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Dos sisanteñas rescatan del olvido a Luisa Roldán y se la presentan a los más jóvenes

La Sala de Presentaciones de la Delegación Provincial de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en Cuenca, ubicada en el Edificio Iberia, acogió este lunes la presentación del libro ‘Luisa Roldán, una escultora en la Corte’, obra de Carmen y Montserrat Herraiz, como autoras de los textos y de las ilustraciones respectivamente, y animación de Félix Serrano.

La directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, Lourdes Luna, ha sido la encargada de presentar esta publicación, editada por ‘Ledoria’, que rescata del olvido a una mujer, Luisa Roldán, más conocida como ‘La Roldana’, escultora barroca que llegó a serlo en las Cortes de los reyes Carlos II y Felipe V. 

Las autoras, naturales de Sisante, han explicado cómo conocieron a este personaje histórico, que esculpió la venerada imagen Nuestro Padre Jesús Nazareno de esta localidad; y cómo se animaron a investigar sobre su vida y su obra para plasmarlo luego en una publicación dirigida al todos los públicos, pero especialmente a los jóvenes.

“Rescatar a estas mujeres, precursoras en su tiempo, pero olvidadas por la historia, para convertirlas en referentes de los niños y niñas. Ese es uno de los objetivos del Instituto de la Mujer y por eso estamos encantados de poder colaborar en proyectos como éste, de la mano de Carmen y de Montse”, ha explicado Lourdes Luna.

A la presentación asistieron también la delegada provincial de Igualdad, Ana Olmeda; la coordinadora de Cultura de la Junta, Yolanda Rozalén; el diputado regional, Ángel Tomás Godoy; o el subdelegado de Defensa, coronel Fernando Antón; entre otras autoridades.

‘La Roldana’, primera escultura española

Luisa Ignacia Roldán Villavicencio (Sevilla, 1652- Madrid, 1706) se forma en el prestigioso taller de su padre, el escultor Pedro Roldán.  A los 19 años, rompe esquemas y se emancipa en lo personal y lo artístico, pues se casa con un compañero escultor, Luis Antonio de los Arcos, en contra del criterio de su padre; y abre su propio taller en Madrid.

Destacada por su virtuosismo y la sensibilidad que transmite a sus obras de temática religiosa, es una de las principales figuras del barroco escultórico español. Realizó numerosos encargos para conventos, monasterios, iglesias y familias nobles, hasta que fue nombrada escultora de cámara en la Corte de Carlos II, el último de los Austrias; y después en la de Felipe V, el primero de los Borbones. Fue la primera y única mujer en ostentar este cargo, lo que le sirvió para codearse con la alta sociedad del momento. Pese a todo, murió en la pobreza y su nombre fue olvidado durante siglos.

Sin embargo, tal y cómo han explicado las autoras del libro, en las últimas décadas se le ha comenzado a “hacer justicia” a través de varias publicaciones, exposiciones, etc.

Hoy en día, su obra puede verse en muchos museos de España y de otros países, como el Museo de Guadalajara, el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, el Museo de Bellas Artes de Sevilla, la Hispanic Society of América de New York y el Victoria and Albert Museum de Londres.

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