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Jesús Iradier, el jugador internacional que cambió la canasta por los pinceles y se estableció en Villalba de la Sierra

Jesús Iradier (izquierda), junto a Manuel Ruiz-Gómez (derecha)

Jesús Iradier Núñez nació en Madrid el 19 de julio de 1949 aunque sus orígenes son del norte, vascos. Su familia paterna era de Vitoria y su abuela de Durango.

            En sus antepasados hay personajes ilustres, su bisabuelo Manuel Iradier Bulfy fue un famoso africanista y explorador del África central. Sebastián Iradier Salaverri, primo de su abuelo, fue un prolífico y exitoso compositor. Y Eduardo Dato Iradier, el abogado y político español que fue varias veces ministro y presidente del Consejo de Ministros durante el periodo de la Restauración, era primo hermano de su bisabuelo Manuel Iradier.

            De hecho el recinto multiusos de Vitoria, el Iradier Arena, lleva el nombre por la familia Iradier, por los ilustres “iradieres” vitorianos.

            SUS COMIENZOS EN EL BALONCESTO

            Con 13 años Jesús empieza a jugar al baloncesto en Segovia, donde estaba interno en el colegio de los Maristas. Recuerda que en aquel colegio estaba el hermano Teófilo que se dedicaba al deporte. Para salir de la rutina del estudio jugó a todo: fútbol (de portero), balonmano, baloncesto y también atletismo y campo a través, probó en todo lo que había. Además físicamente era un portento y destacaba en todos los deportes.

            Como pronto empezó a destacar especialmente en baloncesto, el equipo de Segovia, el Imperio, que jugaba en Segunda División, se interesó por él cuando apenas tenía 15 años. Los curas del internado no querían dejarle salir pero les convencieron y logró jugar con esa corta edad en Segunda División.

            Se hace entonces allí en Segovia una Operación Altura (que era un proyecto de la Federación Española de Baloncesto) para captar practicantes y nuevos talentos en baloncesto y de ahí con solo 16 años ficha por el KAS de Vitoria, porque su familia era de allí ya que también el Real Madrid se interesó por él. Con solo 16 años ya jugaba en Primera División, sin duda un caso de precocidad no habitual. En el equipo vitoriano estuvo seis años, dirigido por Lester Laner y Xavier Añua. Jugaba de alero y medía 1,93 m.

            FICHAJE POR EL FC BARCELONA

            Tras su paso por el KAS ficha por el FC Barcelona, equipo en el que estaría cinco temporadas y con el que llegó a ser internacional con la selección española, aunque jugando en el KAS ya lo llamó la FEB.

            En esas temporadas en el FC Barcelona coincidió con jugadores de la talla de López Abril, Carmichael, Thomas, Manolo Flores, de la Cruz, Herminio San Epifanio (hermano de Epi, que llegó algo después), Aíto…

            En la temporada 1974/75 con el Barça llegó a jugar la final de la Copa Korac (lo que era la tercera competición europea tras la Copa de Europa y la Recopa), la primera final europea que disputaba el club, aunque no lograron ganar ya que se impuso el equipo italiano del Forst Cantú que ganó los dos partidos (se jugaba en las dos canchas). Pero Iradier logró ser el máximo encestador del partido en la ida en el Palau Blaugrana y de su equipo en la vuelta en Cantú.

            Tras su paso por el FC Barcelona juega otra temporada en el Básquet Manresa y luego en el Estudiantes de Madrid un año y después ficha por el Zaragoza tres años para jugar una última temporada como profesional en el Baskonia de Vitoria, donde se retiraría con 34 años.

            SU ETAPA EN ALBACETE

            Una vez retirado del baloncesto profesional jugó con una asociación de antiguos jugadores profesionales internacionales (la que sería el germen de la asociación de veteranos del Real Madrid). Con ese equipo jugó muchos partidos, de hecho a veces jugaban sábado y domingo, a pesar de ser jugadores ya retirados. Un día jugaron un partido de exhibición en Albacete en el año 1986. En ese partido Iradier y Wayne Brabender refuerzan al equipo local, el Club Amigos del Baloncesto de Albacete y entonces los dirigentes del equipo albaceteño le ofrecen jugar allí en Tercera División. Querían levantar el baloncesto en la ciudad albaceteña. Le ofrecen un convenio de ocho años para fomentar este deporte. Pero Jesús, dadas sus circunstancias personales de entonces no puede irse a vivir a Albacete aunque sí acepta jugar los fines de semana en el equipo para reforzarlo, sin entrenar con ellos ni nada. Se da la circunstancia de que el equipo empieza a ganar partidos y subir de categoría y la Diputación de Albacete le ofrece un contrato y se instala a vivir en la ciudad, donde reside once años. Allí conoce a Ángela, mujer a la que unirá su vida.

El baloncesto fue un boom en esos tiempos gracias a Iradier, el pabellón se abarrotaba para ver los partidos y las colas para sacar las entradas eran impresionantes. Y hasta tuvieron que poner gradas supletorias en el pabellón dada la expectación que se creaba en cada partido. Por supuesto Jesús era la figura indiscutible del equipo y máximo encestador. Llegó incluso a tener el papel de entrenador del equipo. Se puede decir que él revolucionó el baloncesto en Albacete.

