo técnico del Basket Globalcaja Quintanar acumulan dos meses sin cobrar (septiembre y octubre), no hay dinero para contratar viajes (preocupa el que deben realizar a Tenerife a principios de diciembre, el cual siguen sin contratar y, cada día que pasa, se encarece, por lo que a día de hoy no pueden garantizar que vayan a disputar dicho encuentro) y, aún más preocupante, han recibido una sanción por no pagar en plazo el arbitraje del primer partido de liga y, en caso de repetir sanción, la siguiente notificación de la Federación Española de Baloncesto es para emitir la expulsión de la competición.
Según explica el entrenador del Basket Globalcaja Quintanar, Juan Carlos Navarro, si todo sigue igual y esa ayuda con la que ellos contaban por parte del Ayuntamiento de Quintanar del Rey no llega al equipo «nos vemos abocados a que el partido del sábado pueda ser el último en Quintanar del Rey».
Puede que el equipo juegue partidos muy importantes en la cancha y que permita que un pueblo de unos 7.500 habitantes disfrute de equipos toda España en el pabellón, pero a día de hoy, el partido más importante se juega en los despachos. Siguiendo el símil baloncestístico, todavía queda una última posesión y tiempo para revertir la situación, pero el tiempo se agota.


































































