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Análisis de Shin chan: Mi verano con el profesor -La semana infinita- – De verdad parece infinita

Las vacaciones de verano son sagradas. Quizá en la vida adulta no se puedan disfrutar tanto como cuando éramos niños, pero recordamos con cariño esos veranos que se hacían infinitos a nuestros ojos, en los que salíamos a cazar bichos o a jugar con nuestros amigos del colegio.

Eran tiempos más simples, porque nuestro papel era jugar y se nos daba de miedo. Ahora tenemos responsabilidades y evocar este sentimiento nostálgico es agradable, de hecho incluso lo buscamos activamente. Quién mejor que Shin chan para transportarnos a la niñez con un juego que trata justo sobre disfrutar del verano sin preocupaciones. Pues la semana infinita se transforma en un verano entero.

La familia Nohara viaja al pueblo de Asso por el trabajo de Hiroshi. En la estación un científico que parece estar loco nos hace una foto y nos presta la cámara (que hace dibujos). Entonces salimos directos al pueblo. La amiga de Misae nos da cobijo en un restaurante familiar que será nuestro punto de partida cada mañana y cada noche. Al llegar vemos que han descubierto huesos de dinosaurio frente a la estación y gran parte del pueblo está convenientemente cerrado o hay un dentista (Shin chan no se atreverá a pasar por el miedo, una pequeña genialidad si me preguntas). Esto limita nuestros primeros pasos en la exploración de Asso, hacernos a los controles y ver cómo se seca la pintura.

Esto último puede que no sea literalmente, pero los problemas de perspectiva que tiene el juego son demasiado graves. Una de las mecánicas principales es sacar la red y cazar insectos, pues el juego se empeña en que no sepas si la abeja europea está delante o detrás del jugador. Es un espectáculo digno el ver a un niño de 5 años lanzar movimientos aleatorios en mitad de un descampado, pero siendo jugador es frustrante no atinar por no saber la posición exacta.

La perspectiva se ha vendido a cambio de tener unos paisajes absolutamente preciosos. Cada localización es para enmarcarla. Incluso los modelos 3D de los personajes casan con los fondos y no desentonan en ningún momento. Para desplazarse entre localizaciones hay que cruzar una línea específica que cambiará el ángulo de cámara, pero también es la unidad de medida temporal del juego.

Esto genera problemas a la hora de moverse. Cuando estamos en el interior del restaurante los cambios de cámara son abundantes, en un mismo pasillo puede haber hasta tres. Nos cansamos más andando por casa que saliendo a un descampado haciendo el “Culito Culito”, la única forma de desplazarse corriendo y otra genialidad, puesto que será lo que utilicemos casi todo el tiempo por el pueblo y te saca una pequeña sonrisa dependiendo del contexto. Otro es que un error de camino puede hacer que nos desmayemos, debido a que nuestra barra de energía se agote. Cuando nos desmayamos pasa el tiempo a modo de castigo, que en otros casos casi que será lo que busquemos activamente. Porque hay días que más allá de un evento, al no haber desbloqueado rutas, solo queramos pasar al día siguiente y acabar con el día de deambular sin rumbo por la pequeña Asso.

Para matar el tiempo tenemos algunas actividades como la caza de insectos, la pesca, la recolección de hierbajos, ser reportero infantil, plantar verduras, ser DJ o la gran y épica pelea a muerte de dinosaurios robot en miniatura. Vayamos por partes.

La caza de insectos, más allá de los problemas de perspectiva, tiende a ser repetitivo y dejas de cazar por diversión. Los mismos insectos aparecen en los mismos puntos, y aun cuando te enfatizan que depende de la hora del día puedes encontrar otros, por la noche no te puedes separar mucho del restaurante, aunque veas insectos fuera de tu alcance, te prohíben acercarte. Ya en la recta final solo cazas los insectos que brillan, que son los que no tienes registrados, por lo que pierde el sentido cazar insectos para comprobar si los tienes o no.

En la pesca los peces cuando muerden el anzuelo no generan ningún tipo de respuesta, el mando no vibra y el sonido característico es tan leve que cuando pescas en una zona con agua fluyendo ni se oye. Este sumado a que los tiros de cámara son tan amplios que no se ve bien cuando pica, dependemos del azar en estos momentos.

La recogida de hierbas no tiene misterio, tienen unos puntos donde crecen, te acercas, pulsas el botón correspondiente y las recoge. Al principio son escasas, cuando has avanzado lo suficiente en el mapa ya no te preocupa demasiado recogerlas.

