Situado en la Calle Larga, 25, en el Casco Antiguo de Cuenca y con unas visitas tan envidiables como su gastronomía, donde se puede disfrutar de las comidas típicas de la zona y con una brasa que hace que enamoran a los sentidos. ‘El Caserío’ ha vuelto para ser referencia en la capital conquense y lo ha hecho cumpliendo todas las medidas sanitarias que se solicitan para evitar contagios por la COVID-19.
Por ello, hemos hablado esta semana con su propietaria Montserrat Moreno, quien amablemente nos explicaba cómo han sido estos meses y qué espera del futuro más próximo.
¿Cómo os está afectando esta crisis sanitaria y económica?
En la primera fase decidimos no abrir, porque con cuatro mesas que nos dejaban poner por el espacio no era viable ni rentable. Abrimos en la segunda fase porque dentro se podían poner algunas mesas, así como en el comedor y ya se puede hacer algo de brasa y cocina. Si es cierto que aún no hemos podido sacar a todo el mundo del ERTE, por lo que aún no estamos trabajando con todos nuestros recursos. Pero estos meses han sido duros, no hemos podido ni hacer comidas para llevar porque no nos han dejado.
Entiendo que en esta tercera fase por lo menos si cubrís gastos…
Aquí vivimos mucho de la gente de fuera, sobre todo de Valencia y Madrid y hasta que no se puedan movilizar es complicado. Trabajamos muy bien con la gente de Cuenca, pero los días de diario la gente trabajo y necesitamos el turismo.
Un año atípico como este se espera que el turismo sea más de centro, ¿esperáis alguna campaña por parte del Ayuntamiento donde se promocione la ciudad para atraer gente?
Necesitamos ayuda por parte del Ayuntamiento para que la gente vea que Cuenca es única. Somos una ciudad segura, hemos sido de los primeros en pasar las fases y eso tiene que repercutir positivamente.
¿Qué nuevas medidas habéis tenido que adoptar?
Hemos puesto dispensadores de gel en todas las entradas, hemos tenido que cambiar los dispensadores del papel higiénico y toallitas de mano, limpiamos mesas y sillas cada vez que se levanta alguien, tenemos menos mesas, hemos puesto una cristalera en la brasa, en las tapas ponemos platos individuales… Tenemos menos ingresos y más trabajo para cumplir las medidas.
¿Qué futuro se espera en la hostelería?
El verano creo que será bueno porque la gente se mueve, pero el invierno me crea muchas dudas y será muy duro, me da mucho miedo. Además, si llega una segunda oleada del virus se puede llevar bares y restaurantes por delante, ahora hemos tenido ayudas, luego no sé si las tendremos.



































































