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Fran ahorra en todo menos en humildad y compañerismo en Masterchef: “Colocón final” y rechazo a Luna ¡Ea!

Que Francisco Martínez es todo un ahorrador, ha quedado claro en esta edición de Masterchef. Sin ser para nada una persona fría y calculadora, sí que templa los ánimos cuando se caldean y tiene todos los costes tasados.

Una persona capaz de poner todos sus engranajes al servicio de la maquinaria. Como buen camarero sabe aportar toda su labor para que el servicio llegue a buen puerto. Pero eso sí, siempre atento para sacar la cuenta cuando se acaba. Por eso, sabe lo que se necesita para que un negocio salga adelante y eso pasa por el funcionamiento de todos y cada uno de los empleados. Su visión del trabajo en equipo es: “Cada uno a su función y entre todos a ganar dinero”.

El lucro surge del trabajo y eso, que parece un concepto económico tan obvio, a veces es lo más complejo de comprender. Por eso, Pepe Rodríguez le dijo en tono jocoso: “Se te van a rifar en las escuelas de negocio”.

Nunca deja de pensar en el ahorro el conquense que incluso temió por su exceso de hucha y se autodefinió como “el tío miserias” por escatimar demasiado en el gasto.

Un derrochador en humildad y compañerismo

La prueba de exteriores del sexto programa parecía hecha para él. Una labor de equipo enfocada a evitar el desperdicio y el derroche en Barcelona realizando un menú sostenible y en la que a Fran le parecía que gastaba más de lo que debería incluso un abatidor de temperatura que subía “sin conocimiento”.

Fran fue uno de los capitanes de la misma después de ganar la primera prueba junto a Amelicious, la compañera que el jurado le asignó. En medio de las batallas entre parejas, el conquense y la catalana congeniaron a la perfección y el camarero supo ser un currito y un mandado como en su trabajo, al servicio de una “jefa” a la que obedeció “como hace con su mujer”.

Todo fueron elogios para el compromiso de Fran y su capacidad para comprender, acatar y ejecutar órdenes: “Trabajar con Fran es muy fácil. Es muy trabajador, lo hace todo a la primera y es muy rápido” dijo Amelicious.

Jordi Cruz lo puso como ejemplo de trabajo, constancia y ganas pero echó de menos justo lo que le tocó en exteriores, el liderazgo: “El día que mandes puedes ser un gran líder”

Pero es que además de todo esto, lleva la humildad y el compañerismo por bandera. El jurado les dejo elegir a los dos mejores de la prueba, Amelicious y él mismo, quién había sido el mejor, y sin titubear lo más mínimo se echó a un lado para dar la victoria a su compañera.

Fran fue elegido el mejor de la prueba una vez más. Se puso el delantal de jefe de equipo unido a su sacrificio y esfuerzo para que todo fluya. “Me has encantado. Ha vuelto a salir ese gen tuyo hostelero de poder hacer 50 veces a la vez y estar pendiente de todo” le dijo Pepe Rodríguez.

Aun así, no le sirvió de mucho porque utilizaron demasiados recursos y tuvieron problemas para replicar el menú pese a que sacaron unos buenos platos, sabrosos, acertados y equilibrados.

“Colocón final”. Al huerto a cavar, luego un asado y ¡Ea!

Tuvo que ir pese a todo a la prueba de eliminación y una semana más “peligro en La Condomina” utilizando una expresión del propio camarero conquense.  De cara a ese último reto, Pepe Rodríguez dijo “vamos a ver qué pasa” y Fran sacó todo su espíritu conquense con un honesto, sonoro y sincero ¡Ea!

Al de Cuenca le tocó envasar al vacío y corrió por las cocinas como una gacela que no quiere ser cazada. “Fran es maravilloso, le pone todas las ganas del mundo” decía Jordi Cruz viéndole dejarse la piel con un vacío que le dejó lleno de endorfinas: “no es bueno ni para mí ni para nervios” reconoció.

Presentó un “venao al vació” con “una miaja vino” y una reducción de austeridad que tanto caracteriza sus platos.

Después le tocó ahumar cuando ya estaba quemando las naves. Metió el ahumado lo último a su presa como “colocón final” y atrapó de nuevo a Jordi Cruz que está completamente cazado tanto por el compromiso como por la forma de ser de Fran.

Pese a pedir un desfibrilador por sus nervios puso una vez más todo su corazón en los fogones. No le puso el mismo ánimo a la exconcursante de Masterchef, Luna. Cuando todos los concursantes se derretían por ella, al él no le entró por el ojo ni le dejó buen sabor en boca por su carácter healty y yogui. Fran es más de “ir al huerto a cavar y luego un asado” y de mujeres “hechas y derechas” como su mujer que le saca cinco años o Samantha Vallejo-Nágera a la que prefirió sobre la que fue aspirante del concurso.

Otra semana in extremis, el conquense se salvó y continúa una semana más en las cocinas de Masterchef. Siendo el mejor en la primera prueba y en la de equipos, acabó pidiendo la hora en el descuento. Pero sigue arrimando el hombro y seguirá con su ahorro en costes y su inversión en laboriosidad.

Ceteris paribus. En ciencias se llama así al método en el que se mantienen constantes todas las variables de una situación, menos aquella cuya influencia se desea estudiar. Fran es pura economía y mientras nada cambie a su alrededor, él siempre será el elemento diferenciador. La oferta de Masterchef demanda su continuidad.

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J.I. Cantero