Inicio Cuenca Cultura Javier Muñoz: «En el mundo artístico siento que soy yo al 100%»

Javier Muñoz: «En el mundo artístico siento que soy yo al 100%»

De estudiar Ciencias Medioambientales en Madrid a compaginarlo con el Arte Dramático y, finalmente, convertirse en productor, guionista, actor y director va un abismo. Pero al protagonista de este reportaje nunca le gustaron las cosas fáciles y, gracias a la mezcla de diferentes habilidades y características, va abriéndose camino hasta lograr uno de sus mayores sueños: actuar en Cuenca. Nacido en Cuenca en 1984, alumno del colegio Fray Luis de León y posteriormente en el Alfonso VIII, hijo del archiconocido ‘Donja’ (Academia Maura, ¿quién no ha pasado por ella?), Javier Muñoz Garrido es una persona que enamora con solo pasar unos minutos a su lado por su sonrisa, carácter afable, simpatía y bondad.

Suena extraño que le defina de esta forma cuando, la primera vez que le vi actuar fue en la reconocida novela de sobremesa de Antena 3, ‘Amar es para siempre’, en la que tuvo un personaje episódico (realmente, salió en tres) que se limitó a apalizar a uno de los protagonistas de una forma brutal. Ese día descubrí que, si era capaz de darme miedo y hacerme creer que podía maltratar a una persona con tanta saña, desde luego que era un excelente intérprete.

Tal vez, como periodista, esté atrapado en el síndrome de Estocolmo y he caído rendido a sus dotes como actor, pero, créanme, cualquier cosa positiva que diga de él se queda corta y quien lo conoce puede atestiguarlo. Él es transparente y, a la vez, misterioso, porque siempre habla desde el corazón y el alma, aunque nunca se queda en el presente y siempre piensa en el futuro. Son miles los retos que tiene en su cabeza y con seguridad cumplirá todos ellos porque tiene el ingrediente fundamental para llevarlos a cabo: ilusión.

Y esa ilusión es la que le ha llevado a actuar en Cuenca, lo que llevaba varios años peleando. Javier Muñoz estrenará el próximo 15 de mayo, en el Teatro Auditorio de Cuenca, la obra ‘Mi mundo es otro’, de la cual es productor, guionista y actor, con dirección de Ángel Villaverde y nombres tan interesantes en el reparto como Belinda Washington, Irene Rojo o Diana Tobar. (Las entradas se pueden adquirir en el siguiente enlace)

¿Cómo y cuándo nace la idea de Mi mundo es otro? ¿Cómo ha sido todo el proceso de escribirlo y llevarlo a cabo?

Nace hace cuatro años, en Cuenca, tras la lectura de un libro de Shakespeare, ‘El mercader de Venecia’. Estaba trabajando con un director de teatro que era profesor mío y me entró mucha curiosidad por la temática que tiene, que es el mundo de las conciencias, me obsesioné tanto con esa idea que vi la necesidad de escribir algo que hiciera referencia al bien y al mal, al por qué tomamos decisiones y qué nos lleva a ser de una forma y otra.

El proceso ha sido bastante fácil, porque una vez que me puse a escribir lo tenía claro. La trama dramatúrgica fue lo que más me costó, porque iba plasmando primero las ideas y después busqué un hilo conductor. Me fue saliendo, las horas iban pasando y no tardé mucho en terminar la primera versión. Ahora estamos en la revisión 3.2, que es la que se está representando ahora, aunque sigue habiendo cambios y modificaciones una vez vemos cómo va la función. Me gusta que vaya evolucionando y no se quedé en lo mismo.

Se trata de una tragicomedia musical que pretende romper los clichés de la sociedad actual. Así se vende Mi mundo es otro, pero sin entrar en spoilers, ¿qué se va a encontrar el espectador cuando se siente en la butaca?

Principalmente, hay algo que tengo claro. No quiero tener la sensación que estoy tratando de educar al público, sino que cada uno salga con el concepto que quiera, pero sobre todo pasando un buen rato. Lo importante es el disfrute y reír.

La obra es una tragicomedia y considero que, cuando se habla de algo más trascendental y un peso más denso, si se trata con comedia la gente lo disfruta. Luego ya tendrá tiempo para reflexionar y sacar sus propias conclusiones.

En la obra van a encontrar momentos muy divertidos, van a empatizar con los personajes e historias no muy fuera de lo común.

¿Cómo se convence a una actriz consagrada como Belinda Washington, que está tan en auge por su participación en Paquita Salas y Tu cara me suena? ¿Y a otras actrices con tanto porvenir como Irene Rojo, Gadea Barceló o Diana Tobar?

No me fue nada complicado convencer a Belinda. Contacté con ella hace tres años y le propuse la obra, a ella le gustó. Tenía que evolucionar la obra y, cuando volví a contactar, ella me dijo «cuánto tiempo llevas currando con esto». Nos reunimos un par de veces y me dijo que sí, que a por todas. Está no solo como actriz, sino como parte del equipo que apoya, colabora y da sus propias ideas para que la obra crezca.

