El equipo rozó el ascenso a la división de plata del fútbol español tras un partido de vuelta de play off en el que acarició la gesta contra pronóstico, frente a un Real Madrid B que acabó imponiéndose en la eliminatoria con polémica.
Hace casi dos décadas de un partido que la Unión Balompédica Conquense disputó nada menos que ante unos 63.000 espectadores en el Santiago Bernabéu. Aforo y estadio que ya nos hablan de una cita importante, con una asistencia propia de partidos de Primera División, de las rondas finales de la Copa del Rey e incluso de grandes torneos internacionales.
El partido, de hecho, quizás sea uno de los más importante del club en los últimos 20 años, ya que pudo cambiar la historia del Conquense, que desde entonces no ha gozado de una oportunidad similar.
Para entender todo lo que estaba en juego en este duelo debemos ponernos en antecedentes. Así, se disputaba la promoción de ascenso a Segunda A en formato playoff entre la Balompédica dirigida desde el banquillo por Miguel Zurro y el Real Madrid B, que era la denominación en ese momento, temporada 2004/2005, del filial blanco. Un equipo por aquel entonces plagado de grandes jugadores en ciernes como Diego López, Álvaro Arbeloa, Javi García, Rubén de la Red, José Manuel Jurado, Borja Valero y Roberto Soldado. Futbolistas que luego tuvieron fructíferas carreras en la élite, ya fuese en el Real Madrid, otros equipos de la Primera División española e incluso en la Bundesliga o la Serie A italiana. Además, muchos de ellos fueron también internacionales. Mientras que el técnico, López Caro, llegó incluso a dar el salto del filial al primer equipo, aunque su etapa no tuvo mucho lustre…
Contra este equipo que en todas sus líneas presentaba jugadores que luego alcanzaron un gran renombre, tuvo que jugarse el ascenso el Conquense, que en el partido de ida celebrado en La Fuensanta no pudo poner en valor su condición de local, y acabó derrotado 0-2 con sendos tantos de Roberto Soldado en el minuto 5 y de José Manuel Jurado ya en el tiempo de descuento, lo que supuso un auténtico varapalo para la hinchada local, al ponerse la eliminatoria muy cuesta arriba.
La afición responde para el partido decisivo en la vuelta
Pero el primer acto de fe lo puso la hinchada conquense, que un número aproximado de 6.000 aficionados se desplazó a Madrid para animar al equipo, demostrando que era posible soñar con alcanzar una de esas gestas que rompen todos los pronósticos de una casa de apuestas. Además, cabe recordar que Cuenca es una ciudad de poco más de 50.000 habitantes, lo que aquilata más todavía la respuesta que tuvieron los seguidores del equipo.
En las gradas se encontraron con más de 57.000 seguidores madridistas, unas cifras también insólitas para el filial blanco, ya que solo se alcanzan cuando están en juego este tipo de ascensos.
La afición blanca congregada se las prometía muy felices con el resultado de la ida, en lo que parecía que iba a ser una plácida celebración que coronaría a un filial rebosante de promesas y fútbol. Aunque, sin embargo, el encuentro fue un auténtico camino de piedras para los merengues que a punto estuvieron de ver truncadas sus aspiraciones.
Un gol para la esperanza
El partido transcurrió sin que se rompiese el 0-0 en toda la primera mitad pese a la valentía que le pusieron los de Cuenca, e incluso la segunda comenzó por los mismos derroteros, hasta que en el minuto 62 Alberto Alejandro anotaba tras una jugada personal el merecido gol que había estado merodeando en la primera mitad en sendas ocasiones frustradas por el palo y Diego López.
La balompédica estaba a un solo tanto de igualar la eliminatoria, y como estuvo haciendo a lo largo de todo el choque tiró de mucho pundonor hasta conseguir su objetivo, marcar un segundo tanto por las botas de Mikel Rico que sería anulado por una presunta falta de Alberto Alejandro a Robles. Una decisión muy discutida del colegiado Espiñeira Pello en una época en la que recordemos ni siquiera había VAR en Primera División.
El marcador ya no se movió hasta la conclusión, y el resultado no hizo justicia, en ningún sentido, a lo acontecido en el campo. Con el pitido final del colegiado, Florentino Pérez, presente en el palco, pudo respirar tranquilo con el filial abrochando su presencia en la división de plata después de muchos años.
El conquense pudo irse con la cabeza muy alta. Y además con los años futbolistas como Rafael Barber y Mikel Rico acreditaron su calidad con carreras en la máxima categoría.
Nunca sabremos que habría deparado la historia si se hubiese logrado la promoción, pero lo que sí resulta indiscutible a día de hoy es que la Balompédica es un club en trayectoria claramente ascendente, con los tres ascensos logrados en la temporada 23/24 con el primer equipo, el filial y el juvenil, al margen de la consolidación del femenino en la principal categoría regional.



































































