Dos goles de Peri llevan al San José Obrero a empatar en su primer partido de la temporada. Unas tablas que saben a poco para los de Fran García que estuvieron desde el minuto 27 de la primera parte con superioridad numérica (tras la expulsión de Runny) y desde el 10 de la segunda parte con dos jugadores más debido a otra expulsión directa del equipo visitante, esta vez a Ángel Luis García.
El San José empezaba la temporada al medio día del domingo 5 de septiembre bajo un sol que calentaba, y de qué manera, el Obispo Laplana. Aunque este hecho no ha provocado la falta de la hinchada rojilla, que ha acudido en masa a su primera cita con el equipo. Alas doce en punto el colegiado del partido se llevaba el silbato a la boca para dar comienzo a la temporada tanto para el Obrero como para el CD Villa. El encuentro arrancaba con mucha intensidad para ser el primero, y cuando apenas llegaban al minuto 8 de partido y tras botar una falta el equipo visitante, llegaba el primer tanto que lograba abrir el marcador tras un remate de cabeza de Carni que, al rematar solo dentro del área, hacía bueno el centro de Zarza. Les duraba poco la alegría a los visitantes, puesto que el gol y los ánimos del público local hacían que l’os rojillos’ dieran un paso al frente y, un minuto después, conseguían poner la igualada de nuevo en el marcador. El gol del empate lo anotaba Peri quien, tras un disparo de Kameni, se hacía con el rechace e introducía el balón al fondo de la portería defendida por el CD Villa.
El partido parecía no tener un dominador claro y ya en el minuto 20 iba a llegar el segundo tanto para los visitantes, quienes tras una jugada embarullada vieron como el árbitro señalaba la pena máxima tras caer un jugador visitante dentro del área. El encargado de lanzar el penalti era Alberto Abengozar, quien logró superar a Iván Aceñero con un lanzamiento raso a la derecha del portero, a pesar de que Iván adivinaba el lado del disparo no conseguía impactar con el esférico. Tras esto, y al igual que ocurrió después del primer gol visitante, el Obrero supo reponerse y, cuando tan solo habían transcurrido siete minutos desde la jugada del penalti, llegaba la primera expulsión del encuentro. Cabalgaba Kameni hacia la portería rival cuando Runny, el último defensa, contactaba con la pierna del delantero rojillo y caía al suelo muy cerca de la frontal del área obligando al colegiado a señalar falta y cartulina roja directa. Era el minuto 27 y Peri agarraba el esférico convencido de poder meter el balón de nuevo dentro de la portería. Y así ha sido, un golpeo magistral mandaba el balón a la escuadra derecha de la portería donde el guardameta del Villa no podía hacer nada, poniendo una vez más la igualada en el marcador y con mismo protagonista que antes, Peri quien corría a celebrarlo con su banquillo y se fundía en un abrazo con el recién llegado entrenador Fran García. A partir de este momento, el equipo local dominaba el encuentro y se sentía cómodo con un jugador más. Incluso tuvo la oportunidad de ponerse por delante tras un córner donde tan solo la madera evitó que el Obrero se pusiera por delante.
Llegaba así el encuentro al descanso con un marcador que reflejaba, el que ya sería el resultado final, de 2-2.
La segunda mitad arrancaba con dos jugadas muy peligrosas para el conjunto visitante, quienes en el min 5 enviaban el balón al travesaño en un intento de gol olímpico y quienes al minuto siguiente remataban dentro de la portería un balón que finalmente se escaparía por encima de la portería defendida por Iván. Más tarde, en el minuto 11 iba a llegar la expulsión del número 24 Ángel Luis García quien tras una dura entrada recriminaba al colegiado su decisión y que daba lugar a una tangana entre ambos equipos. El equipo local no ha sabido aprovecharse de esta superioridad numérica y se ha tenido que conformar con un empate que muy cerca estuvo de romper Kameni en el minuto 30 de partido pero que el larguero impidió. Desde la segunda expulsión visitante y hasta el final del partido, el San José se hacía con la batuta del partido pero no podía hacer buenas sus ocasiones y ha tenido que conformarse con un empate a dos que le sabe a poco y que provocaba que algunos jugadores volvieran a los vestuarios con la cabeza agachada.




































































