El Incarlopsa Cuenca terminó el pasado sábado la temporada en Benidorm con la tercera victoria consecutiva para finalizar de la mejor manera posible una campaña atípica en la que ha habido distintos factores que han hecho que las cosas hayan sido complicadas para la mayoría de los equipos de la máxima categoría del balonmano español.
Pabellones sin público, partidos aplazados por covid, semanas sin entrenar y un sinfín de factores que hace que el poder valorar una campaña de algún equipo se complique, pero lo cierto es que los conquenses han podido hacer una gran segunda vuelta en la que han sumado 25 puntos, y solo han perdido ante el León y Barça en casa y en Logroño y Valladolid, además del empate cedido ante nava. Es decir, se han dejado nueve puntos por el camino, lo que ha hecho imposible el poder alcanzar el sueño europeo, que por si fuera poco, ha estado más caro que nunca al estar Ademar fuera de la lucha y ya clasificado al ser subcampeón de la Copa del Rey.
Un total de 43 puntos ha sumado Cuenca, y esa plaza de Europa se puede ir hasta los 49 si Granollers gana los dos partidos que le restan y termina tercero. Los de Lidio acabarán sextos, a cuatro puntos del Bada Huesca, que ha ido gran parte de la temporada tercero y no tendrá premio, y también a cuatro de un Logroño que junto al Barça ha sido el único equipo al que Cuenca no ha ganado al menos una vez, en su caso ha perdido los dos choques.
Y es que el déficit de los conquenses para no poder estar más arriba ha estado claramente en una primera vuelta en la que no olvidará la derrota en casa ante el Quabit Guadalajara y el empate ante Cangas. Tres puntos con los que contaba y no pudo sumar, además, la derrota del partido clave ante Logroño nada más salir del confinamiento y que hizo ver a un Cuenca fuera de forma por esa causa.
A ello hay que sumar la derrota ante Puente Genil en tierras cordobesas en un choque en el que le valía el empate para ir a la final a ocho de la Copa del Rey o la derrota en Huesca en un choque cargado de fallos por ambos equipos y donde los oscenses contaron con más fortuna al final.
Esa irregularidad de la primera vuelta por echar de menos al público, por los 16 casos seguidos de covid en la plantilla, por el infortunio de no poder contar antes con Pizarro al llegar más de un mes tarde a incorporarse con su compañeros por unos problemas a la hora de tramitar su llegada y su posterior lesión, por contar con un nuevo central que ha ido claramente de menos a más como Simonet (ha terminado siendo de lo mejor), la salida de Dutra que tanto dolió, o la lesión de Maciel que lo tuvo casi dos meses ‘ko’ hicieron mucho daño a un Cuenca que ha ido de menos a más y que la mejor alegría que dejó en esa primera vuelta fue la victoria histórica en León.
De nuevo rozando Europa y con muchas cosas positivas que sacar en una segunda vuelta donde el equipo volvió a ser quien era con choques como los de Huesca o Irun en casa, donde la afición vio lo mejor de los suyos y pudo despedir en el choque ante los de Bidasoa a cinco jugadores que será difícil de olvidar como Maciel, Moscariello, Sergio López, Vainstein y Ángel Pérez.
Se abre ahora una nueva etapa, donde la juventud de los que llegan y el saber estar y conocimientos de los que se quedan será la fórmula del éxito. O esa es la idea de Lidio Jiménez, que ha vuelto a fichar jugadores de proyección esperando que den lo mejor de ellos mismos para crecer junto al equipo. Porque muchos de ellos sonarán a ‘chino’, pero recuerden que muchos de los que hoy se han ido, ayer tampoco los conocía casi nadie.



































































