El Conquense hacía públicos sus primeros movimientos en cuanto a su plantilla una vez finalizada la temporada. El club lanzaba un comunicado señalando qué jugadores terminaban contrato y a cuáles se les había ofrecido la renovación. Un grupo, este segundo, en el que ha sorprendido la no presencia de Raúl Bernabéu, guardameta del Conquense durante las tres últimas temporadas.
El portero, en su comunicado de despedida, se dirige a la afición blanquinegra expresando su tristeza «por cómo ha terminado todo. De verdad, nunca imaginé que sería tan pronto ni de esta forma. Tenía muchas ganas de seguir defendiendo este escudo.»
Son las palabras más destacadas del portero alicantino, que así deja entrever su deseo de continuar vinculado a la Balompédica, respaldado por unas cifras que él mismo destaca en su mensaje: «92 partidos jugados, 52 porterías a cero, un ascenso, un partido histórico de Copa del Rey y con el equipo en una categoría que se merece.»
Al igual que Bernabéu, el otro guardameta del primer equipo, Álvaro Hormiga, tampoco ha recibido oferta de renovación, por lo que, a día de hoy, el club solo cuenta con contrato en la portería con el juvenil talaverano Manuel Corrochano.
Este es el comunicado completo de Raúl Bernabéu en su despedida:
Hola, balompédicos:
Después de tres temporadas inolvidables, tanto a nivel personal como grupal, jamás imaginé que el final de mi etapa en el club llegaría de esta manera.
He llevado este escudo con orgullo, responsabilidad y un compromiso total desde el primer día. He peleado contra todo por el bienestar del club y de la ciudad, y me siento profundamente satisfecho de haberlo hecho. Ha sido un placer poder formar parte de la Unión Balompédica Conquense.
Llegué a Cuenca con la ilusión de lograr grandes cosas con esta camiseta, y me voy con la satisfacción de haberlo conseguido, tanto como jugador como capitán de este gran equipo.
En el primer año, rozamos un playoff histórico tras una temporada excepcional, y a nivel personal, firmé 21 porterías a cero y un récord de 661 minutos sin encajar gol. El segundo año, logramos un ascenso inolvidable, con números que hablan por sí solos. Y este último año, pese a mil adversidades, el equipo luchó desde el primer día, sin pisar nunca la zona de descenso, con impagos desde el día 1, sin emitir ni una queja pública, tragando veneno y dejándonos la piel para mantenernos en la categoría.
Entrenamos y competimos con el corazón, por el escudo, por la ciudad y por vosotros, los aficionados. Esa ha sido, sin duda, la esencia de este equipo: ser personas antes que futbolistas. Por todo esto, me voy con la cabeza alta y el corazón lleno, orgulloso de lo que hemos logrado juntos.
Me despido con: 92 partidos jugados, 52 porterías a cero, un ascenso, un partido histórico de Copa del Rey y con el equipo en una categoría que merece.
Estoy triste por cómo ha terminado todo. De verdad, nunca imaginé que sería tan pronto ni de esta forma. Tenía muchas ganas de seguir defendiendo este escudo. Pero como siempre me han dicho:
“No hay mejor almohada que una conciencia tranquila.”
Y yo me voy en paz, orgulloso de cada paso que he dado en este club.
Quiero agradecer a todas y cada una de las personas que han formado parte de esta etapa tan especial. Mención especial para:
• Ángel Mayordomo, por ser como un padre para mí en Cuenca.
• Rober Gutiérrez, por confiar en mí, por ayudarme a crecer y por dejarme no solo un entrenador, sino un amigo.
• Al cuerpo técnico y a todos los miembros del club, sin excepciones.
• Y, por supuesto, a mis compañeros de vestuario: me llevo amigos para toda la vida. Gracias por aguantarme en mis días más oscuros y por apoyarme siempre. ¡Joder, qué bonito es esto!
Y para terminar, quiero despedirme de todos vosotros, balompédicos.
Espero que no sea un adiós, sino un hasta pronto.
Ojalá volvamos a cruzarnos en el camino.
Estad orgullosos de todos los que formamos parte del club, porque nos hemos dejado el alma por este escudo, esta afición y esta ciudad.
Os deseo la mayor de las suertes. Espero ver a la Balompédica en categorías superiores y a La Fuensanta viviendo noches tan mágicas como aquella que siempre recordaremos.
Gracias de todo corazón.
De parte de un balompédico más, para toda la vida:
¡La Balompédica es mucha Balompédica!
Os quiero.
🤍🖤

































































