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Indignación en el entorno del REBI Cuenca tras el final polémico en Torrelavega

Foto de Luis Palomeque

El REBI Balonmano Cuenca regresó de vacío del Vicente Trueba (32-29) y con un enfado que no se ha apagado con el paso de las horas. El foco está puesto en una acción señalada desde la mesa en el tramo decisivo, cuando los conquenses habían conseguido meterse de lleno en el partido y amenazaban con culminar la remontada.

La jugada que encendió la mecha

Con el marcador apretado en los últimos cinco minutos —el Cuenca se había colocado a un gol (29-28) tras remar durante toda la segunda parte— el delegado federativo advirtió un “mal cambio” del conjunto visitante. La señalización desembocó en exclusión y, a renglón seguido, en un castigo aún mayor: Lidio Jiménez terminó viendo la roja y la tarjeta azul por su protesta, dejando al equipo en una situación límite para competir el desenlace.

Desde el propio club, en su crónica, se subraya que esa decisión “dejó al equipo conquense con dos jugadores menos, sin opción real de competir el tramo final”, calificándolo como “demasiado castigo” en el momento en el que el REBI estaba más cerca de puntuar.

“Si no lo tienes clarísimo… no lo puedes pitar”

Al término del encuentro, Jiménez verbalizó su malestar, convencido de que la acción sancionada no estaba lo suficientemente clara: “Si no lo tienes clarísimo, no lo puedes pitar”, llegó a afirmar, señalando que, tras ver la repetición, “no se ve nada”.

El técnico también explicó el contexto del enfado —bajas y semanas de preparación— y lamentó una dinámica que, según sus palabras, se repite en los finales apretados lejos de casa: “No nos está teniendo suerte en estos momentos en los finales… para poder sumar puntos fuera”.
Eso sí, rebajó el tono con una autocrítica pública por su reacción: reconoció que marcharse con roja y azul fue “un error grave” y pidió disculpas.

Silencio institucional y ruido en la grada (y en redes)

En el entorno del club, el mensaje oficial se mueve en la prudencia: puertas adentro hay malestar, pero se evita elevar el conflicto. En paralelo, la afición conquense sí ha mostrado abiertamente su indignación, con críticas en redes y mensajes apuntando a que en la máxima categoría no puede haber fallos de este calibre en un final tan ajustado.

El partido, además, deja una lectura amarga: el REBI llegó a estar cinco abajo al descanso (17-12), reaccionó tras el intermedio y volvió a creer en la remontada hasta colocarse a un suspiro del empate, pero el desenlace terminó decantándose entre inferioridades y un cierre más cómodo para el Bathco.

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