El VI Maratón de AFOCU no volvió a decepcionar en una nueva edición, donde contó con fotografías de mucho nivel y con participantes llegados desde varios puntos de la provincia, la región y también de otras Comunidades Autónomas.
Cabe destacar que fueron más de 300 las fotografías presentadas con 56 fotógrafos participantes.
Como primer clasificado del maratón, se alzó Óscar Díaz con espectaculares fotografías bajo la Serie denominada `Tres Historias´.
El propio Óscar, ha charlado con eldeporteconquense.es, para intercambiar impresiones acerca de la propia maratón.
¿Qué significa ganar el maratón para ti?
Me tomé la participación en el maratón como un ejercicio de estrategia y planificación. Era la segunda vez que asistía y el año anterior tuve la sensación de haberme quedado cerca (puede que sea una percepción sesgada) porque el segundo premio se lo llevó una foto de Roberto Fernández de una fachada similar a otra que presenté.
En cualquier caso, aunque el maratón no deje mucho margen para la preparación por el hecho de no conocer la ciudad igual de bien que sus vecinos (vivo en Madrid) y no poder tener el control sobre lo que hacen el resto de los participantes o no conocer el tema hasta el momento en el que comienza, hubo aspectos que el año anterior no gestioné bien.
Digamos que fui con una mentalidad de improvisar, lo que a mi modo de ver es un error porque supone dispersar la atención sobre demasiados estímulos, y como suele decirse: “Quien mucho abarca, poco aprieta”.
¿Elaboraste algún tipo de estrategia o plan?
A mediados de octubre empecé a diseñar un plan de lo que quería hacer. Mi objetivo era tener una idea muy clara del tipo de fotografía por el que iba a apostar (composición, técnica, edición, etc.) y no salirme de ahí.
Aquí había una parte de apuesta personal subjetiva como el recorte cuadrado que utilicé y otra más objetiva que procedía del análisis observacional: por ejemplo, revisando las fotos premiadas de años anteriores te das cuenta de que el jurado de AFOCU no premia las típicas fotos de nitidez “rabiosa” o un HDR, pero sí el blanco y negro o incluso la fotografía abstracta.
Eso ya te da una pista de qué foto puede ir más en consonancia con su criterio y qué aspectos tienes que cuidar y a cuáles puedes renunciar si quieres incrementar las probabilidades de ganar. Es verdad que son factores sutiles, pero todo cuenta.
Dos semanas antes elegí los dos objetivos que iban a ser las piezas “titulares” de mi equipo para el maratón (un Sigma Art 18-35mm f1.8 y un Sigma 120-300mm f2.8) y fui a testear mi plan de concurso al Hayedo de Tejera Negra en Guadalajara. En ese momento ni por asomo imaginaba que nos esperaría una temática de interior, pero igualmente fue clave para recuperar sensaciones después de muchos meses sin tocar la cámara.
Cuando llegó el día del maratón y comunicaron el tema del concurso, lo primero que pensé fue: “Joder, menos mal que traje el gran angular”. Tenía grandes esperanzas en el teleobjetivo, pero por desgracia no llegué ni a sacarlo de la bolsa. La buena noticia es que tampoco lo eché en falta, todo lo hice con el gran angular y aunque tenía sus limitaciones (es un objetivo DX usado en una Full Frame), me dio un rendimiento sensacional.
¿Tiene un significado especial está victoria, verdad?
Ganar el maratón para mí significa mucho más que el premio porque es la prueba de que no hace falta ser el mejor (que desde luego no lo soy), sino ser el que mejor lo haga gracias a explotar sus mejores habilidades.
Esta reflexión es fundamental en mi contexto porque me dedico a enseñar a la gente a conseguir trabajo, y esto es, ganar un proceso de selección (no deja de ser otra forma de concurso).
¿Cómo te sentiste tras la victoria?
Especialmente contento por la exigencia de tener que presentar una serie. En los concursos que se premian fotos individuales las sensaciones se asemejan mucho más a estar participando en una “lotería” en el sentido de que existe un componente de aleatoriedad mucho mayor.
Con una serie la percepción cambia por completo porque sientes que se valora mucho más la constancia. Tiene que haber una coherencia y un hilo conductor muy bien definido entre las fotografías de tu serie para que puedas ganar. Con un popurrí donde cada una es de su madre y de su padre es imposible que lo consigas.
Como estamos en un diario deportivo, podríamos compararlo con la diferencia entre ganar un torneo de liga o uno de copa. En la liga siempre hay un esfuerzo más grande y constante detrás que hace que se sienta más meritorio.
¿Por qué elegiste esas fotografías?
Participé con dos series de tres fotografías cada una. En el momento en el supe que el tema de esta edición eran los museos de Cuenca, me costó procesarlo. En los primeros minutos no tenía la menor idea de cómo adaptar la planificación que había hecho porque en principio iba a ser un tema que dejase muy poco espacio para innovar.
Lo más probable era que se presentasen más fotos similares que en ninguna edición anterior, y eso no lo iba a poner nada fácil.
Al entrar al primer museo (Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha – MUPA-) donde dio comienzo el maratón, no tardé en confirmar que estaba en lo cierto.
Y fue al ver a un gran grupo de fotógrafos arremolinados alrededor de los dinosaurios cuando entendí que tenía que olvidarme de las piezas de los museos en sí mismas para tratar de representar su interacción con los visitantes.
Podría decirse que hice un ejercicio 50% fotográfico y 50% storytelling, por eso titulé a la serie ganadora “Tres historias”.

Quise darle un toque humorístico para encontrarle un doble sentido a todas las fotos, donde un esqueleto estático simulaba ir a cazar en sigilo a un transeúnte, un niño conjuraba un hechizo que en realidad era un tornado de niebla del Museo de las Ciencias de Castilla La Mancha o una pareja de bestias arrollaba a otro visitante en una fotografía de “larga” exposición (en realidad solo disparé a una velocidad de 1/6 s).
Como no tenía ninguna otra foto que sintonizase igual de bien con estas tres, dediqué las otras tres restantes que se podían enviar a una serie de arquitectura de las salas de los museos en clave alta.
¿Tienes pensado participar en algún concurso más?
Claro que sí, ahora soy socio de AFOCU y nos veremos por Cuenca con más frecuencia.


































































