Duro golpe el del sábado 18 de mayo para el REBI Cuenca, caía en Nava de la Asunción y el Frigoríficos Morrazo ganaba en Torrelavega. Eso obligaba a los conquenses a puntuar ante el Bidasoa Irun en la última jornada, todo un subcampeón de liga que también quería acabar la campaña ganando en Cuenca, donde no había perdido en los últimos seis años.
Eso hacía que la semana se presentara complicada, con la presión de tener que ganar y con las ganas de la respuesta de la ciudad y de la provincia a uno de sus tesoros: un REBI Cuenca que lleva 20 años en la máxima categoría del balonmano español, con un subcampeonato, cuatro clasificaciones europeas, tres finales de Copa del Rey o una final de Copa Asobal, entre otros logros conseguidos.
Pero esta vez tocaba hacer un llamamiento por un reto tan necesario y bonito como el asegurar seguir en lo más alto, y la gente respondió. El club desde muy pronto preparó una fiesta para todo el mundo y el sábado de gloria ya estaba comenzado. Ahora quedaba culminarlo.
El pabellón se llenó de gente y el choque comenzaba con máxima igualdad, el cual no se pudo resolver hasta los últimos minutos, con un gol de Sergio López que sentenciaba y el último de Simonet para despedirse de la que ha sido su casa. Los dos capitanes marcando los últimos goles.
Ese momento de júbilo al final hizo que todas las emociones se resolvieran en lágrimas, se había conseguido tras una semana complicada y una campaña dura, pero ya estaba hecho. Se veían los gritos y los brazos al aire de jugadores como Sergio López, Rubén Río, Nacho Pizarro, Pablo Simonet… Unas celebraciones correspondidas por una afición entregada, la cual también respiraba con tranquilidad y orgullo.
Tras ello, el club pudo despedir a los cinco jugadores que no seguirán la próxima temporada: Pablo Simonet, Juanjo Fernández, Henrique Teixeira y Arnau Fernández. Todos ellos, el año pasado hicieron subcampeón al equipo, no hay que olvidarlo.
Así acababa un sábado de gloria con la posterior fiesta de cada uno, pero Cuenca puede seguir gritando en Asobal, aunque queda por vivir una nueva final de Copa del Rey, la cual, sin duda, es para disfrutarla, porque no puede ser de otra manera, pase lo que pase.


































































