Este verano nació un nuevo club de fútbol femenino en la capital, con Ángel Montoya como presidente y con Iván Mateo de entrenador y liderando la parcela deportiva. Surgió con un claro objetivo: alcanzar categoría nacional en dos años. Sin duda, se muestran ambiciosos a pesar de tener que empezar en lo más bajo del fútbol regional, pero lo cierto es que, en el inicio liguero, se están mostrando como un claro candidato al ascenso.
Encuadrados en el grupo 4 de la Primera Autonómica Femenina, ya están en el grupo de cabeza y sus goleadas asustan. Las conquenses marchan en cuarto lugar, fuera de puestos de ascenso -suben las dos primeras y el mejor tercero por coeficiente-, pero la maquinaria ha empezado a carburar y todos los goles que fallaron en la primera jornada -empataron a 2 en casa del Sporting Cabanillas, en un choque donde dispusieron multitud de ocasiones para ganar- los han ‘enchufado’ en las dos siguientes.
En su primer encuentro en casa, en el Obispo Laplana, le endosaron un 12-0 al Rayo Arriacense, mientras que repitieron resultado en su siguiente salida contra el Guadalajara CF. Cierto es que ambos equipos cierran la clasificación, pero igual de verdad es que ninguno de sus rivales han sido capaces de arrasarles de tal manera como han hecho las conquenses.
Esta próxima jornada -sábado a las 18:30 en el Obispo Laplana- recibirán a otro rival que no ha puntuado, el Dínamo Guadalajara C. A partir de ahí, llegará el momento de la verdad para las de Iván Mateo con el que calibrar si su ambicioso objetivo de ascender es posible o una quimera.
































