            EL PASO DE IRADIER POR LA SELECCIÓN ESPAÑOLA DE BALONCESTO

            Chus Iradier fue 75 veces internacional con la selección española y a lo largo de esas participaciones destacan tres importantes competiciones en las que estuvo presente.

            Juegos Olímpicos de Munich (Alemania) en 1972. En estas Olimpiadas Iradier formó parte del equipo nacional de baloncesto que quedó en 11º posición. Le tocó vivir en estos juegos el momento más trágico que se ha vivido en unos, la masacre de Munich, cuando once miembros del equipo olímpico de Israel fueron tomados como rehenes y asesinados por un comando del grupo terrorista palestino Septiembre Negro. El equipo español lo vivió muy de cerca porque en la villa olímpica estaban cerca del equipo israelí. Dice que se reaccionó muy pronto y la federación los sacó enseguida de la villa olímpica.

            También de aquellos Juegos recuerda la final, la famosa final de los tres segundos en la que la Unión Soviética ganó a Estados Unidos por 51-50 en la final más polémica que ha vivido el baloncesto olímpico. Jesús la vivió muy de cerca porque precisamente estaba como espectador debajo de la canasta donde tuvo lugar esa famosa última canasta del partido de Alexander Belov ya que allí les habían reservado unos asientos a los jugadores españoles. Como se recordará el partido en teoría había terminado y los norteamericanos celebraban la victoria pero tuvieron que jugarse tres segundos más. Y el equipo soviético hizo un saque inverosímil desde su canasta hasta la canasta contraria y allí Alexander Belov cogió el balón y fintó a dos pivot americanos y logró encestar, siendo esta la primera derrota del equipo estadounidense en unos Juegos Olímpicos. Aunque estos nunca la aceptaron y de hecho no recogieron las medallas de plata que le correspondían y estas curiosamente se encuentran a día de hoy en el museo olímpico de Lausana (Suiza).

            Formaban parte del equipo español en aquella Olimpiada: Carmelo Cabrera, Clifford Luyk, Enric Margall, Francesc Buscató, Gonzalo Sagi-Vela, Jesús Iradier, Juan Antonio Corbalán, Luis Miguel Santillana, Miguel Ángel Estrada, Rafael Rullán, Vicente Ramos, Wayne Brabender.

            Campeonato Mundial en Puerto Rico en 1974. Se celebró en las localidades de San Juan, Caguas y Ponce y España logró la 5ª posición, por detrás de Unión Soviética, Yugoslavia, Estados Unidos y Cuba. Era la segunda participación de España en un Mundial y mejoró la anterior en la que había quedado en 9º puesto. En el equipo nacional, dirigido por Antonio Díaz-Miguel, jugaban entre otros Iradier, Luyk, Santillana, Flores, Corbalán y Brabender.

            Eurobasket en Yugoslavia en 1975. Este Campeonato de Europa de baloncesto se jugó en cuatro sedes en Yugoslavia. Lo disputaron 12 selecciones y España rozó la medalla de bronce, teniendo que conformarse con el 4º lugar, por detrás de Yugoslavia, Unión Soviética e Italia. En el equipo español Iradier, Brabender, Corbalán, Santillana, Flores, Luyk, entre otros.

            Ir a la selección nacional siempre es una experiencia muy buena y la disfrutó porque siempre que vas a un equipo nacional la sensación es buena y se conocen cosas nuevas y estás metido en la élite del baloncesto.

            Echando la vista atrás Jesús dice que disfrutó de sus partidos con España pero que él es muy competitivo, quiere ganar, no disfruta mucho de las cosas porque si no gana se siente fatal. Piensa que lo disfrutó pero lo debía haber disfrutado más porque lo pasaba muy mal cuando no ganaban. Esto dice que lo ha ido superando con el paso de los años.

            Una anécdota muy curiosa que recuerda Jesús es que jugando un torneo en Cuba con la selección española cuando estaban en el vestuario, al terminar uno de los partidos vinieron a buscarlo cuando se estaba cambiando y le dijeron que Fidel Castro quería hablar con él. Entonces subió al palco para ver qué le decía y resultó que el presidente cubano le ofreció quedarse en Cuba porque le había gustado mucho como jugaba. Naturalmente Chus regresó a España y declinó la invitación de Fidel.

            LA PINTURA, OTRA FACETA MUY IMPORTANTE EN SU VIDA

            A los 34 años, cuando se retira del baloncesto, Iradier se dedica a la pintura. En realidad ya en su etapa de jugador pintaba, pero es ahora cuando tiene más tiempo y puede tener mucha más dedicación.

            Él cree que lo de pintar le viene en los genes porque su bisabuelo Manuel (el explorador) dibujaba bastante bien y su abuelo, también llamado Manuel, dibujaba muy bien y fue el que le enseñó a hacer pinturas, acuarelas y demás técnicas y entonces la afición ya iba con él desde muy pequeño. Estando en los Maristas de Segovia ya les pintó un cuadro para el colegio. Y haciendo la mili, en el campamento de Colmenar Viejo, recuerda que en el barracón donde estaba querían hacer un escudo de España como mural y él se ofreció para pintarlo y así lo hizo.

