El auge de la novela negra es todo un hecho constatable en el mundo literario. Sin ir más lejos, son multitud los festivales de esta índole que se han creado en los últimos años (en Cuenca tenemos uno de los más longevos, el Festival Internacional de Las Casas Ahorcadas) y los autores más consagrados del género son auténticos superventas con miles de lectores fieles esperando sus últimos libros. Sin duda, un nicho de mercado que cuenta cada vez con más lectores… y escritores.
Uno de ellos es el conquense Iván Martínez Palacios, maestro de inglés de profesión y escritor de novela negra en su tiempo libro. «Siempre me gustó mucho escribir, pero fue el año después del confinamiento cuando, fruto del aburrimiento, me metí en internet y vi un concurso de novela negra». Ahí le picó la curiosidad y se puso a escribir, aunque no llegó a tiempo de acabarla para presentarla. Pero sí tuvo un efecto colateral: ya le había picado el virus de la escritura.
Ahí surgió ‘El mal’, la que es su ópera prima (que no única, puesto que tiene una continuación ya escrita y sigue con más proyectos que espera vean la luz en el futuro). Si bien la lanzó en octubre, será este viernes 7 de febrero (19 horas, salón de actos de la Biblioteca Municipal de Cuenca) cuando la presente en Cuenca. «Es una novela negra donde se ha creado una protagonista que puede ser cualquiera de nosotros», señala el autor. El libro consta de seis casos, con la guardia civil Susana (Susi, para los amigos) en la que «nos adentramos en diferentes épocas, diferentes escenarios y diferentes historias que son realistas y en las que la protagonista, como miembro de la Guardia Civil, se encarga de resolver los interrogantes a todas esas preguntas».
Martínez Palacios tuvo claro a la hora de escribir que quería que primara «el realismo» y que fuera «una novela popular, que cualquier persona pueda leerla sin ser excesivamente rebuscada». Uno de los puntos fuertes es su protagonista, «una mujer que es de todo menos metódica y puede llegar a ser borde, rancia y un poco déspota, pero siempre se posiciona del lado del más débil». La construcción de este personaje se debe a que quería alejarse de personajes de novela negra «muy sabiondos, rebuscados y atormentados con los que es muy difícil empatizar. Quise crear un personaje femenino y demostrar a todo el mundo que una mujer cotidiana puede ser la protagonista de una novela negra y que, con esa cotidianidad mencionada anteriormente, podemos empatizar con ella».
El autor conquense, que reconoce influencias de Sue Grafton y Jöel Dicker, resalta que la estructura de EL mal consta de seis casos «cortos en los que no he ahondado en los detalles, pero quería que la historia primara sobre las descripciones y no dilatar más de lo necesario los escenarios». Considera que esa es la clave por la que «este libro está gustando especialmente a las personas que no son lectores diarios, porque tienen algo que les engancha de manera efectiva y es lo suficiente corto como para poder leerlo en un día y comenzar una novela diferente en cada uno de los seis casos al ser historias completamente diferentes».
Con esta presentación espera darle un nuevo empujón a la novela, aunque en sus primeros meses de vida reconoce que «se está vendiendo bien» y que «ver el libro en las librerías, en Amazon y firmar libros ha hecho sentir que valía la pena». Ahora su objetivo pasa «por crear una pequeña comunidad a la que le gusten mis historias y mis estilos».

































