También están Irene Rojo, Gadea Barceló, Diana Tobar y Nazaret Arazil. Se incorpora Raquel San Felipe en sustitución de Veki Velilla, que por motivos profesionales no va a poder estar por ahora. Ella es una actriz maravillosa, como todas. Lo que más podría resaltar es que hemos creado una familia y estamos todos yendo en el mismo camino, luchando por y para lo mismo, con la misma finalidad: que el público disfrute y cumplir nuestros sueños de trabajar sobre las tablas.

Para nosotros, poder vivir (o intentar vivir) de lo que nos apasiona es un trabajo duro y complicado, pero muy satisfactorio.

Intentaste financiar la obra a través de la plataforma Verkami, aunque no cuajó del todo. Aun así, no cejaste en tu empeño estrenarla y finalmente pudiste hacerlo en Madrid, en el Teatro Amaya, allá por febrero. Has tenido que luchar mucho para lograrlo, ¿no?

El que un proyecto llegue a poder estar y que se estrene es complicadísimo. Si no tienes apoyo externo mucho más. Al final me abroché el pantalón, sudé y lloré muchísimo, y conseguí sacarlo con mis ahorros, ayuda con el Premio Lanzadera de la Diputación de Cuenca, y con una gran ayuda de mi familia, sobre todo de mis padres.

Lo he conseguido y ahora intento que funcione, que podamos estar todos en las mejores condiciones.

En una obra con un claro protagonismo femenino, ¿qué papel te has reservado?

Mi papel lo escribí porque estaba muy enfocado al personaje de Shakespeare llamado Launcelot. Mi personaje es el gurú de las conciencias, que expresa la existencia de dos mundos: el mundo real al que estamos acostumbrados y el de las conciencias, más onírico y fantástico, pero que no es palpable.

Soy la persona que dirige, por llamarlo de alguna manera, a la buena y mala conciencia, para que cumplan su finalidad en su trabajo como buenas y malas conciencias. Es un personaje muy divertido, lo quise llevar muy al extremo, porque cuando intentas interpretar un personaje que no es real es mucho más difícil, tienes que evitar que llegue a ser humano y lo tienes que hacer muy al extremo.

Es una comedia muy divertida, pero también muy exagerada. Es muy visual y el público se divierte mucho con esos personajes.

¿Cómo se lleva escribir, producir y actuar en tu propia obra? 

Para mí lo importante es trabajar, en lo que pueda en el mundo artístico. Es maravilloso, me siento que soy yo al 100%, estoy en mi esencia tanto interpretando como viendo a mi equipo, produciendo a la obra, como hablando con las personas responsables de los teatros…

Estás vendiendo un producto, y si encima ese producto ha salido de tus tripas, lo vendes con tal entusiasmo que es inevitable no transmitir esa sensación de ganas y pasión al hablar del proyecto. Estoy feliz al hacerlo.

¿Tienes cierto respeto por las críticas que pueda recoger?

Al principio estaba «cagado» por las críticas. Ahí entré en conflicto y empecé a dudar de lo que estaba haciendo, porque no lo estaba disfrutando. Las dos primeras sesiones en Madrid no las disfruté al 100%, porque estaba anteponiendo el qué dirán por lo que yo estaba haciendo. Ya me he quitado esos prejuicios de encima y he llegado a la conclusión de que no puedes gustarle a todo el mundo, que habrá opiniones de todo tipo. Tengo la suerte de que un porcentaje alto le ha encantado, pero entiendo que haya otros que se sienta no identificado.

Por ejemplo, he escuchado también personas que me han dicho que «gracias, porque ahora entiendo a mi hija». Yo me quedo con eso.

Para una persona tan inquieta y dispuesta a crear, ¿qué otros proyectos tienes en mente?

Quiero seguir con la obra ‘Mi mundo es otro’, que no pare, porque cuanto más tiempo esté activa más tiempo está viva. Ahora estamos en Cuenca, me acaban de decir que haremos un par más de sitios de gira y probablemente, para la nueva temporada, estaremos en un teatro principal en Madrid. Le queda mucho por vivir.

Tengo proyectos audiovisuales, también de teatro. Ya que he podido crear mi propia productora (La Conciencia Productores), he creado un pequeño grupo, un laboratorio de creación, y estamos con proyectos y con otra obra de teatro, que trata sobre la inclusión social y que estoy en pleno proceso.

También tengo un objetivo, que es un proyecto audiovisual, que para mí es importantísimo. Es una serie de una novela de mi amigo Alberto Val, titulada Purgatorio. No solo nos une la amistad, sino que es de Cuenca y está dando rienda suelta a su pasión que es la escritura, y apoyarnos entre nosotros puede ser alucinante. Quiero sacar como sea esa serie, me pasa como con la obra, sé que al final va a salir.

Por último, cumples un sueño con actuar en Cuenca. Imagino que estarás en una nube

Quiero dar las gracias a todos aquellos que lo han hecho posible y por colaborar. Al público, también darle las gracias anticipadas por pasar este ratito conmigo. Para mí es un verdadero placer, así que espero a todo el mundo el próximo 15 de mayo.

Estoy seguro que mi ciudad se va a volcar. Un abrazo muy fuerte para todos.

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