Este año la Carrera del Pavo celebra su 40º aniversario. La carrera más popular y participativa de las que se corren por las calles de nuestra ciudad llega a esta edición con este nombre, pero en realidad será la cuadragésimo cuarta Nochevieja en que se celebre una prueba atlética para despedir el año en Cuenca.
Esto es debido a que las tres primeras ediciones, las de los años 1980, 1981 y 1982 se llamaron Carrera Popular Fin de Año. Y en el año 1983 fue cuando empezó a llamarse Carrera del Pavo y también se empezó a entregar un pavo a los ganadores de las diferentes categorías. El pavo en esas primeras ediciones se entregaba vivo.
En el año 1989 volvió a llamarse Carrera Fin de Año con lo que se perdió ahí otra edición en la contabilidad de la Carrera del Pavo. Al año siguiente volvió a su actual denominación.
Será pues la 40º Carrera del Pavo pero podríamos decir que la 44º San Silvestre de Cuenca, sumando las dos denominaciones que ha tenido esta competición.
Y si hay un nombre propio en esta popular carrera conquense que se ha venido celebrando cada Nochevieja desde 1980 ese es el de la corredora de San Clemente, Teresa Esteso Poves. La carrera que se celebra el último día del año en Cuenca ha tenido un total de 44 ganadores diferentes, 25 en la categoría masculina y 19 en la femenina, pero si hay que señalar un nombre por su excelente trayectoria en esta prueba, este sería el de Teresa Esteso.

Teresa participa por primera vez en el Pavo en el año 1984 en la que era la quinta vez que se corría el último día del año en Cuenca pero la segunda edición con el nombre de Carrera del Pavo. Y en su primera participación ya gana, es la primera mujer en traspasar la línea de meta, llegando detrás de ella Gregoria Calleja y Pilar Rodríguez.
Al año siguiente, en 1985, Teresa vuelve a ganar, es decir que se impone en la segunda y tercera edición de la Carrera del Pavo.
No puede participar en el año 1986 pero después consigue algo que ningún corredor ni ninguna corredora han podido igualar y es enlazar seis victorias consecutivas en la Nochevieja conquense, desde 1987 hasta 1992, teniendo en cuenta que en la edición de 1989 la carrera recuperó el nombre de Carrera Popular Fin de Año y en 1990 volvió a llamarse Carrera del Pavo. Durante estas seis ediciones Teresa fue imbatible, teniendo como rivales en aquellas carreras a corredoras tan importantes como Ascensión Lucas, Laura Sanz, Mayte Sánchez, Alicia Fernández, María Jesús Trenado o Eva María Serrano, entre otras.
En la edición de 1993 Teresa fue 3ª absoluta femenina, por detrás de Aurora Pérez (ganadora de la carrera) y de María Antonia Sánchez.
En 1994 volvió a subir al tercer cajón del podio, repitiendo triunfo la ganadora del año anterior Aurora Pérez.
Y en 1995 Teresa consigue su novena victoria en esta carrera, imponiéndose a Eva Pol y a Eva Mª Serrano. Fue su último triunfo absoluto en la categoría femenina pero sus nueve victorias no han podido ser igualadas por nadie a día de hoy.

