Rober Gutiérrez cumple su cuarta temporada consecutiva como entrenador de la Unión Balompédica Conquense. Llegó al equipo blanquinegro en verano de 2022 procedente del Berja CF de la Regional Andaluza con la mochila llena de ilusiones en abrirse paso en el competido y difícil mundo de los entrenadores de fútbol profesional. En su primera temporada, en un club nuevo y una ciudad nueva, dejó al Conquense en la 10ª posición en Tercera División. En su segunda temporada lo hizo campeón y ascendió a Segunda RFEF, cumpliendo con creces su permanencia en la liga pasada quedando en 10ª posición, a pesar de los graves problemas económicos que atravesó el club. Unos problemas que obligaron a que Rober decidiera no seguir al término de la liga pasada.
No encontró equipo que le cuadrara durante el verano, aunque tuvo ofertas, el Conquense era otro con la llegada de los inversores y, cuando menos lo esperaba, tras el segundo partido de liga, le llegó la opción de volver a entrenar a la Balompédica. No se lo pensó y aquí esta, cumpliendo su cuarta temporada consecutiva. Cogió al equipo con dos derrotas, cero puntos, y en los catorce partidos que lo ha dirigido lo ha mantenido invicto, logrando al término del año 24 puntos, a falta de conocer el resultado del próximo sábado en su visita al Elche Ilicitano. De todo ello hablamos en este final del 2025.
Año 2025, ¿cómo ha sido desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre?
– Recuerdo un 1 de enero de 2025 muy ajetreado, en el que pidieron salir Titi y Pedro Inglés, por los problemas económicos del club, llegaba el último día del mercado y me encontraba pegado al teléfono. Fueron unos días grises porque la situación del club no era la mejor económicamente, había muchas dudas, jugadores con mucha incertidumbre en seguir, o no seguir, y al final se cerró el mercado de invierno con la llegada de Monti y Chete, La verdad es que la temporada pasada se cerró muy bien, salvando la categoría, y este 2025 ha terminado de una manera inesperada porque no pensaba volver al Conquense tan pronto y, sin embargo, aquí estoy.
Cuando terminó la liga, decides no seguir en el Conquense, no por el trabajo deportivo realizado sino por el desgaste vivido por los problemas económicos.
– El club hizo todo lo posible para que continuara, Alberto Asensi lo puso todo de su parte, pero estaba agotado. Como dije el día que me despedí, creo que tenía que ser honesto con el club que me había dado tanto, con una ciudad a la que le tengo tantísimo cariño y pensé que lo mejor era echarme a un lado. Terminé la temporada muy quemado, tomé una decisión muy meditada, pero muy firme. Ahora todos saben que la situación es muy diferente.
Te llevarías una sorpresa cuando, tras la segunda jornada de liga, el club te pide que vuelvas.
– El fútbol es muy cambiante, en verano estuve cerca de firmar en otro club, finalmente no se dio y empiezo la temporada sin entrenar, pendiente de la Segunda RFEF, viendo partidos en directo y pendiente del teléfono porque, al final, considero que habíamos hecho buenos años en Cuenca y cualquier cosa podría salir. No esperaba que fuera el Conquense, ni tan pronto, el que me llamase, pero cuando recibí la llamada, sabiendo que la situación era tan diferente a la vivida la temporada pasada, con mucha más estabilidad económica, pues no me lo pensé. Llegamos muy rápido a un acuerdo.
Tras el excelente trabajo realizado durante la temporada pasada y, sin embargo, empieza la actual y no tienes equipo. No es fácil meter la cabeza en el mundo del entrenador profesional.
– Es difícil porque hay muchos entrenadores, gente muy preparada en una profesión de riesgo. Por eso, el hecho de que tu hagas buenas temporadas en un club, no te acredita a tener banquillo al año siguiente. Sabiendo esto, me honra más el haber tomado la decisión de no seguir en el Conquense porque, cuando tomé la decisión, no tenía nada cerrado con otro club, aunque tenía posibilidad de firmar en varios clubes, pero al final no llegué a un acuerdo y me quedé sin entrenar. Por todo ello, soy un privilegiado y estoy muy agradecido al club por haber vuelto a confiar en mí, pero sí, hay muchos entrenadores y, cada día que estamos trabajando, hay que dar gracias a la vida.
Y llegas a un equipo en el que sólo queda un jugador de la temporada pasada, Kain, y en mala dinámica deportiva. No debe ser fácil empezar de cero.
– No, no es fácil. Aunque conocía a la mayoría de los jugadores, la plantilla es totalmente nueva, pero al final es una plantilla que no has diseñado tú, pero te tienes que adaptar a ella, más cuando hay unas expectativas muy altas por todo lo que envuelve al club. Hay que asentar muchas bases, tener los pies en el suelo, mucho trabajo y, sobre todo, contar con las predisposición de los futbolistas, algo que desde el primer día ha sido espectacular. El recibimiento al nuevo cuerpo técnico ha sido increíble y, por eso, creo que estamos en la línea correcta y compitiendo muy bien.
A nivel táctico, viendo la plantilla que tienes, ¿cuál es el primer objetivo que te pones?
– Cuando llegamos, ya no existía la pretemporada, ni tiempo para trabajar. Recibíamos al domingo siguiente al Coria, había que sintetizar mucho porque había que sumar puntos. Recuerdo que ese partido lo jugamos con un 4-4-2, haciendo cosas muy sencillas, muy simples, que el futbolista pudiera absorber bien y, a partir de ahí, seguimos trabajando en lo que entendemos que nos puede acercar a ganar y ser competitivos, adaptándonos a los futbolistas que tenemos y, sobre todo, levantando el ánimo de los jugadores porque quedaba mucha temporada. El trabajo, a la vista está porque creo que la evolución del equipo ha sido bestial.
A falta de un partido para finalizar la primera vuelta, el equipo ha terminado el año con 24 puntos.
– Estoy muy contento y tenemos opción de terminar la primera vuelta con 27 puntos. Desde que llegué no conocemos la derrota en catorce partidos, lo que es una barbaridad y eso hay que ponerlo en valor. Es cierto que, en momentos puntuales, nos ha faltado colmillo en tres cuartos, pero eso no puede opacar todas las cosas buenas que está haciendo el equipo.
¿Esperas alguna llegada en este mercado de invierno?
– Sí, sin duda. Tenemos que ser ambiciosos, aspirar a lo máximo, sabemos que es un mercado muy complicado y, posiblemente, ahora no podamos firmar lo que queremos. Para firmar lo que queremos, habrá que esperar un poco más, el mes de enero es largo y hay que estar atento para que, lo que tenemos claro que hay que firmar, pueda hacerse.
¿Qué le pides a los Reyes Magos?
– Creo que el club sabe lo que necesitamos, espero que las incorporaciones puedan multiplicar el nivel competitivo del equipo, que mejore lo que ahora mismo hay y que sigamos trabajando en la buena harmonía en el vestuario. Eso, sin duda alguna y para mí, es el éxito.
Este próximo sábado termina la segunda vuelta visitando al Elche Ilicitano, un filial que ahora mismo ocupa posición de descenso.
– A pesar de que es un filial, su cultura futbolística es como la del primer equipo, que dirige Sarabia, un equipo que cree mucho en los inicios, progresar a través del pase, asumen mucho riesgo y eso le ha costado muchos puntos en gran parte de la primera vuelta. Ahora no asumen tantos riesgos, pero aún así es un filial y suele equivocarse en la salida del balón y, ahí, nosotros tenemos que estar muy vivos, muy concentrados porque, al final, es un equipo que tiene mucho ritmo y mucha energía porque es un equipo joven.


































