El trabajar de reportero apenas nos brindará beneficios, más allá de acercarnos a la ansiada cita con la estudiante universitaria que trabaja en la redacción (un clásico de Shin chan). El caso es que cuando crezca el periódico cambiarán el nombre y a seguir ganando suscriptores. Esta es la única actividad que me ha resultado satisfactoria y he buscado activamente las historias para el periódico, era muy estimulante conseguir los logros con los que escribir los mejores artículos periodísticos. Al ser pasiva nos pasamos gran parte del juego avanzando en prensa sin querer. Ya al final buscas activamente terminarlo porque no hay tantos objetivos a cumplir sobre lo que escribir.

Mezclar las canciones del juego es interesante, si te dejaran un poco más de libertad en la mezcla habría exprimido más el ser el DJ del bar. Las canciones son muy buenas y aciertan en casi todo momento, se agradece que puedas mezclarlas y darle un poco de importancia a la banda sonora. Si lo haces según lo que te recomiendan te premiarán con palabra bonitas, sin embargo si mezclas lo que te gusta según lo que tú consideres recibirás una mueca de desagrado y alguna frase desmotivadora. Muchas gracias Jiro (el barman).

Es el momento de las peleas de dinosaurios. Que siendo una actividad que podría haber sido divertida dentro de la historia y haber tenido algo de profundidad, termina por ser un piedra papel tijera completamente aleatorio y basado en una batalla de desgaste absurda en las dificultades más altas. Al principio te dicen algún movimiento del rival, adelantando lo que va a sacar. Al final tienes que desgastar de manera aleatoria y sin criterio al robot Kantam con 999 de vida, siendo mi golpe de piedra el más duro con 200 de daño. Con mi vida máxima a 400, temblando porque al recibir tres golpes pierdes el combate, este estilo a desgaste es casi imposible. La forma de mejorar tus dinosaurios es abrir sobres de cartas que te dan con la compra de las galletas de chocolate, que son muy caras, no restauran mucha energía y la carta es totalmente aleatoria. En todo este sistema al principio es demasiado sencillo ganar y al final es frustrante en exceso. Porque la única dificultad que puedes añadir a este sistema de combate es hacer más grandes los números del rival, transformando el azar en algo injusto.

El huerto es tan poco satisfactorio como sacrificado, riegas las verduras automáticamente y se plantan solas. La hora de la recogida te la hace un branquiosaurio. Y estas verduras tienen el fin de ganarse la vida como autónomo.

Shin chan es martirizado constantemente para que haga las tareas del tablón de anuncios de varios locales de Asso. El restaurante de curry ninja, el supermercado y el restaurante donde nos hospedamos. Cada uno pide diferentes alimentos. Nos dan una tarjeta rellenable con cinco estrellas, por cada entrega es una estrella, al completar todas las del vale, hablamos con Yoyoko (amiga de Misae) y nos dará un extra. Esto puede sonar inocente, pero realmente las cantidades que nos dan por estos recados son ínfimas. El pescar tres salmones japoneses no es tarea fácil, y creo que 30 yenes (0,21€) no es recompensa suficiente. Trabajar de recadero jamás estuvo tan mal pagado. Lo bueno es que no tenemos gastos excesivos, todo suele ser barato por lo que es fácil que terminemos el juego con 4.000 yenes (28€). Millonarios a ojos de un niño.

Terminamos con tanto (poco) dinero porque el profesor nos deja dentro de una semana infinita, cuando termina volvemos a empezar, con los mismos diálogos y las mismas cinemáticas. Cuanto más avanzas más le ves las costuras y en un juego que apenas dura 10 horas, es grave. Los viajes en el tiempo han dado lugar a incongruencias en la historia y los textos. Sobre todo en los secundarios. Por ejemplo, antes de conocer a todos los niños en la segunda semana ya hemos formado (sin saberlo ni participar) el ejército de Asso y nos hablan como siempre. También el mismo profesor, que aun habiéndote encerrado en un bucle temporal, al hablar con él después de que ocurra ni lo menciona, es extraño.

La traducción y localización es excelente, cabe destacar que los diálogos son desternillantes y muy bien adaptados. Había momentos que parecía como si estuviera viendo la serie un sábado por la mañana en la televisión en lugar de estar jugando en el presente.

Y esa es su mayor virtud, en lo jugable deja mucho que desear, tiene que tirar de los eventos importantes porque sin los raíles termina por fracasar en casi todo lo que propone. Un juego que hace más por sentirse como la extensión de la serie animada que por plantear un terreno jugable que aguante la corta duración del juego. Un título atado de manos y pies que se conforma con lo poco que tiene. Termina por hacerse demasiado largo, sobre todo el tramo inicial y el tramo final. Empezaba a pensar que Shin chan no era el único atrapado en la semana infinita.

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