El fútbol pocas veces recompensa rápido. Normalmente exige insistir, caer y volver a levantarse. Y eso es precisamente lo que ha vivido durante las últimas temporadas el futbolista conquense Javier Sahuquillo, uno de los grandes protagonistas del ascenso del Calvo Sotelo Puertollano a Segunda RFEF.
El defensa de Cuenca ha encontrado este año el premio a varias temporadas de esfuerzo en el conjunto industrial. Tras dos campañas muy complicadas en las que el equipo ni siquiera consiguió clasificarse para el playoff, el tercer intento terminó con el mejor desenlace posible: el ascenso directo y el título liguero.
Sahuquillo reconoce que el momento del pitido final ante La Solana fue una liberación personal y colectiva. «Fue una alegría enorme», explica el conquense, que no oculta todo lo vivido durante este proceso. «Los dos años anteriores fueron muy duros. Lo pasamos muy mal porque no conseguimos ni el objetivo ni entrar en playoff. Poder conseguirlo este año y además siendo capitán es un orgullo enorme». Aunque el Puertollano apenas lideró la clasificación durante seis jornadas, el equipo supo llegar vivo al tramo decisivo del campeonato y convertir la regularidad en ascenso. Una carrera de fondo que terminó premiando a un vestuario que nunca dejó de creer.

Capitán centenario
A sus 26 años, Sahuquillo se ha consolidado como una figura importante dentro del club. Esta temporada superó el centenar de partidos con la camiseta azul y además asumió la responsabilidad del brazalete de capitán, algo que considera un aprendizaje heredado de referentes históricos del equipo. El central recuerda especialmente la influencia de futbolistas como Valdivia, Limón o Juanfri, nombres muy respetados en Puertollano. «Intenté fijarme mucho en ellos, en cómo ayudaban a los compañeros y en cómo representaban al club», afirma. Para el conquense, el liderazgo no se basa únicamente en hablar dentro del vestuario, sino en sostener al grupo en los momentos complicados. «Siempre he intentado mirar primero por mis compañeros, que no les faltase nunca de nada», añade.
En lo deportivo, Sahuquillo ha vuelto a dejar una de sus señas de identidad habituales: su capacidad para aparecer en el juego aéreo. Pese a desempeñarse como defensa, el conquense continúa aportando goles temporada tras temporada. Entre risas, reconoce que su relación con el gol tiene un patrón muy claro. «Llevo sin meter un gol con el pie desde alevines», bromea. «Uno de mis fuertes es el juego aéreo y con los buenos lanzadores que tenemos siempre puedo hacer tres o cuatro goles cada temporada».
El fútbol también ha hecho que haya logrado esta promoción con figuras del fútbol conquense o con pasado balompédico, equipo en el que militó hasta la campaña 2020/21. Uno de ellos es Pacheco, segundo entrenador del Calvo Sotelo y una figura especialmente importante para Sahuquillo: «Pacheco es mucho más que un segundo entrenador, es un amigo», asegura. «Lo conozco desde juveniles y siempre me ha tratado de diez. Gracias a él también hemos podido conseguir esto». El conquense define además al técnico como «un enfermo del fútbol» por su dedicación constante hacia la plantilla.
También tuvo palabras de reconocimiento hacia otros futbolistas relacionados con la UB Conquense, como Óscar Arroyo o Crespo, destacando especialmente el lado humano de ambos. «Son futbolistas increíbles, pero aún mejores personas», señala, admitiendo además que Arroyo le sorprendió especialmente este año fuera del terreno de juego.

Futuro por decidir
Ahora, tras lograr el ascenso, Sahuquillo mira de reojo al futuro. El conquense ya sabe lo que supone competir en Segunda RFEF después de sus etapas en el Burgos B y el Diocesano, por lo que tiene claro el salto de exigencia que afrontará el Puertollano. Aun así, se muestra optimista con el proyecto. «Segunda RFEF es una categoría mucho más complicada, pero si mantenemos una buena base y mejoramos ciertas cosas creo que podemos asentarnos», explica. Y, por supuesto, espera seguir formando parte del equipo en esta nueva etapa. «Ojalá podamos seguir otro año más».
Pese a haber construido ya una trayectoria sólida lejos de casa, Sahuquillo sigue muy pendiente de la actualidad de la UB Conquense. El defensa reconoce sentirse impresionado con el crecimiento del club y con la transformación que ha experimentado La Fuensanta en los últimos años.
«Es increíble el cambio que ha pegado el Conquense», afirma. «Una ciudad como Cuenca se merece esas instalaciones y ver al equipo competir así». El conquense incluso confesó haber seguido atentamente el playoff del conjunto blanquinegro y lanzó un deseo claro para el tramo final de temporada: «Ojalá se pueda dar ese ascenso a Primera RFEF que tanto merece la ciudad».

































































