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Noemí Panadero toma el relevo de Las Turbas y apuesta por continuidad, deporte y cercanía en uno de los bares emblemáticos de Cuenca

Noemí Panadero coge el relevo del Bar Las Turbas. Foto: Juan Alberto Lillo

En Cuenca hay bares que forman parte del paisaje cotidiano. Lugares que no necesitan presentación porque han sido punto de encuentro de generaciones. Uno de ellos es Las Turbas, un nombre que resuena con familiaridad en la ciudad y que ahora inicia una nueva etapa bajo la dirección de Noemí Panadero Mínguez, una hostelera que conoce bien el oficio y que ha decidido dar el paso hacia el emprendimiento sin renunciar a la esencia del local.

Noemí no llega a la barra por casualidad. Su vínculo con la hostelería comenzó a los 17 años y, desde entonces, ha trabajado siempre para otros. “Llevo ya unos años trabajando en hostelería… siempre he estado trabajando para otros y tenía ganas de trabajar un poco para mí y hacer las cosas a mi manera y a mi gusto”, explica. Esa inquietud por tomar decisiones propias, por imprimir su estilo y gestionar el día a día con autonomía, es la que la llevó a aprovechar la oportunidad cuando se presentó. “Me enteré de esta oportunidad y me la hice. Me apetecía un montón y eso, aquí estoy”.

Mantener el nombre Las Turbas: identidad y tradición en la ciudad

La primera decisión que tomó fue clara: mantener el nombre. En un contexto en el que muchos negocios optan por romper con el pasado para marcar territorio, Noemí ha preferido respetar la identidad del establecimiento. “Va a seguir como Las Turbas porque creo que es un bar emblemático de Cuenca, todo el mundo lo conoce así y quería mantenerle el nombre por eso”. No hay intención de borrar la historia, sino de continuarla. Cambiar el rótulo habría supuesto empezar de cero en términos simbólicos; conservarlo es una forma de reconocer que el local ya forma parte de la memoria colectiva.

Desayunos, raciones, cenas y copas: una oferta completa durante todo el día

En cuanto a la propuesta, la idea es sencilla: amplitud de horarios y variedad de oferta para que el cliente encuentre en el bar una opción a cualquier hora del día. “Un poco todo, la verdad”, resume. Desde los desayunos de primera hora hasta las raciones y opciones para comer o cenar, pasando por el ambiente de tardeo y las copas nocturnas. La intención es que el espacio funcione como un lugar versátil, donde se pueda entrar a tomar un café temprano o quedarse a ver un partido y alargar la noche. “Que puedas estar aquí como en casa”, subraya.

El horario acompaña esa filosofía. Entre semana, Las Turbas abrirá a las 8 de la mañana, mientras que los fines de semana lo hará a las 9. La idea es mantener las puertas abiertas sábados y domingos, con especial atención al tradicional ambiente del domingo, que en Cuenca sigue siendo un momento clave de encuentro social. Noemí no habla de grandes revoluciones, sino de constancia y presencia: estar abiertos cuando el cliente lo demande.

Uno de los pilares de la nueva etapa será la retransmisión de fútbol en directo y otros eventos deportivos. En un momento en el que la emisión de fútbol en locales públicos está sujeta a controles y tarifas elevadas, la gerente lo tiene claro: hacerlo de forma legal. “Ya lo tengo legal y el precio es bastante alto, la verdad, para qué nos vamos a engañar”. Aun así, considera que puede sacarle partido y que merece la pena ofrecer el servicio.

Ahora también en redes sociales

En paralelo al trabajo tras la barra, la comunicación tendrá su papel. Las redes sociales serán una herramienta para dar a conocer la carta y las novedades. “Ya estamos con el Instagram, estamos moviendo un poco la carta digital y algunas cosillas para darme a conocer”, explica. Aunque reconoce que en Cuenca es bastante conocida tras años dedicados a la hostelería, entiende que hoy la presencia digital es un complemento necesario. No se trata solo de anunciar, sino de mantener un canal abierto con los clientes.

El proyecto de Noemí Panadero Mínguez se apoya en una idea clara: gestionar un bar con criterio propio, respetando lo que ya funciona y adaptándolo a su manera de entender la hostelería en Cuenca. Mantener el nombre Las Turbas, abrir desde primera hora, ofrecer deporte en directo con todas las garantías y construir un ambiente donde el cliente se sienta cómodo son los pilares de esta nueva gestión. El tiempo dirá cómo evoluciona esta etapa, pero el punto de partida está claro: tradición, oficio y una gestión que aspira a combinar cercanía y profesionalidad en cada servicio.

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Mario Gómez