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El San José Obrero paga en exceso su falta de contundencia en las áreas ante el Torpedo 66 (2-4)

Puede que el dominio en el centro del campo sirva para decantar los encuentros, pero en realidad la clave pasa por cómo sea el desempeño en las áreas. Puedes llegar mucho y no marcar, o asomarte muy poco en campo contrario y ganar. El San José Obrero llegó, y mucho, pero el Torpedo 66 fue el que golpeó en sus pocas ocasiones. Quien vea el resultado final pensará que fue un baile visitante, pero la realidad fue que la efectividad de los de Cebolla fue impecable.

Apenas hubo tiempo para que los dos equipos se asentaran en el terreno de juego cuando los visitantes ya mandaban en el marcador. Pedro Corral fusilaba a Chiki tras dos rechaces y ponía de manifiesto el mal endémico de los rojillos en este encuentro: las jugadas a balón parado. Porque los de Cebolla, con el resultado a favor, dieron un paso atrás y lo aprovechó el equipo de Cuenca para mandar en la posesión y en las ocasiones. Eso sí, a la contra salía bien el conjunto visitante, sobre todo con la velocidad de Villasevil. El extremo pudo poner el 0-2 aunque el pie salvador de Chiki lo evitó en un claro mano a mano.

Las desgracias se acumulaban en el San José Obrero y Kameni, con problemas en el abductor, se retiró al poco de arrancar el choque. Sin embargo, su sustituto Sergima fue el más incisivo de los locales. Un cabezazo suyo en el segundo palo puso sobre aviso a Adri, al que sí logró superar a continuación en una espectacular semichilena, pero un defensa sacó bajo palos.

Seguía llegando a base de fe y casta el equipo de Fran García. En una falta escorada, Juancar no llegó a cabecear con todo a favor. Y después, Requena recortaba bien dentro del área y su disparo al primer palo lo salvaba Adri in extremis. Parecía que el empate era cuestión de tiempo pero otro córner, en el descuento, acabó en el 0-2. Nombela remataba solo y complicaba muy mucho a los obreristas.

En la segunda parte, el San José Obrero intentó meterse de lleno en el partido. Seguía bien en la presión, llevándose la segunda jugada y buscando con ahínco la portería rival. Markete pudo acortar en una oportunidad inmejorable, con balón controlado en área pequeña y solo ante Adri, pero remató al portero y no pudo marcar. Y del posible 1-2 se llegó al 0-3. Villasevil salía como un rayo en una contra y tras pisar área, el rechace de su disparo le quedó franco a Alberto, que no perdonó.

Aun así, Los rojillos no bajaron los brazos y creyeron en sus posibilidades. Tito recibía de Samu y recortaba al portero, ya escorado, y la defensa se le echó encima para despejar a córner. Y en la siguiente acción, una hora después de empezar el partido, por fin rompían su maleficio en portería contraria. Rufo colgaba un balón desde centro del campo y empalaba Samu a la primera para superar con suspense a Adri.

Pasaban los minutos y la remontada parecía más cercana. Por ritmo, por llegadas y por sensaciones, el San José Obrero estaba opositando para creer, pero su fragilidad defensiva acabó pesando. En un balón largo del meta acababa en un centro lateral que empalaba, solo, Álvarez para establecer un clarividente 1-4. Y todavía pudo ser mayor la goleada, de no ser por un salvador Chiki en un mano a mano de Nombela. Ya en los últimos minutos, una buena acción de Fer por banda izquierda la remotó con el muslo Marketes para establecer el definitivo 2-4.

Resultado inmerecido para los méritos rojillos ante un Torpedo 66 que supo materializar sus llegadas con goles. Supone la primera derrota del San José Obrero en su feudo, después de ganar los cinco primeros partidos como local. Lo hace ante un Torpedo 66 que empezaba la jornada como líder -a causa de los partidos jugados el sábado ya era tercero- y que sufrió mucho a pesar del resultado. La bisoñez en las áreas del San José Obrero acabó decantando un choque en el que mereció más.

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