Este sábado tocaba la visita de India Martínez a Segóbriga dentro de la tercera edición del programa ‘Actuamos en Patrimonio’. Sin duda un acierto para disfrutar de la cultura, de la música y del arte en lugares tan bonitos y de tanta historia como esta ciudad romana.

Las entradas para estos conciertos se han agotado en tiempo récord y es algo normal cuando vives una noche que terminas recordando para mucho tiempo. Era la primera vez que podía ver un concierto en este paraje, el cual se puede comenzar a disfrutar mucho antes de que comience la música, ya que al llegar te encuentras con un lugar precioso que va dejando caer el día para que llegue la noche. Una mezcla de colores, de sonidos y de historia que te inunda poco a poco.

Aunque solo era el inicio de lo que quedaba, con un anfiteatro lleno llegaba de blanco India Martínez, la cual tardó segundos en hacerse con el público, tanto con los fans como con los acompañantes. A ritmo de bachata comenzaba un concierto en el que aprovechaba la intimidad del lugar para interactuar con el público en la medida de lo posible.

Interpretó sus temas más conocidos ante la respuesta positiva de los asistentes, a los que regaló momentos de canciones sin micrófono para demostrar el potencial de su voz. También hubo tiempo para que tocara la caja flamenca, donde se quitó la chaqueta tras la petición de un espectador que le gritó desde la grada que así lo haría mejor. La comunión entre artista y público era total.
Tanto fue así que pidió en un tema el compromiso de poder realizad juego de luces con los móviles de los espectadores, con la respuesta positiva de los mismos.


Momentos de diversión que terminaron en emocionantes minutos con una espectadora llamada Carmen que subió al escenario a abrazar y cantar con la artista y dos niños que subieron a entregarle una pancarta. Pero quería ver más de cerca a los que estaban este sábado en Segóbriga, bajando al graderío para cantar desde esa zona y demostrar cariño y gratitud a los asistentes.
Sin duda un ciclón que hizo cantar, bailar (en la medida de lo posible) y emocionarse a una Segóbriga con un encanto especial.


































































