Pasan las jornadas y el San José Obrero sigue sin ganar. Nueve partidos en los que solo ha podido sumar tres puntos y en los que se ha visto hundido en la tabla, penúltimo, en puestos de descenso y a cinco de la salvación. Desde luego, la situación es mala para los obreristas, que no recuerdan un inicio similar en Preferente ni siquiera en sus primeros años en la categoría. Acecha la sombra del descenso sobre ellos, pero en las últimas jornadas se está viendo una reacción. Todavía no llega acompañada de resultados, pero remarcamos ese ‘todavía’, puesto que hay motivos por los que creer en este equipo y en que levante la peligrosa situación en la que se encuentra.
El primer motivo para creer es que el equipo nunca pierde la cara a los partidos. Le está faltando fortuna, acierto y seguridad defensiva, lo que le está lastrando muy negativamente. Pero son detalles los que acaban decantando el choque en contra. Sin ir más lejos, contra el Orgaceño realizaron un buen partido al que les faltó gol, pero del tanto encajado poco se puede reprochar gracias al zurriagazo imparable de Sergio Fernández. Una semana antes, también perdieron un punto en el descuento en una jugada de estrategia y, antes, habían encajado un tanto que bien podría emular al anotado por Zidane en la final de Champions League contra el Leverkusen. Acciones puntuales que acaban valiendo partidos, pero en algún momento se cortara esa mala fortuna y la dinámica cambiará.
El crecimiento de los jugadores también es palpable. En algunos casos obligados por las bajas, pero a nadie se le escapa que jugadores tan jóvenes como Alan, Javi Fernández, Navalón, Messi, Héctor, Villena o Gregorio, todos ellos recién salidos de juvenil o con solo un año de experiencia, tienen que crecer a pasos agigantados para dar el nivel en la categoría y, poco a poco, lo están consiguiendo. En una división en la que la experiencia es un grado, ellos están realizando un máster a toda prisa para adaptarse y en los últimos encuentros ya no se nota tanto que sean unos recién iniciados en Preferente.
Junto a ellos es necesario que los más veteranos den el callo. Aquí puede estar uno de los problemas, porque las sanciones a Pery y Rufo, unido a las lesiones de Xavi y Alberto Pérez, suponen un grave revés para los intereses del San José Obrero. En cualquier caso, como motivo de alegría, es que falta menos para que todos ellos estén a las órdenes de Fran García y, se presupone, den un salto de calidad al equipo. Mientras, les toca animar a sus compañeros desde la grada. Quien sí está aportando en el centro del campo es Jorge Recuenco, después de varias temporadas sin jugar a causa de diversas lesiones en la rodilla, su rendimiento era una incógnita, pero el futbolista está llegando a su mejor versión. Sin ir más lejos, contra el Orgaceño fue uno de los puntales del club y se erigió como líder de los suyos. Rozó el gol con un magistral lanzamiento de falta que sacó Pedro in extremis, y estuvo siempre bien colocado.
Por último, un ingrediente que parece contradictorio y que, en ocasiones es tan necesaria: paciencia. La tiene la directiva y el cuerpo técnico respecto a la plantilla, sabedores desde el inicio de que esta temporada se avecinaba complicada por la reconversión de la plantilla y la juventud de la misma. En otras plazas, puede que se pensara en tomar algunas medidas (cambio de entrenador, bajas y altas de jugadores…) pero el San José Obrero siempre se ha caracterizado por confiar en sus componentes. Y, en una situación tan complicada como la actual, saben que el club irá a más y confían en que el rendimiento vaya a más.


































