            En la mili también jugó al baloncesto en un campeonato del cuartel y por supuesto lo ganó su equipo.

            Aunque era complicado logró que lo cambiaran de Región Militar (a él le correspondía la de Madrid porque tenía su domicilio allí) cuando juró bandera y logró ir a Bilbao para poder seguir jugando en el KAS. Y en el cuartel coincidió con Igartua y Javier Clemente, dos futbolistas del Athlétic de Bilbao, de hecho Javi Clemente fue entrenador y seleccionador nacional también. Los tres fueron ayudantes de jardinero en ese cuartel. Aquel tiempo militar lo recuerda bien porque fue agradable para él dado que se la organizaron de manera que podía compaginar con jugar al baloncesto.

            Como pintor de él han dicho que tiene una gran fuerza expresiva y que se basa mucho en el color, que es uno de sus más importantes elementos expresivos, si no el que más, utilizando colores puros y limpios, y también en el dibujo, con un estilo realista y desapasionado, de descripción minuciosa de textura, color y forma bordeando la frontera del pop art. Él opina que cada uno te encasilla donde quiere.

            Estuvo estudiando en Bilbao y Barcelona en escuelas de bellas artes, aunque al principio era autodidacta ya que dibujaba desde pequeño. En Bilbao estuvo en la academia Leonardo da Vinci y en Barcelona en la escuela Massana, un centro muy importante y conocido allí.

            Su estilo lo define en pintura como dibujo y color. Se basa en el dibujo pero el color le gusta mucho, no lo puedo remediar, comenta. No le sale de dentro el hacer otras cosas. Como referentes nombra al pintor francés Toulouse-Lautrec aunque no tenga mucho que ver con su pintura.

            En sus cuadros destaca la proyección del mundo moderno mediante imágenes de máquinas y figuras en movimiento. Nos revela su personal óptica de la belleza del mundo cotidiano.

            Ha hecho muchas exposiciones en toda España y también ha expuesto en Bélgica y en Alemania y además cuadros suyos han estado de gira en Estados Unidos también.

            Pero su vena artística no se limita a la pintura ya que también se ha prodigado en la literatura, sobre todo en poesía, aunque también ha escrito en prosa. Tiene hasta algún libro editado.

            SU LLEGADA A VILLALBA DE LA SIERRA

            Chus Iradier, de raíces vitorianas, comenta que no ha vivido nunca mucho tiempo en el mismo lugar: Madrid, Segovia, Vitoria, Barcelona, Manresa, Zaragoza, Albacete… pero un buen día conoció el pueblo conquense de Villalba de la Sierra.

            Él es un amante de la Naturaleza y le encanta la pesca deportiva (sin muerte pues el pez es devuelto al río) y venía a pescar mucho por nuestra provincia, por la Sierra en concreto. Un día se encontró con otro pescador y empezaron a charlar sobre su afición a la pesca y entonces y cuando venía al campo a pescar quedaba con él y le enseñó muchos parajes de Cuenca e incluso lo inició en el mundo de las setas, al que también tiene ahora mucha afición.

            Entonces en uno de sus viajes vio que estaban construyendo unas viviendas en una urbanización de Villalba de la Sierra y decidió comprar una casa y de venir los fines de semana acabó estableciéndose en ese pueblo, de tal manera que ya lleva más de veinte años ahí. De hecho su hijo, Daniel Iradier ya nació en Cuenca y además desde pequeño practicó deporte que es lo que Jesús quería. Hizo atletismo y era bastante bueno, llegó a ser campeón provincial de campo a través dos años seguidos, corriendo con el club Casas Colgadas de Cuenca.

            Después empezó a jugar al fútbol, primero al fútbol sala y luego ya pasó al fútbol campo. No jugó al baloncesto como su padre y Jesús dice que él quería que su hijo hiciera deporte pero no imponerle qué deporte practicar, aunque el atletismo sí fue un deporte que quiso que conociera porque es muy completo.

            Daniel, después de formarse en las categorías inferiores de la Escuela Municipal de Fútbol de Cuenca y pasar por el juvenil del Ciudad de Cuenca y el Conquense juvenil nacional llegó a jugar en la Balona Conquense pero debido a las lesiones tuvo que dejarlo, aunque ahora ha vuelto a jugar.

            También destaca con orgullo Jesús que su hijo ha estudiado la carrera de Telecomunicaciones en Cuenca, con muy buen historial académico, llegando a formar parte de un equipo de la UCLM que ganó el prestigioso premio HackForGood que convoca la Red de Cátedras Telefónica, concurriendo con su proyecto “Depresus” consistente en una plataforma digital accesible para mejorar la salud mental.

            A día de hoy Jesús sigue viviendo en Villalba de la Sierra con Ángela, su mujer. Los recuerdos de su etapa de jugador de baloncesto son muy buenos.

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