Correr sin mirar el reloj, disfrutar de la naturaleza y compartir experiencias con otras personas. Esa es la filosofía de Salvaje Run, un proyecto nacido en Cuenca e impulsado por el corredor Israel Fernández Rivero, que busca crear una comunidad en torno al deporte al aire libre, la convivencia y el respeto por el entorno natural.
La iniciativa pretende ir mucho más allá de las carreras populares o los entrenamientos convencionales. Su propósito es recuperar el contacto con la naturaleza y convertir la actividad física en una oportunidad para desconectar de las pantallas, conocer nuevos lugares y establecer relaciones personales.
«Salvaje está creado para hacer comunidad del outdoor, para regresar a nuestra naturaleza, como dice nuestro emblema del logotipo», explica Israel Fernández, que señala precisamente al lince, imagen representativa del proyecto, como símbolo de ese regreso al entorno natural.
«Queremos volver a la montaña, volver al campo, volver a lo que es nuestro entorno. Cada vez hay más pantallas, más vivir entre cuatro paredes y disfrutar poco del aire, del frío, del calor o del sol. Esa es un poco la filosofía de Salvaje», añade el deportista conquense.

Brisa, correr sin prisas y sin la presión del cronómetro
La primera iniciativa que ha puesto en marcha Salvaje Run es Brisa, una comunidad de slow running que propone una manera diferente de entender el atletismo: correr despacio, sin objetivos competitivos y priorizando el bienestar y la convivencia.
«Brisa es el grupo de slow running, para quien quiera correr despacito, no quiera mirar el crono, no quiera series y quiera simplemente socializar, conocer sitios nuevos y correr sin ningún tipo de presión, sin prisa», explica Fernández.
El nombre tampoco es casual. Como señala el impulsor del proyecto, hace referencia al aire suave que sopla de la montaña, en consonancia con la filosofía de una iniciativa que busca integrar el deporte en el entorno natural.
A través de Brisa, los participantes realizan salidas por caminos y senderos cercanos a Cuenca. Las sesiones combinan carrera suave, ejercicios de técnica, movilidad y fuerza, adaptándose al nivel del grupo y sin convertir las distancias o los ritmos en una competición.
La propuesta está especialmente dirigida a quienes quieren empezar a correr, retomar la actividad física o practicar deporte en compañía, sin necesidad de contar con experiencia previa ni perseguir marcas personales.
De hecho, Brisa ya ha celebrado sus primeras sesiones abiertas y gratuitas en Cuenca, convirtiéndose en el primer paso de un proyecto que aspira a seguir creciendo. <Cite ref=»turn805291search0″/>
Salvajitos, competición y hasta una posible carrera propia
Aunque Brisa es la primera rama que ha comenzado su actividad, los responsables de Salvaje Run contemplan otras propuestas para ampliar el alcance de la comunidad.
Entre ellas aparece Salvajitos, una iniciativa pensada para los más pequeños, con la intención de acercar progresivamente el deporte y la naturaleza a los niños.
También está sobre la mesa una vertiente más competitiva, dirigida a corredores interesados en el trail running, las carreras y la preparación de pruebas deportivas.
«Dentro de Salvaje tenemos muchas ramas abiertas. Está Salvajitos, que es para niños, y luego estaría el proyecto de la Salvajada, que podría ser incluso montar una carrera el día de mañana. O Salvaje como un grupo más especializado en competir, en trail, en carreras y demás», explica Fernández.
Por ahora, estas iniciativas forman parte de las posibilidades de desarrollo del proyecto, que ha comenzado su actividad comunitaria con Brisa.
Una comunidad que también comparte conocimientos y consejos deportivos
Otra de las particularidades de Salvaje Run es que su actividad no se limita a los encuentros presenciales. El proyecto cuenta con una web en la que comparte artículos, reflexiones y contenidos relacionados con la práctica deportiva, la ciencia y la naturaleza.
Entre las publicaciones pueden encontrarse consejos sobre entrenamiento, descanso, alimentación, suplementación, estiramientos y carreras por montaña, además de curiosidades sobre el medio natural y experiencias de otros corredores.
Una parte importante de estos contenidos está elaborada por Quique Royuela, doctor en Microbiología, Fisiología y Genética, profesor universitario y corredor de montaña aficionado, vinculado también al proyecto editorial Principia. Junto a él, otros integrantes de Salvaje, como Cris, colaboran en el desarrollo de la comunidad.
«Tenemos un montón de artículos, la gran mayoría hechos por Quique y algunos hechos por mí también. Son artículos muy bien documentados y desarrollados», destaca Israel Fernández.
La comunidad también comparte rutas, entrenamientos y recomendaciones para disfrutar de la montaña, con el objetivo de acercar esos conocimientos tanto a corredores experimentados como a personas que están comenzando.
Israel Fernández, de competir en las montañas a impulsar una nueva comunidad

Detrás de Salvaje Run se encuentra un deportista con experiencia en las pruebas de montaña de la provincia. Israel Fernández Rivero ha protagonizado diferentes actuaciones destacadas en el calendario conquense, entre ellas su victoria absoluta en el IX Trail Panorámico de Huélamo, celebrado el pasado mes de junio.
El corredor, que ya competía bajo los colores del Club Salvaje Run, completó el recorrido de 21 kilómetros en 1 hora, 49 minutos y 10 segundos, imponiéndose en una de las citas del Circuito de Carreras por Montaña de la Diputación de Cuenca.
Ahora, su experiencia en el deporte se combina con una iniciativa que pretende ofrecer algo diferente: un espacio donde la competición no sea el único motivo para calzarse las zapatillas.
El proyecto no descarta seguir creciendo e incorporar nuevas actividades, incluso productos propios vinculados a la marca. Sin embargo, su principal propósito permanece ligado a la creación de una comunidad deportiva en contacto con el medio natural.
Con Brisa ya en marcha y otras propuestas previstas para el futuro, Salvaje Run busca hacerse un hueco en el panorama deportivo conquense mediante una filosofía que resume su esencia: disfrutar de la naturaleza, compartir el camino y recordar que correr también puede significar detenerse a disfrutar de lo que nos rodea.























































