Mario Cartagena Cuesta (Alicante, 18-03-1990), a pesar de tener 34 años, tiene una dilatada experiencia en los banquillos, llegando a ponerse al frente del primer equipo del Eldense en la temporada 16/17. Sus mejores temporadas fueron con el Elda Industrial y CFI Alicante en Regional Preferente, con quien logró jugar la promoción de ascenso a Tercera División. Fue entonces cuando dio el salto al CF La Nucía, llegando al Juvenil “A” de La Academia. En marzo de la 22-23 se puso por primera vez al frente del primer equipo, buscando una permanencia en Primera RFEF que se desvaneció por tan solo un punto en la última jornada frente al Irún.
La pasada temporada, llegó al Conquense de la mano de Rober Gutiérrez, pero en el mes de enero dejó el club balompédico para volver a La Nucía, tras el cese de Sergio Egea, con el objetivo de evitar el descenso de Segunda RFEF, cosa que al final no consiguió. De nuevo, Mario Cartagena ha vuelto a la Unión Balompédica Conquense esta temporada siendo el segundo entrenador de Rober Gutiérrez. Con Mario hablamos en plena preparación del encuentro del próximo domingo ante el Atlético Paso.
Empezamos con tu marcha, en mitad de la temporada pasada, a La Nucía.
– Fue por ego, me equivoqué y lo tengo que decir. Ahora siento que le fallé al míster, a un amigo y ahora no lo volvería a hacer.
Lo cierto es que La Nucía estaba en Segunda RFEF, ya habías estado en ese club y te llamaron buscando evitar el descenso.
– Sí, pero creo que la palabra dada es mucho más importante que cualquier otra cosa. Le dije que sí a Rober por amistad y creo que debería haber continuado en el Conquense, son cosas que la vida te hace aprender, no lo volvería a hacer, me equivoqué y ya está.
Y esta temporada, de nuevo en el Conquense.
– He vuelto, primero por Rober y por Jesús (el preparador físico), en el mundo del fútbol, el 80% de la gente que lo rodea no me gusta para nada, pero sí es cierto que la gente buena que conoces, casi siempre es para toda la vida y a Rober y a Jesús les tengo un cariño muy grande, aparte de que son gente con mucha luz, saben sacar lo mejor de mí y eso me hace muy feliz.
¿Eres capaz de hacer amigos en el fútbol?
– Pocos, pero los que tengo son para toda la vida y daría muchas cosas por ellos, pero es cierto que tengo pocos amigos en el fútbol.
Hablemos del Conquense, ahora en Segunda RFEF. Lo mismo que hablamos de la diferencia de categoría, respecto a la Tercera, a la hora de los jugadores, ¿también hay diferencia a la hora de los entrenadores?
– El fútbol es fútbol en cualquier categoría y el nivel te lo marca el nivel de los futbolistas. Puedo saber lo mismo, o menos, que un entrenador de Tercera División o juveniles. La suerte que he tenido es que Rober ha contado conmigo y que hemos tenido unos futbolistas muy buenos. Lo único que hacemos los entrenadores es que la gente no se confunda, que cuando ganamos somos el Bayer Múnich y, cuando perdemos, somos la última mierda que cagó Pablito. El fútbol es de los futbolistas.
Llevamos ocho jornadas, ¿cómo va el trabajo en el Conquense?
– Creo que muy bien. Tenemos gente joven tras hacer un examen exhaustivo, personal y futbolístico, de los futbolistas porque el míster es muy exigente en eso y no puede venir al Conquense cualquier jugador, fundamentalmente en el tema personal. Para jugar en un equipo de Rober es necesario un tema de valores que él quiere y, futbolísticamente, quiere jugadores con ritmo, con piernas, con hambre de triunfar y con las mismas ganas de crecer que este cuerpo técnico.
La temporada pasada, una de las claves del triunfo del Conquense fue la unión en el vestuario.
– Ahí, el míster no se equivoca y no deja equivocarnos. Es preferible tener un jugador menos talentoso, pero que sea una buena persona, que otro que puede ser un fenómeno, pero que como persona deja algo que desear. Tenemos claro el camino y, en eso, hemos acertado plenamente.
Cuando uno ve los entrenamientos del Conquense, las voces de Mario Cartagena son protagonistas.
– Al final, el míster tiene que estar pendiente de quién está mejor para jugar y pienso que si el míster empieza a pegar voces y alentar al jugador, se escapa del foco suyo que no es otro que elegir un buen ‘once’, elegir a los mejores y, para eso, tienes que estar muy fresco y tener dos perros de presa como somos Jesús y yo, apretando a los futbolistas.
El Conquense viene de ganar en su visita al Moscardó, un rival muy competitivo, y ahora recibe al Atl. Paso, vicecolista con sólo dos puntos. ¿Temes que haya exceso de confianza en el equipo?
– No, en el equipo, no. Somos igual de buenos, igual de malos que el día del Coria. Sabemos lo que somos como equipo, sabemos lo que el míster quiere de cada uno de nosotros, tenemos claro que va a ser muy duro, es como si la temporada pasada estuviésemos jugando contra el Toledo, el Villarrubia, el Puertollano y el Quintanar todos los partidos. Al final, eso te lleva a un desgaste mental y físico y nosotros sabemos lo que tenemos, una plantilla corta, gente humilde, gente que venimos de pegarnos leches en el fútbol y de llevarnos muchas desilusiones y, eso, creo que nos hace estar alerta y respetar al rival al máximo. El Atlético Paso puede tener uno de los mayores presupuestos de la categoría, con futbolistas espectaculares que hacen nada estaba jugando la promoción de ascenso a Primera RFEF y muchos hace poco estaban jugando en Primera RFEF en equipos buenos. Si nosotros nos pensamos que somos mejores que el Atl. Paso, estamos muy equivocados. Además, después de un gran partido viene una gran bofetada, si no te enfocas en lo que tienes que enfocarte y no tienes la humildad suficiente. El Conquense es un gran equipo, pero sabemos que individualmente son mejores que nosotros, por eso vamos a hacer nuestro partido y a competir.

































































