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El Motilla asalta La Roda con un golazo de Guillermo y rompe su mala racha (0-1)

La Roda-Motilla

El Motilla volvió a sonreír lejos de casa. Y lo hizo a lo grande, en un campo siempre exigente como el de La Roda UD, con un 0-1 que vale mucho más que tres puntos: corta la racha de tres jornadas sin ganar y devuelve al equipo esa sensación de control y solidez que venía mereciendo. Con el triunfo, el Motilla alcanza los 24 puntos.

Desde el pitido inicial, el partido tuvo un solo dueño. El Motilla dominó de principio a fin, mandando con balón, apretando en campo rival y acumulando llegadas, aunque con el mismo “pero” de otras semanas: faltó finura en los metros finales. La primera gran ocasión llegó muy pronto, en un córner clarísimo que no se pudo materializar. Y no fue el único: varios saques de esquina fueron rematados, pero el gol se resistía, ya fuera por precisión o por ese último toque que marca la diferencia.

La Roda UD, por su parte, apenas consiguió discutir el guion. Su amenaza se reducía a balones colgados que metían respeto —de esos que te encogen el estómago—, pero sin traducirse en daño real: no llegaron a tirar a puerta. La mejor noticia para el Motilla era doble: dominaba y, además, no sufría.

Antes del descanso llegó otra de las jugadas que anunciaban que el partido estaba maduro: Guillermo se fue de su par y sacó un disparo que se marchó rozando, muy cerca del gol. Fue el aviso definitivo.

Y la sentencia —esta vez sí— llegó nada más arrancar la segunda mitad. En una acción para enmarcar, Guillermo firmó un golazo: se fue de varios jugadores con determinación y calidad, y cruzó el balón de manera que resultó imposible para el portero. Un 0-1 que hacía justicia al juego y, sobre todo, liberaba al equipo.

A partir de ahí, el Motilla tuvo el partido en su mano… y varias oportunidades para cerrarlo. Pudo matar el encuentro en múltiples ocasiones, incluso con situaciones muy claras como varios 3 contra 2, pero entre decisiones finales mejorables y despejes salvadores —del portero o de su defensa— el marcador se mantuvo corto. Eso sí, el control no se perdió: el Motilla siguió siendo más, siguió llegando, y no permitió que el choque se volviera loco.

Once del Motilla

En el tramo final, La Roda UD lo intentó con más corazón que claridad. Quiso apretar, colgó balones y buscó el área, pero la sensación era la misma que en todo el partido: no generó una ocasión clara de empate. El Motilla gestionó los últimos minutos con oficio, seriedad y una convicción que, esta vez, sí se transformó en victoria.

Triunfo claro y necesario. De esos que no solo suman puntos: también devuelven confianza, premian el trabajo y confirman que, cuando el Motilla está firme atrás y encuentra una chispa arriba, es capaz de ganar en cualquier campo.

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