Visitaba la Balona Conquense al CD Bargas en un partido `a cara de perro´, donde solo les valía ganar a los conquenses en busca de seguir soñando por la salvación.
La realidad es que los dos equipos necesitaban la victoria `como el comer´ para seguir soñando con una permanencia que cada vez está más lejos. Enfrente, esperaba un renovado Bargas, que tras el cambio de entrenador, se ha convertido en un equipo competitivo, siendo capaz de plantar cara a cualquier equipo.
A pesar de todo ello, la Balona un día más volvió a sentirse cómoda fuera de casa, entrando bien al partido. De hecho, cuando apenas se habían disputado siete minutos de juego, se adelantarían en el marcador, fruto del gol a balón parado anotado por Polo.
Sentó bien el gol a los conquenses, que fueron capaces de controlar el partido durante los siguientes minutos, teniendo tranquilidad con él y sin que pasasen excesivas cosas.
El partido cambiaría por completo en el minuto 25, cuando Sergio Gaitán se inventaría un buen lanzamiento de falta para hacer el empate a uno. Minutos más tarde, apenas cinco, llegaría el segundo de los locales, tras una buena internada por banda, que terminaría finiquitando Mario Lema. Les tocaba volver a remar a los blanquinegros.
A pesar de ello, los blanquinegros no se vinieron abajo y llegaron a poner las tablas, pero el tanto fue anulado por fuera de juego a Fabián. Una acción muy protestada, donde aparentemente, el defensor remata en línea. Tras un par de buenas ocasiones, se llegaría al descanso con el resultado dedos uno.
Tras el paso por vestuarios, el partido continuó transcurriendo con máxima igualdad, con una Balona que no paró de intentarlo, hasta que Exequiel anotase el empate mediante un penalti.
Una vez anotado el gol, se vio al Bargas muy tocado, atravesando su peor fase del partido. Lo intentaron aprovechar los visitantes, conscientes de que un empate les valía para poco.
Cuando el partido entraba en el sprint final, llegaría el mazazo en forma del tercer gol local, tras un saque de meta, que terminaría cayendo en botas del ariete local, Adri García, que definiría con una excelente vaselina.
Lo intentaron hasta el final los visitantes, totalmente volcados, pero sin éxito, para volverse de vacío, quedando realmente tocados.
Queda la salvación ya a 10 lejanos puntos, que es marcada por un Orgaceño que venció en su respectivo encuentro. A día de hoy y en estos momentos, parece una auténtica utopía el poder salvarse.




































