No pudo participar en 1996 y al año siguiente fue 2ª de la general femenina por detrás de Natalia Requena.
No obstante siguió fiel a su tradición de venir a Cuenca en Nochevieja a participar en la Carrera del Pavo y continuó corriendo aquí hasta el año 2007 en que fue su última participación. Y cada vez que venía subía al podio, siendo segunda o tercera absoluta y luego de 2003 a 2007 ya en su categoría de veterana, ganó tres veces y fue segunda en otra ocasión.
Es decir que desde su primera participación en 1984 hasta su última aparición, en 2007, Teresa solo dejó de participar en cuatro ocasiones en la carrera (en los años 1986, 1996, 1998 y 2006) todo un ejemplo de fidelidad a una prueba que la cautivó desde su primera aparición y a la que no faltó excepto por algún motivo importante que se lo impidió.
Hay que tener en cuenta que ella no tenía coche con lo cual dependía de alguien con quien pudiera venir o del transporte público. Entre las anécdotas que guarda las hay buenas y no tan buenas, por ejemplo un año no le fue posible el acercarse a Cuenca para correr el Pavo porque iba a venir con un entrenador de Villarrobledo que la iba a recoger en su pueblo, pero había nevado tanto que desistieron de hacer el viaje y al final no pudo participar, aunque estaba en gran forma ese año también. Igualmente recuerda que cuando estaba en Madrid tenía que buscarse la vida para poder venir a Cuenca pues los autobuses no le coincidían por los horarios de aquella época. Un año tuvo que coger un taxi cerca de la estación pero el taxista se equivocó y se metió por una carretera secundaria en la que además había bastante hielo y nieve. Presa de los nervios, Teresa tuvo que cambiarse en el taxi y llegó muy justa, para coger el dorsal y encaminarse rápidamente a la salida sin calentar siquiera. Pues incluso así ganó la carrera y recuerda que cuando volvió al taxi (que se había quedado esperándola para volver a Madrid) el taxista, al enterarse de que había ganado, se alegró casi más que ella misma. Son anécdotas que nos demuestran que la Carrera del Pavo fue algo muy importante en la vida deportiva de esta corredora de San Clemente.
En total Teresa Esteso participó en 20 ediciones de la San Silvestre conquense, logrando nueve triunfos absolutos, tres segundos puestos absolutos, cuatro terceros puestos absolutos y luego, como veterana, tres victoria y un segundo puesto. Un récord que se nos antoja casi imposible de igualar por parte de ningún corredor.
Y Teresa venía todas las Nocheviejas a correr a Cuenca a pesar de tener propuestas para participar en otras San Silvestres importantes como las de Toledo o Madrid, pero ella prefería despedir el año corriendo en su tierra y además siempre hacía propaganda de esta carrera para que vinieran otros corredores de fuera de nuestra provincia.
En aquellos triunfos de Teresa en esta carrera se entregaba un pavo vivo al ganador y ella siempre ha recordado que ese pavo lo llevaba a su pueblo y su madre lo echaba con las gallinas que tenía en el corral y allí convivían con ellas, es decir que su destino fue bastante bueno para ellos.
En los años en que Teresa vivió en Madrid tuvo que compaginar trabajo, estudios y entrenamiento, lo que hizo muy difícil el que llegara al nivel que seguramente habría logrado si hubiera podido dedicar más tiempo al atletismo. En aquellas temporadas su entrenador fue uno de los más importantes que ha tenido este país, Luis Miguel Landa, que además era el seleccionador nacional de maratón y quiso que ella corriera esa distancia. También cuando entrenaba en el INEF coincidía con las mejores maratonianas españolas del momento de las que aprendió mucho, de Mónica Pont, María Luisa Muñoz, Rocío Ríos y otras. Aprovechaba para hacer entrenamientos largos con ellas.

En los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996 Teresa aprovechó para viajar a Estados Unidos y animar a las maratonianas españolas, Mónica Pont y Rocío Ríos y estuvo quince días por tierras norteamericanas. Dice que el ver a sus compañeras correr aquella maratón olímpica fue un aliciente más para no dejar el atletismo, aunque le costaba mucho esfuerzo el compaginar todo y de hecho no pudo afrontar la maratón por el tiempo que exigía, aunque sí llegó a correr medias maratones, que no eran su prueba preferida porque el asfalto era muy lesivo para ella. Sí disfrutaba mucho en el campo a través, el barro siempre me ha gustado mucho y los entrenamientos para el cross también, recuerda con nostalgia, como recuerda siempre las muchas Nocheviejas que vino a Cuenca para poder correr la carrera que este año alcanza su cuadragésimo aniversario.
Para la historia de la prueba quedan varios récords que van a ser muy difíciles de superar:
- Más triunfos absolutos en el Pavo: 9
- Más triunfos consecutivos en el Pavo: 6
- Mayor tiempo transcurrido en categoría femenina entre el primer y último triunfo en el Pavo: 11 años (el récord en este caso es en la categoría femenina pues el récord absoluto lo tiene el corredor de Tarancón, Juan Carlos de la Ossa, con 18 años desde su primer a su último triunfo).
Echando la vista atrás, Teresa recuerda con nostalgia ese ambiente tan divertido y tan grato que siempre vivió en la Carrera del Pavo y por eso no quiso perdérsela en tantos años, siempre fiel a su cita con Cuenca. Para ella era la mejor manera de acabar el año, aunque el circuito nunca le pareció fácil, sobre todo cuando llegaban las cuestas. Pero el ánimo del público conquense, junto a su gran preparación física forjada sobre todo en la Casa de Campo de Madrid, donde preparaba la temporada de cross, le ayudaba bastante y la llevaban en volandas a la meta.
El atletismo le sirvió para formarse y no solo físicamente sino también humanamente. La disciplina, el compromiso y el compañerismo, entre otros, son valores muy importantes y esos los encontraba poniéndose un dorsal para una carrera o compartiendo entrenamientos con otros corredores. Y además este deporte le permitió recorrer otros países, conocer a mucha gente y eso enriqueció mucho su vida.





































































