La final de Masterchef suele ser uno de los eventos más vistos en televisión, en un programa que suele contar con una buena audiencia y que, después de trece programas, todavía le quedaba la guinda final. Puede que España estuviera muy atenta a todo lo que sucediera con los cuatro finalistas, pero lo que estaba claro es que Cuenca iba a estar muy pendiente del programa para dar toda la fuerza posible al conquense Fran Martínez, flamante finalista del programa y que ha destacado por su esfuerzo, compromiso, ganas y dedicación. Como le dijo su compañera María, entró un camarero y sale un cocinero o, lo que es lo mismo, todo un cambio de vida para el conquense que siempre ha dicho que su sueño era poder tener un pequeño establecimiento que dirigir.
Suya fue la primera voz que se escuchó de uno de los concursantes, con un nervioso «Buenas noches». Y también suyo fue el primer mensaje claro de la noche: «Quiero ir a por todas, demostrar a España, Cuenca y mi familia que Fran está aquí. Vengo cargado de energía, no hay tanto por ciento para definir lo que voy a dar en la cocina».
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Antes de cocinar, el programa repitió los vídeos de presentación de los cuatro aspirantes y el conquense repitió su sueño. Entró en Masterchef con el sueño de dirigir un establecimiento con, como mucho, diez mesas, lo cual seguro que se convertirá en realidad más pronto que tarde. Y es que, por mucho que estuviera en juego el título de ganador de la novena edición del concurso televisivo, para Fran su entrada en el programa suponía un cambio de vida. «De cara a mi futuro profesional me habéis dado la vida», reconocía.
Trofeo que acredita al ganador de la novena edicón, publicación del libro de recetas propias y 100.000 euros en metálico. Los tres primeros Basque Culinary Center, «quiero demostrar que también valgo para estudiar»
PRIMERA PRUEBA
El chef invitado fue Ricard Martínez, todo un especialista en postres y que demostró sus dotes delante de todos los finalistas. Y es que la primera prueba de la noche, de la que salía el primer duelista, consistía en replicar uno de sus postres siguiendo al momento todos los pasos y elaboraciones. Primera vez en la historia de una final de Masterchef en la que los aspirantes tenían que realizar un postre en su primera prueba, y, sin duda, una de las más difíciles de realizar.
No empezó bien para Fran, que tardó más de la cuenta en encontrar la báscula, elemento imprescindible a la hora de elaborar un postre. Siguió trabajando de forma incansable, en ocasiones algo nervioso, pero siempre esforzándose para sacar el mejor producto final. Su actitud no pasó desapercibida, a pesar de que en un momento dado no disponía de un ingrediente que solicitó a Arnau (al igual que María) y cuya elaboración no pudo introducir en el postre final al no estar permitido el uso de ingredientes de otros compañeros.
Aun así, presentó a los jueces un muy buen resultado. Lo tituló ‘Te pido perdón’, debido a su redención respecto a la última prueba del programa anterior, y se ganó la absolución de todo el jurado. «Estoy muy sorprendida por las ganas que siempre tienes», decía Samantha, mientras que el chef invitado le soltaba un clarificador «felicidades» por su trabajo. Siempre agradecido por la oportunidad que le ha brindado Masterchef, Fran recibió el veredicto muy emocionado.
Superó a María y acabó tercero en esta prueba. Lejos de derrumbarse, aplaudió este puesto y se mostró muy feliz. El ganador y primer duelista fue Arnau, quien se mostró el más concentrado durante todo el cocinado y que replicó a la perfección el postre de Ricard Martínez.
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SEGUNDA PRUEBA
Todavía había que buscar el otro duelista, el cual saldría entre Fran, María y Meri. Se desplazaron a San Sebastián, con Eneko Atxa como chef invitado. Cada uno de los aspirantes debía reproducir dos platos, del menú de seis que llevó el cocinero, en un periodo de 210 minutos.
El primero en empezar fue el concursante conquense, que entre cánticos del Atlético de Madrid y el cómo pidió matrimonio en París a su mujer, se dedicó en un inicio a abrir las ostras necesarias para uno de los platos que había elegido. Después, recuperó la confianza de Samantha, enfadada con el concursante al sentirse traicionada, con Jordi Cruz como mediador.
Fran se mostró menos nervioso en este cocinado, aunque también cometió algunos errores que le acabaron penalizando en la decisión final. Siempre con una sonrisa en la boca, siempre agradecido por la oportunidad, y siempre generoso en el esfuerzo, Fran y las otras dos aspirantes recibieron un caluroso aplauso por parte de los comensales (todos ellos, conocidos chefs).
En el veredicto, Pepe le decía a Fran que había cometido algunos errores a causa de los nervios y que sus platos no eran merecedores de la chaquetilla final. De esta manera, quedaba cuarto clasificado y se despedía de la final, pero se mostraba, cómo no, muy agradecido por la oportunidad brindada por el programa. Tal vez por la rabia de tantos programas y, sobre todo, por el mundo que se le abre, Fran rompía a llorar y elogiaba a Masterchef, contagiando su emoción al resto de compañeros y jurado.
Fran no habrá ganado, pero sí ha triunfado. ¡BRAVO!
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FINAL
La catalana Meri superaba a la tomellosera María en la final y, con ello, se colgaba la chaquetilla para disputar la final ante Arnau. Ambos debían desarrollar un menú completo (dos platos y postre) para decidir el ganador de la novena edición. Arnau brilló más que Meri y se llevó el galardón con su menú ‘Origen’ en honor a sus cuatro abuelos y al mundo rural.




































































