No hay mejor forma de celebrar un centenario que con una victoria, y si no, que se lo digan a Rober Gutiérrez, quien este domingo alcanzó los 100 partidos como entrenador del Conquense. El equipo de La Fuensanta doblegó al Talavera -hasta entonces segundo clasificado- en un encuentro poco vistoso pero suficiente para sumar tres puntos clave en su objetivo de asegurar la salvación cuanto antes. Un triunfo de gran valor que deja al equipo en una situación privilegiada y les hace estar «orgullosos del camino recorrido», tal y como destacó su técnico en la rueda de prensa posterior al encuentro.
De la zozobra al éxtasis
No nos vamos a engañar. Para el espectador neutral, el partido no fue ni el más atractivo ni el más vistoso. Las ocasiones de peligro brillaron por su ausencia y la igualdad en las disputas hizo que las imprecisiones se hicieran notar. Aunque, quizás, todo esto sea mérito del Conquense. El Talavera -uno de los mejores visitantes de la categoría- apostó por su habitual 4-2-3-1, un sistema que le permite ser camaleónico y adaptarse a cualquier situación del juego para sorprender a su rival. De hecho, en los primeros compases, los visitantes llevaron la iniciativa con el balón, pero no lograron generar verdadero peligro gracias a los ajustes defensivos de los de Rober Gutiérrez. Con el paso de los minutos, Pablo Olivares pasó al doble pivote para mejorar la presión sin balón y, tras el descanso, el equipo mostró una cierta mejoría que le permitió crecer desde ese bloque sólido. Y es que, en el fútbol, como en la vida, hay que saber cuándo actuar y cuándo no, y el Conquense supo esperar su momento para dar su golpe. Chapeau.
Con una basta
Todo lo anterior pierde valor si no eres capaz de aprovechar las oportunidades que tienes. Y el Conquense no falló cuando se le presentó la suya. No fue hasta el minuto 72 cuando un buen balón al espacio de Luis Castillo- precedido de un pase corto de Yuya Yoshimura- dejó solo a Antonio Fernández, que definió con precisión con su bota derecha para firmar el único tanto del partido. El gol fue el cuarto en la cuenta particular del ’19’, y una muestra más de lo importante que es la efectividad en este deporte. Tres puntos a la cazuela.

Un coloso llamado Chete
Seguro que Javier Vázquez estudió a fondo cómo meter mano al Conquense. Pero lo que no esperaba era encontrarse con un Chete en modo imperial que le va a tener con pesadillas hasta dentro de un par de días. Si los visitantes intentaban jugar directo, ahí estaba Chete. Si trataban de sorprender al contragolpe, Chete. Y cuando, en los minutos finales, el Talavera apretó para intentar rascar un punto, otra vez Chete en las ayudas y coberturas. A Cambra le tocó bailar con la más fea y, como el resto de talaveranos, se vio incapaz de superar al central albaceteño, que fue clave -junto al trabajo sin balón del resto-para que los tres puntos se quedaran en La Fuensanta.
Saber sufrir en los minutos finales
Si el gol del ariete fue importante, aún más lo fue la labor de contención del Conquense en el tramo final. Después de recibir dos goles ante el Guadalajara y uno frente al Atlético Paso en el añadido, los de Rober Gutiérrez se ‘ataron los machos’ y supieron sufrir cuando tocaba. El Talavera lo intentó y dominó esa fase definitiva del encuentro, pero apenas inquietó a Raúl Bernabéu, que tuvo una tarde bastante tranquila. Y es que con este buen hacer, el Conquense tumbó a uno mejores conjuntos del grupo y deja así la salvación prácticamente en el bolsillo de cara a las cinco jornadas restantes del campeonato.


































































