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Triunfo del Festejo Popular en Cueva del Hierro

Amanecía un ilusionante día, aunque enmarañado en Cueva del Hierro, con lluvias y previsiones de más. Pero sería la mano de San Gil Abad o alguna otra fuerza divina, la que hizo que a partir de media tarde de un ya histórico 2 de septiembre, se abrieran los cielos para hacer bueno el grandísimo esfuerzo que se ha realizado durante un año por todos los eslabones de la cadena a fin de realizar el festejo taurino. En el que, con 28 habitantes, seguramente sea el pueblo más pequeño de España donde se celebra, por primera vez, la fiesta del toro.

Y no fue poco el esfuerzo nombrado; el coso serrano lucía sus mejores galas gracias a la insaciable labor de D. Jesús Heras y sus hombres, que con tal de ver su pueblo lleno es capaz de esforzarse hasta la perfección sin pedir nada a cambio.

La coordinación y gestión del festejo fue a cargo de David Heras y Alberto Pontones.

Con la que está cayendo en nuestro país, ni que decir que, en asuntos legales y burocráticos hay que dedicarle mucho tiempo para poder hacer un evento taurino de este tipo. Esa fue labor de Miguel Blanco.

De admiración, todos y cada uno de los integrantes de la comisión de festejos que fueron los que hicieron el acontecimiento realidad; Marcos Gil, Víctor Arnao, Sergio Sánchez, Óscar Antón, Víctor Herraiz y Adrián de la Cruz. Realizando un gran evento en Semana Santa, la barra de las fiestas y demás trabajos desinteresados día tras día durante un año para sacar financiación de debajo de las piedras.

Parte de la Comisión de Festejos organizadora del evento y allegados

Por supuesto, alabar al ganadero D. Javier López Bartolomé, que no sólo apoyó desde un primer momento el festejo, sino que seguramente fuera el gran triunfador de la tarde como a continuación se va a relatar con Jinete y Quitaluna.

Llegó el tan esperado dos de septiembre y unas cien personas se citaban al medio día en el frontón de la localidad para una comida popular. Acompañada por pasodobles, se respiraba ambiente taurino.  Se realizó con la ayuda de todos los vecinos grajos y algún que otro torralbeño. Y desde ahí se partió dirigidos por la charanga “Aterciopelao” a la que ya es la “Plaza de Toros de Cueva del Hierro”.

Comida popular en el frontón

Antes de todo se llevó a cabo un homenaje, más que merecido, a un TORERO a cuerpo limpio como es Jony Gallarte. Ya que fue embestido de gravedad el pasado miércoles en San Sebastián de los Reyes, para el sábado estar en Cueva del Hierro apoyando a los suyos.

A las seis y treinta en punto de la tarde, tras la orden de los encargados de toriles Jesús Nieva y David Gómez Mayordomo, salía por la rampa del camión el primero de la tarde, de nombre Quitaluna herrado con el número 4 de la ganadería Villabella; de capa castaña y mostrando su bravura desde el inicio.

Una salida que tuvo como protagonista al de la casa, a David Heras, el joven de Cueva del Hierro quiso dejar todo en su tierra aprovechando la primera embestida y recibiendo el novillo con el quebrador de Vega del Codorno, Iván Lahoz.

Comenzaba la que iba a ser toda una exhibición de recortes. El de Priego, Israel Vega, iba a dar una lección del recorte duradero, dando mucha plaza al toro y ganándole la cara en el último momento. Así como Adrián Rabadán “Raba” dominando ambos pitones y jugando a la perfección con los terrenos del animal, en sus ya casi 10 años de experiencia en este mundo.

Una entrega total de todos los recortadores y aficionados que había allí presentes, aprovechando también la valentía y nobleza del novillo al recorte José Ramón Mellado, Sergio Sánchez o Alberto Pontones. Así como quiebros con mucho temple de Iván Lahoz.

No paraba el que procede de encaste Domecq 3, 4, hasta 5 rondas de recortes y seguía embistiendo de punta a punta de la plaza con mucho ritmo y pronta arrancada.

Empezaba el “tercio” de toreo a pie, de mano del director de lidia Sergio López, mostrando de nuevo que el animal no se detenía. A su lado su ayudante Rubén Romero. Y más maletillas que vinieron hasta la localidad serrana.

Llegaba la hora de guardar a Quitaluna y la bravura del mismo le hacía no querer entrar a chiqueros. Por lo que fue necesaria la soga y la gran labor de los ya mencionados encargados de toriles. A parte de la ayuda de gran parte del público y aficionados del festejo popular, destacando también a “El Popi”.

Era el turno de Jinete 2, novillo que iba a ser recibido por dos ya consagrados en este mundo; Raba e Israel Vega.

El negro listón no iba a ser menos que Quitaluna, un novillo más bajo de cuartos delanteros, de esos que se les ve de antes las hechuras de embestir. Lo hacía con más rabia si cabe, pero expresando bondad en cada una de sus embestidas y destacando su humillación.

Iba a llevarse otro espectáculo de recortes y quiebros, algunos muy buenos, nadie se dejaba nada en el tintero. Incluso “Joserra”, quien está en ese verano donde todo le sale, fue a intentar la arriesgada suerte del quiebro de rodillas, pero finalmente el novillo no salió en suerte. Y pegó un buen quiebro de pie con la suavidad que le caracteriza.

En la vez de la muleta; el pitón izquierdo del animal era como una delicia seleccionada a propósito metiendo la cabeza muy abajo en el embroque, incluso acariciando con el hocico el suelo en varias ocasiones. Supo aprovecharlo por supuesto Sergio López que con su temple habitual y muy quieto delante de la res se llevó varias ovaciones del público de una faena que podría prolongarse en el tiempo tanto como el novillero hubiera querido.

También fue necesaria la soga para encerrar este Segundo de la tarde.

Era momento de liberar tensiones y salió por la puerta del camión una vaca negra zaina para el deleite de los más jóvenes. No se desaprovechó tampoco, dos buenos recortes de “Viti” y “Gilillo”. Y alguna ligera cogida sin importancia, con un Iván Belda `Mágico´, que no defraudó dando una tarde más mucho espectáculo.

En un gesto de querer fomentar la tauromaquia, y más concretamente el mundo del recorte, en el género femenino; y a pesar del buen nivel mostrado por los recortadores ya mencionados, se decidió dar entrega del trofeo al detalle de la tarde a la veguera Laura Lahoz por su quiebro yendo a por la vaca de poder a poder.

Y así tras un par de horas de festejo, que quizá pasaron como si de escasos minutos se hubiera tratado, se dio por finalizado con la muerte en chiqueros de las reses bravas. Conservando el cráneo de Quitaluna 4 que quedará para siempre en el recuerdo de todos y más particularmente en el salón de “Gilillo”.

Así concluía el acontecimiento en el que a juicio de los espectadores se había hecho historia, por llevar a un pueblo con menos de 30 habitantes un festejo taurino fruto del esfuerzo de muchos.

Pero esto no queda aquí, la Cueva es taurina y lo seguirá siendo en el tiempo.

Y como decía la escritora Sarah Ban Breathnach “El mundo necesita soñadores y el mundo necesita hacedores, pero, sobre todo, el mundo necesita soñadores que hacen”.

Más allá de todo eso, en Cueva del Hierro se ha hecho algo que cualquiera catalogaba de imposible hace 1 año cuando comenzó este sueño, pero se hizo realidad.

Viva la tauromaquia, el festejo popular, San Gil Abad y Cueva del Hierro. Volveremos.

FDO: Alberto Pontones.

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