La UB Conquense entra en el tramo decisivo de la temporada con el margen todavía en su mano, pero con poco espacio para el error. El equipo de Rober Gutiérrez es cuarto en el Grupo V de Segunda RFEF con 50 puntos, después de caer 0-2 ante el Elche Ilicitano en La Fuensanta, y conserva una renta de cinco puntos sobre el Coria, sexto sobre el Tenerife B y ocho sobre el Orihuela, tres perseguidores directos en la pelea por las plazas de promoción de ascenso a Primera RFEF. Por delante aparecen Getafe B, con 53, Rayo Majadahonda, con 57, y un Sanse que lidera la clasificación con 60.
Con cinco jornadas por disputarse, el conjunto blanquinegro afronta un cierre de campeonato marcado por el valor de cada punto. Son 15 en juego y la sensación en el entorno conquense es clara: una victoria inmediata volvería a disparar la confianza y dejaría muy encarrilado el objetivo. La derrota ante el Ilicitano frenó una dinámica excelente, pero no borró el gran trabajo previo de un equipo que sigue dependiendo de sí mismo para estar en las eliminatorias por el ascenso.
La primera estación de ese esprint final será este domingo 5 de abril, a las 18.30 horas, en Los Arcos ante el Orihuela. El partido tiene aroma de final anticipada: el Conquense visita a un rival que suma 42 puntos y que también apura sus opciones de enganchase a la zona noble. Un triunfo conquense abriría una brecha casi definitiva con el conjunto alicantino y reforzaría la candidatura de los de Rober Gutiérrez a estar en el ‘play-off’. En la primera vuelta, ambos equipos empataron sin goles en Cuenca.
Después llegará un calendario exigente y, además, distinto del que se manejaba días atrás en algunas previsiones. Según el calendario actualizado, tras la visita a Orihuela el Conquense deberá medirse al Socuéllamos el 12 de abril, visita al Navalcarnero el 19 de abril, recibir al Tenerife B el 26 del mismo y cerrar la fase regular en casa del Real Madrid C el 3 de mayo. Es decir, además del duelo directo en Orihuela, a la Balompédica le esperan un pulso ante el tercer clasificado, otro frente a un Navalcarnero instalado en la zona media, una salida ante un Real Madrid C que ronda la permanencia y una última jornada que puede ser de máxima tensión frente a un Tenerife B que hoy marca la frontera de la lucha por entrar.
Ese contexto convierte el calendario blanquinegro si el Conquense sale reforzado de Orihuela; el cruce ante el Tenerife B, programado para penúltima jornada, apunta a partido de alto voltaje si la clasificación llega apretada; y el duelo ante el Real Madrid C podría presentar a los conquenses una cita incómoda ante un rival todavía necesitado. La lectura, sin embargo, también es favorable para los de Cuenca: dos de esos cinco encuentros serán en casa y varios de sus rivales directos todavía tienen que cruzarse entre sí o medirse a equipos con algo en juego.
En números, el horizonte parece relativamente claro. El propio análisis del tramo final publicado en el entorno del club sitúa los 56 puntos como una referencia muy sólida para asegurar el ‘play-off’. Eso dejaría al Conquense ante la necesidad aproximada de sumar al menos seis puntos más en estas cinco jornadas, aunque todo dependerá también del ritmo de Coria, Tenerife B y Orihuela. Más que una cifra cerrada, el mensaje es otro: cada victoria acerca mucho al objetivo, y especialmente las que lleguen ante rivales directos.
De puertas adentro, no obstante, el discurso sigue siendo el de ir partido a partido. Después del tropiezo frente al Ilicitano, el vestuario sabe que la visita a Orihuela no solo mide sus opciones de promoción, sino también su capacidad para recuperar la identidad competitiva mostrada durante buena parte del curso. Cinco partidos, cinco finales y un premio mayor al fondo: mantener vivo el sueño de jugar en Primera RFEF.



































































