Este viernes han fructificado las conversaciones entre el Conquense y Manolo Martínez, por lo que el motillano se convertirá en el nuevo inquilino del banquillo balompédico. Si bien el club todavía no lo ha hecho oficial, este medio de comunicación sí ha podido confirmar que hay acuerdo entre ambas partes [el club hizo oficial esta noticia una hora después de la publicación de esta noticia].
Han sido varias las ocasiones en las que el nombre del entrenador conquense se vinculaban al equipo de la capital, pero hasta ahora no habían unido sus caminos. Cogerá el testigo de Jordi Fabregat, después de que el club anunciara este jueves que no seguiría al frente del equipo.
La llegada de Manolo Martínez supone una apuesta por el ascenso por parte de la Unión Balompédica Conquense, puesto que el entrenador de Motilla del Palancar es uno de los más codiciados en Castilla-La Mancha y en los últimos años ha estado en los mejores equipos de la región. Sin ir más lejos, fue el entrenador que consiguió el último ascenso del Socuéllamos a Segunda B (19/20), si bien fue destituido la pasada campaña a mitad de temporada, aunque dejó muy buen sabor de boca en el equipo ciudadrealeño. Desde entonces se encontraba sin entrenar a la espera de encontrar un proyecto que le atrayera. Había tenido algunas propuestas, pero ha sido la del Conquense la que finalmente le ha convencido.
Su buen nombre en la categoría y Castilla-La Mancha se ha forjado poco a poco después de ir subiendo un peldaño en cada equipo en el que militaba. En su casa, Motilla del Palancar, fue el protagonista de dos ascensos consecutivos para colocar al equipo en Preferente en una etapa gloriosa, en cuyo primer año en dicha categoría lo tuvo siempre en la parte alta de la tabla. Dejó de entrenar hasta que el San José Obrero lo rescató y, en una campaña en la que las lesiones lastraron a los rojillos en la parte final, se quedó a las puertas de ascender para firmar el tercer lugar. Su buen hacer llamó la atención del filial del Albacete (entonces Albacete B, ahora Atlético Albacete), donde estuvo un año y confío en algunos jugadores que después fueron importantes en el primer equipo, como el conquense Adrián Gómez (posteriormente capitán de los albaceteños con los que llegó a jugar en Segunda División).
Tras finalizar aquella campaña (14/15), estuvo unos meses sin entrenar hasta que el Quintanar del Rey apostó por él para el tramo final de la 15/16 con el objetivo de alcanzar la promoción de ascenso. A pesar de que levantó el rumbo de los verdiblancos, se quedó a las puertas de clasificarse. Dejó la provincia de Cuenca para regresar a la de Albacete y tomó el mando del CP Villarrobledo, con los que estuvo dos años en los que clasificó al equipo para la promoción de ascenso, pero a pesar de rozar el ascenso a Segunda B no lo consiguió. Finalmente, el ansiado ascenso llegó en su siguiente equipo, un Yugo Socuéllamos que le ‘exigió’ subir y el motillano respondió positivamente.
Los equipos de Manolo Martínez se caracterizan por su apuesta por el toque y el fútbol control, sin despistarse en labores defensivas. No obstante, en su última campaña en Tercera División, al mando del Socuéllamos, acabó como el equipo que más dianas anotó y menos encajó del grupo.




































































