El punto obtenido por el Conquense ante el Villarreal le supo a gloria a los de Javi Soria. Seguramente, lo hubieran firmado antes de arrancar el partido dadas las dinámicas de unos y otros, el potencial de los visitantes, la goleada de la ida (nada más que un 9-0) y la en teoría superioridad amarilla. Todo eso sobre el papel, porque sobre el verde sí se plasmó en el dominio, pero no en el resultado.
El Villarreal se hizo con el balón y manejó el ritmo, en ocasiones muy lento, del encuentro. Les faltaba a los visitantes una marcha más en la circulación de balón, lo que ayudó a que el Conquense pudiera llegar con facilidad a las ayudas o a defender con acierto los balones desde el costado de su rival. Estaba relativamente cómodo el Conquense, aunque Manu Corrochano tuvo que intervenir en varias ocasiones para evitar el gol castellonense.
Lo intentaba el Conquense a través de jugadas a balón parado, justo como ya logró imponerse al Villarreal en su anterior incursión en la División de Honor. Pero todo se complicó tras la segunda amarilla a Hugo, a la media hora de juego. Paradójicamente, la expulsión terminó siendo contraproducente para el Villarreal, porque a su ya aplastante dominio de la posesión se unió la seguridad de que, en cualquier momento, inaugurarían el marcador. Pero los minutos pasaban, seguían lentos en la creación y la diferencia numérica apenas se notó al descanso.
Los cambios del descanso le dieron otro aire al Villarreal, que salió más decidido a romper el empate. Tuvo buenos minutos, en especial por la banda izquierda de los recién incorporados Sergi Juan y Gaitán, aunque no servía para desequilibrar el marcador. Seguía muy ordenado el Conquense y, sobre todo, muy solidario, ya que todos sus jugadores se dejaban el alma para cubrir espacios.
Quizá el cronómetro terminó afectando de manera positiva al Conquense -que creyó en sus posibilidades de puntuar- y negativamente al Villarreal, que no veía cómo meter mano a los balompédicos. En el tramo final apretó el acelerador, ya con el empate pululando en el ambiente, e incluso llegó a toparse con el palo en una contra en un lanzamiento cruzado de Barry. Por cierto, el rechace lo aprovechó para marcar Gaitán, aunque en fuera de juego.
El Villarreal se mostraba precipitado y desesperado, ante un Conquense que celebraba cada robo de balón, cada corte, cada jugada aérea. No solo eso, sino que tuvo la victoria en la última acción, en un saque de esquina que terminó cabeceando Walter al larguero.
Con este punto, el Conquense suma 15 puntos, todavía en descenso, aunque sigue firme en la creencia de la permanencia. La semana que viene tendrá derbi, al visitar al Albacete Balompié.


































































