El CD San José Obrero Cuenca regresó de vacío de su visita al CD Torrijos en un partido disputado este domingo por la tarde en el Municipal San Francisco, donde el marcador final (2-0) no terminó de hacer justicia a lo visto sobre el césped, especialmente en un inicio de encuentro claramente rojillo.
El conjunto conquense salió con personalidad y colmillo. Durante los primeros veinte minutos impuso un ritmo alto, pisó área con frecuencia y acumuló ocasiones suficientes como para haber abierto el marcador. La falta de puntería en los metros finales y la contundencia de la zaga local, que llegó a despejar varios balones cuando ya se cantaba el gol, frenaron el mejor momento visitante.
Con el paso de los minutos el Torrijos fue creciendo y equilibró el duelo a base de insistencia, sobre todo por las bandas y en acciones a balón parado. El punto de inflexión llegó en el minuto 31, cuando Borja Escoredo aprovechó una de esas llegadas para adelantar a los locales con un remate de cabeza. El golpe se notó, y antes del descanso los toledanos ampliaron la renta: en el 40, Abraham Rubio firmó el 2-0 con un tanto de bella factura que dejó el encuentro cuesta arriba para el San José Obrero.
Tras el paso por vestuarios, el equipo rojillo no bajó los brazos. Buscó recortar distancias, generó nuevas aproximaciones y tuvo acciones que pudieron meterle de lleno en el partido, pero volvió a faltarle ese acierto decisivo para transformar el esfuerzo en goles. Aun así, la sensación final fue la de un equipo competitivo, con actitud y argumentos, al que le castigó no convertir su buen inicio.
Con esta victoria, el CD Torrijos alcanza los 47 puntos y refuerza su dinámica en la competición. El San José Obrero, por su parte, se queda con 27 y encadena una jornada sin sumar, aunque con la lectura positiva de haber dejado una imagen sólida que invita a pensar que, con más efectividad arriba, el desenlace podría haber sido muy distinto.



































































