Inicio Fútbol Preferente El Motilla mereció más en Tomelloso (3-3)

El Motilla mereció más en Tomelloso (3-3)

Foto de archivo

En el Paco Gálvez del Atlético Tomelloso, el Motilla firmó un empate a tres de esos que dejan el cuerpo caliente y el alma fría. Un partido con ritmo de locura, golpes, respuesta y un final cruel que todavía escuece.

El guion se torció desde el primer suspiro… pero a favor del Motilla. A los 20 segundos, Leandro Valera leyó el error, robó el balón al portero y no perdonó: 0-1. Gol relámpago y, con él, unos minutos iniciales de plena confianza. El equipo conquense se sintió cómodo, valiente, metiendo el miedo en cada aproximación. Incluso hubo una clarísima: la que le sacan a Escalada, que pudo haber sido el 0-2 y cambiado el partido por completo.

Pero el Atlético Tomelloso no se quedó mirando. Poco a poco empezó a empujar, a ganar metros y a hacer trabajar más atrás de lo que querían los rojillos. Y cuando parecía que el Motilla tenía el partido controlado desde la ventaja, llegó el mazazo: minuto 37, Richard se inventó un golazo a la escuadra para el 1-1. Un golpe de calidad que equilibró el encuentro y dejó el partido en tablas al descanso.

Tras el paso por vestuarios, los locales salieron con una marcha más. El Motilla no estaba incómodo, pero sí con menos balón y menos pausa, y eso se notó. En el 55’, en una acción de estrategia —falta sacada en corto—, el Atlético Tomelloso encontró el hueco y firmó el 2-1 por medio de Borja Galindo.

Y ahí, precisamente ahí, apareció lo mejor del Motilla. Lejos de venirse abajo, el equipo tuvo sus mejores minutos, dominando, apretando arriba, llegando con continuidad y acumulando ocasiones. Se olía el empate. Y llegó. En el 83’, Guillermo cazó un cabezazo tras un córner sacado por Juanmi y puso el 2-2 que hacía justicia al momento del partido.

Lo que vino después fue una montaña rusa. Casi sin tiempo para que Tomelloso respirara, el Motilla culminó la remontada: un minuto después, Juanmi se sacó una gran jugada, puso el balón y William la empujó para el 2-3. Remontada hecha. Partido en la mano. Y, por si fuera poco, hubo dos opciones claras para cerrarlo… pero no remataron la faena.

Y el fútbol, ya se sabe: si perdonas, lo pagas. En la última jugada, un córner que Tomelloso volvió a sacar en corto, apareció Moha en la frontal, armó el disparo y la clavó para el 3-3 definitivo. Final. Silencio. Y esa sensación de haberse quedado “con cara de tontos” después de tenerlo ganado.

Pese a ello, es un buen punto para el Motilla, que jugó en casa de uno de los equipos que pelea por los puestos de arriba. Cierran la primera vuelta los de José María Navarro undécimos con 21 puntos.

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