Entretenida, adictiva y trabajada. Así define Alberto Val su nueva novela negra: La perra. El quinto libro del autor conquense encierra diferentes crímenes que resolver, esta vez, en Tenerife.
Desde febrero de 2021 lleva Alberto cociendo su nueva joya a fuego lento pero de manera constante. La llama estuvo unos meses en stand by, pero pronto recuperó fuerzas para conseguir un toque final óptimo: “Tenía parada la novela, ya llevaba avanzado el 70%, pero me quedaba el final. Es una novela más profesional, con una trama más elaborada y con diferentes líneas temporales que al final acaban confluyendo todas en el mismo momento. Lo que pretendo con La Perra es entretener y enganchar, que la gente no tenga la sensación de haber perdido el tiempo”, añade Alberto ilusionado.
El esfuerzo para aglutinar cuatro historias en una, escritas a caballo entre pasado y presente, es solo uno de los motivos por el que esta novela continúa el progreso como escritor de Alberto, que intenta mostrar nuevas facetas en cada lanzamiento: “También he intentado dar un salto más en la manera de escribir, con más literatura, para que no sea un periodista haciendo una novela, sino un escritor haciendo una novela”.
Nada más terminar su anterior obra, No hay crímenes en Tristán de Acuña, cambió esta isla remota por Puerto de la Cruz, en Tenerife: “Me ha resultado más fácil el proceso de documentación en gran parte porque he estado allí. Es un sitio que encaja muy bien con la trama que va sucediendo en la novela porque de hecho hay cosas que pasan en la historia que han ocurrido en Tenerife de manera similar”. Ya tenía en mente el hilo conductor de esta historia meses antes de la publicación de su ya penúltima obra: “Luego es verdad que cambia mucho, de hecho, estaba atascado, pero al final conseguí desarrollar la parte final. He disfrutado mucho escribiendo y cuando la he corregido también. Creo que a quien la lea le va a resultar entretenida”.
Alberto propone una historia diferente, misteriosa y original, tanto como su portada, diseñada por su medio tocayo José Alberto Valenciano, con una mano artística que destella color, creatividad y talento y que ha conseguido plasmar de nuevo en esta trama: “Me gusta trabajar con José Alberto porque tiene un estilo propio a la hora de dibujar. Muchos autores que autopublican me preguntan que quién me hace las portadas. La idea iba a ser más tipo cómic y no me convencía mucho, pero lo ha hecho con un estilo diferente y me encanta”.
Como cada libro, encierra otras historias que no se plasman sobre el papel: casualidades que parecen causalidades, tropiezos, dedicatorias escondidas o cambios de última hora son solo algunas de las vicisitudes con las que Alberto ha lidiado durante este nuevo periplo como escritor. El primer contratiempo, las coincidencias inexplicables: “Mi correctora se estaba leyendo a la vez que corregía mi novela los libros de la inspectora Camino, de Susana Martín Gijón. Me dijo que había bastantes similitudes entre ambas novelas, pero yo juro que no he leído la novela de Susana. En ambos libros hay perros que adquieren protagonismo y también se le da importancia a una policía en prácticas recién llegada. De hecho, el hijo de la inspectora en mi primera versión de la novela se llamaba igual que en el libro de Susana y el apellido del policía también. Son casualidades que se han dado”.
El segundo problema: Amazon. El gigante naranja encuentra inadecuado el título que Alberto ha escogido para esta nueva hazaña. Barajó otras posibilidades, como La importancia del color azul o Ladrones de Ley. “A mí, La Perra es el título que más me gusta porque es muy sonoro y llamativo. No es un eufemismo ni mucho menos, simplemente se refiere a la antagonista”. Quien lo lea, entenderá por qué.
Otras curiosidades que Alberto desentraña son los nombres de los personajes: “les he llamado como a las personas que, de alguna manera, me han ayudado. Ha sido mi forma de poner los agradecimientos en esta ocasión”. Aunque sin duda Marta, su pareja, ha sido la pieza clave para poder acabar este rompecabezas: “Me he quitado muchas horas de sueño porque acabo de ser padre, pero sin ayuda de mi pareja no podría haberlo conseguido. Mi correctora, Marisa Mestre, también me ha ayudado mucho”.
Los nervios de las primeras veces ya han aflorado en Alberto, que en esta ocasión se suman a las mariposas de la incertidumbre al haber optado por una escritura más clandestina que de costumbre: “Es la novela en la que más miedo tengo porque es en la que menos lectores cero he tenido. Por eso tengo ese nerviosismo, para ver cómo lo acoge el público”.
Ahora es tiempo de promoción del presente, de pasear La Perra y de dejarle que se mueva libre por el mundo lector, aunque pronto llegará cargado de nuevas historias: “Me pondré de nuevo dentro de un mes más o menos porque al final me gusta y me entretiene. Mientras yo haga una novela y entretenga a la gente seguiré escribiendo”. No le importa que la cataloguen como “literatura de piscina” y su prioridad es la de embaucar al público y hacerle pasar un rato ameno.
A sus lectores asiduos les promete evolución: “Hay un salto en la manera de contar con respecto a las anteriores. Esta es más profesional todavía”. A los nuevos, les ofrece honestidad, agilidad, intriga y diversión. Cincuenta capítulos, cuatro historias diferentes (con la inspectora protagonista, tres víctimas y la antagonista) y un solo punto común. Así es La Perra, la última novela de Alberto Val, el escritor que chorrea regueros de sangre grabados a golpe de tinta.
Links de la novela:
Versión digital (2,99€)
Versión física (12,50€)































































