Hay una famosa frase en el fútbol que se centra en la circunstancia del cambio de entrenador y que dice “entrenador nuevo, victoria segura”. La frase tiene su base en el revulsivo que puede suponer la llegada de un nuevo técnico, normalmente porque las cosas no están saliendo bien, es decir, los resultados no llegan. Evidentemente, no siempre funciona el que la llegada de un nuevo entrenador, cambie la dinámica de los malos resultados. Es más, hay estudios en los que se observa que equipos que han cambiado hasta en tres ocasiones el entrenador, terminan descendiendo. Pero, ya se sabe, cuando no llegan los resultados es más fácil cesar al técnico que a los jugadores.
Todo esto viene a cuenta porque en la Unión Balompédica Conquense la semana pasada se vivieron dos días, lunes y martes, de auténtica vorágine informativa. Todo empezó en la mañana del lunes cuando, terminado el entrenamiento, al Rubén Pulido se le notificaba que estaba cesado como entrenador, cuando sólo se habían jugado dos partidos de liga, ambos saldados con derrotas. Y por la tarde de ese mismo lunes, el club hacía oficial el cese de César Navas como director técnico, aunque seguiría en el club como inversor. En un día, los nuevos inversores de la Balompédica habían cesado a los constructores del nuevo equipo, sólo sigue Kain de la temporada pasada, en el que supuestamente han invertido más dinero que nunca.
Y el martes se anunciaba la llegada de un nuevo entrenador, Rober Gutiérrez, el que había dirigido al equipo las tres últimas temporadas con el éxito de todos conocido de ascender a Segunda RFEF y mantenerse en una complicada categoría a pesar de las numerosas dificultades económicas que sufrió el club en la temporada pasada, algo que supuso un desgaste anímico y que provocó que el propio Rober renunciara a seguir entrenando en el Conquense.
Pero, mes y medio después llegaron los nuevos inversores, pagaron las deudas que quedaban y anunciaron lo que sería la nueva Unión Balompédica Conquense como club, empezando por una fuerte apuesta en las redes sociales y terminando por invertir en La Fuensanta lo que no ha hecho el Ayuntamiento, propietario de la instalación, desde 2011 cuando se jugó el primer partido en el nuevo estadio, empezando por cambiar el césped y terminando por saneamiento de bajos, construcción de un gimnasio, nueva sala de prensa, nuevos bares y espacio de diversión para los más pequeños.
Se llama igual, pero no es el mismo club y eso hizo que Rober Gutiérrez, acompañado de su segundo Mario Cartagena, dieran el visto bueno para volver a ‘su’ casa, como en reiteradas ocasiones ha manifestado el joven técnico almeriense en referencia al club y a la ciudad. Parecía claro que Rober Gutiérrez había dejado huella en el club y en la afición, pero lo visto el pasado domingo ante el CD Coria, fue mucho más allá. Desde que se anunció su vuelta, las redes sociales manifestaron su aprobación y satisfacción, algo que se pudo comprobar cuando el propio entrenador pisó el césped en La Fuensanta el pasado domingo para dirigirse a la grada, ya que todavía no podía sentarse en el banquillo al no haberse firmado el finiquito con Rubén Pulido.
A Rober Gutiérrez le aplaudió la afición como si fuera un fichaje relevante de la plantilla de jugadores y encima su equipo, más allá de jugar bien o mal, ganó 2-0 y evitó la tercera derrota consecutiva. En este caso, sí se cumplió el dicho de a entrenador nuevo, victoria segura. En este partido se vieron algunos brotes verdes, pero no hay que olvidar que el nuevo cuerpo técnico sólo entrenó tres veces al equipo y el fútbol del equipo no se cambia de la noche a la mañana.
El próximo domingo, la Balompédica visita al Tenerife B, colíder tras ganar los tres partidos disputados. Será una auténtica prueba de fuego para la plantilla balompédica, los jugadores tienen la palabra sobre el césped, pero todo indica que habrá que tener paciencia para ver hasta dónde llega el efecto Rober Gutiérrez.

































































