El San José Obrero le puso ganas, empuje, fe, momentos de buen fútbol, ocasiones y hasta goles. El inicio de los de Adrián Algarra es esperanzador, aunque terminó sin puntos porque acabaron siendo peores en las áreas, espeicalmente en la propia, y La Roda les acabó condenando a la derrota debido a que supieron aprovechar su mayor contundencia. Hay buenos mimbres en el nuevo proyecto rojillo, pero todavía quedan detalles por pulir para mostrarse como un equipo regular y competitivo en todo momento.
Sin apenas tiempo para que el público se sentara en los alrededores del campo (la grada en el Obispo Laplana ni está, ni se le espera), La Roda ya mandaba en el marcador. En una jugada inexplicable, con dos acciones en la que la defensa no supo despejar y a la que le faltó contundencia para evitar el peligro. Le cayó el balón a Castillo, que fusiló sin miramientos a Mario.
Con todo el partido por delante, el tanto recibido fue la mejor medicina para que los rojillos se quitaran los miedos. Dominaron el balón, combinaron bien, y en especial por la banda de Saúl y con Raúl llegando desde atrás, tuvieron varias llegadas de peligro. En una de ellas, Raúl estrelló el balón en el travesaño. También un buen desmarque de Escalada en el otro costado le dejó mano a mano con Jareño, pero no acertó con el arco rival.
Pasaban los minutos y el juego se equilibró, siempre con el bando rojillo manejando el balón. Los visitantes demostraban su peligro en las transiciones, en las que salían rápido y con muchos hombres. Tuvieron un par de avisos antes de que Héctor colocara el 0-2 a la media hora, gracias a un movimiento de delantero puro en el que cuerpeó con la defensa y se giró para cruzar ante el portero rojillo.
Movió fichas Adrián Algarra en el descanso. Y los obreristas subieron un peldaño en intensidad y en garra, también a la hora de ocupar espacios. Willy dio licencia para soñar tras transformar un penalti en el 52′ cometido sobre él mismo, pero el ritmo del partido se ralentizó, La Roda se juntó y en un campo como el Obispo Laplana eso significa cerrar líneas de pase y reducir el terreno a la mínima expresión. Le costaba a los de Algarra romper el muro defensivo.
La pausa de hidratación sentó mal al bloque local, porque en el regreso se veían 1-3. Juanvi recogía en el área un balón filtrado y cruzaba antee Mario para poner aparentemente la sentencia. Sin embargo, Balles (muy activo en su banda desde que salió al descanso) y Willy todavía soñaban con puntuar. Una carrera del primero acaba con un centro raso en el corazón del área que culminaba el segundo.
Quedaban ocho minutos por jugarse, pero La Roda supo manejar el resultado para amarrar el triunfo en el primer partido de liga. Por su parte, el San José Obrero se queda sin el premio de puntuar, aunque al menos transmite la sensación de ser un bloque de mucha calidad y compromiso. La próxima semana buscarán estrenar su casillero en casa del Quintanar del Rey B, otro equipo conquense que ha empezado la nueva Preferente 26/27 con derrota.






























































