El Campillo cerró el año con un trago amargo en casa. El Atlético Tomelloso se llevó los tres puntos del Virgen de la Loma con un 0-3 tan contundente como cruel por cómo se fue escribiendo el partido: primero con un golpe inesperado, después con la ansiedad local y, ya en el tramo final, con la sentencia visitante.
Porque el choque arrancó torcido para los de Campillo y no por falta de intención. Con el equipo buscando asentarse, una acción desgraciada en el minuto 20 abrió la herida: el 0-1 llegó en propia puerta del guardameta Luis Antonio García, un infortunio que cambió el guion y dio aire a un Tomelloso que, a partir de ahí, supo jugar con el marcador.
Con el resultado en contra, el Campillo trató de recomponerse. Hubo empuje, insistencia y la sensación de que el empate podía caer si llegaba una buena conexión en los metros finales… pero no terminó de aparecer. Entre las prisas y la solidez del rival, el descanso llegó con el 0-1 y con los conquenses masticando frustración por no haber encontrado premio a su intento de reacción.
Tras el paso por vestuarios, el plan se mantuvo: el Campillo siguió buscando nivelar la contienda, adelantó líneas y se agarró a la fe de su gente. Sin embargo, el Atlético Tomelloso interpretó el partido con oficio. Aguantó, cerró espacios y fue dejando correr el reloj hasta llevar el choque a su territorio, ese en el que la desesperación del que va por detrás abre puertas.
Y esas puertas se abrieron en los últimos minutos. En el 70, Mohamed Morrhadi puso el 0-2 y bajó la persiana a las esperanzas locales. El Campillo lo intentó más por orgullo que por claridad, pero el golpe ya pesaba demasiado. En el descuento, Miguel Ángel Carretón remató la faena con el 0-3 definitivo, un marcador que no dejó lugar a dudas aunque el desarrollo hubiera tenido más matices.
Con esta derrota, el Campillo encadena su tercera caída consecutiva, una racha que obliga a resetear durante el parón. La noticia positiva, dentro del golpe, es que los conquenses cierran el año fuera del descenso: 17 puntos, uno por encima de la zona roja. Un pequeño colchón para respirar… y un aviso claro de que 2026 no permitirá despistes.



































































