Este pasado fin de semana concluyó la tercera edición del Festival de Otoño en Cuenca, una cita que ya es sinónimo de arte callejero por la ciudad. Da igual la disciplina artística, lo cierto es que las calles se abarrotan y el público disfruta con los artistas, ya sean de música, danza, teatro, magia, deporte, comedia, gastronomía o las relativas con actividades infantiles. Una propuesta por y para todos los públicos, desde los más pequeños hasta los adultos y que encandila a todos los que ‘se cruzan’ con alguna de las propuestas otoñales.
Eso sí, se echaba en falta una de las disciplinas y desde la organización del Festival de Otoño de Cuenca han querido resarcirse en esta tercera edición. Nos referimos a la literatura, un movimiento cada vez con más auge entre los escritores conquenses y que por primera vez podían salir a la calle para hablar de tú a tú con sus vecinos. En total, han sido tres los encuentros que se han celebrado -se tuvo que suspender uno a causa de la lluvia- y la respuesta ha sido muy positiva.

Hay ciertos prejuicios con la figura del escritor, esa de ser una persona recta, atrapada en su salón sin querer fusionarse con el resto de la sociedad, si acaso solo para verla desde la distancia y plasmarla en sus hojas a su manera. «Se nos ve como tipos encerrados en nuestra torres desde la que miramos desde las alturas aunque seamos unos mindundis y, cuando salimos, suele ser para hacer actos en recintos que tienen que ver con nuestro mundillo, como las bibliotecas», confesaba el escritor y periodista Jesús Huerta -cuya ópera prima El miedo va a cambiar de bar versa sobre la noche de fiesta de un joven en la que hay tiempo para el desenfreno, la reflexión y la aleatoriedad-. En la misma línea se expresa Marta Luján, autora de más de 25 novelas -algunas bajo pseudónimo, Christine Cross– y que se dedica en exclusiva a la literatura: «Es una oportunidad para salir a la calle, dar a conocer a los autores conquenses y para promover el amor a los libros». Su hermana Ana, novata en estas lides y que acaba de lanzar su primera novela –Bajo tus alas, bajo el sello Valhalla Ediciones- lo tiene claro: «No solo nos acerca al público, sino que pone de relieve el alto número de escritores que podemos encontrar en nuestra ciudad, de lo cual debemos sentirnos orgullosos».
Porque los conquenses, para muchos casos, somos capaces de negar nuestros méritos. Si hablamos de la literatura, pocos conocen los autores actuales de la provincia (que los hay, y muchos) y preferimos alabar aquellos de otras provincias sin parar a detenernos de la calidad que habita en nuestra ciudad. No obstante, en 2021 tuvimos a Anabel Fernández como finalista del Premio Planeta con El canto del grajo y cuya salida al mercado este año con la editorial Salamandra viene acompañada de éxito de ventas, de público y de premios (venció en el Lloret Negre como mejor novela y elegida Medalla de Oro en Mejor Novela de Ficción en los International Latino Book Awards); Julia de la Fuente triunfa en el panorama nacional de la fantasía juvenil y acaba de publicar con una de las editoriales más prestigiosas (Ediciones Urano) bajo su sello Puck con El canto del fiordo, obra que promocionó con un tráiler cinematográfico de la mano de Juanra Fernández a la dirección y Javier Muga como actor (entre otro) que llenó por completo las salas de los Multicines Odeón; o Alberto Val, fichado desde el mundo de la autoedición por una de las editoriales más potentes, Planeta, para publicar bajo el reconocido sello Destino su última obra, La Perra, todo un éxito de crítica y ventas. Ellos tres también han formado parte de esta nueva iniciativa del Festival de Otoño.

En estas jornadas también han desfilado el prolífico Juan Soria, capaz de tocar la novela negra o la histórica con la misma maestría, Silvia Fernández, divulgadora conquense que trabaja con las altas capacidades y que acaba de publicar un cuento infantil Voy a cambiar el mundo por ti, o Silvia de la Fuente, todavía sin publicar pero con proyectos de futuro muy ilusionantes y que, probablemente, verán la luz en 2024.
Todo un crisol de talento, tanto por calidad como por diversidad, y que parece oculto en el imaginario conquense. Hay muchas cosas de las que podemos presumir, muchas más de las que nos creemos, y sin duda una de ellas es el actual momento de la literatura de Cuenca. Y una forma de apoyarles podría ser comprar y regalar sus novelas, para que salgan de ese anonimato inmerecido a pesar de que todos ellos coinciden en absolutamente un punto concreto: llevar el nombre de Cuenca por todos lados.




































































