Derbi comarcal con aroma a final para los ajeros, que visitan el Virgen de la Caridad (17.00 h) con la permanencia en el horizonte y la urgencia apretando.
El Pedroñeras afronta este domingo 1 de febrero una de esas citas que marcan temporadas. A partir de las 17.00 horas, el conjunto conquense rendirá visita al Villarrobledo en el Virgen de la Caridad en un derbi comarcal de enorme trascendencia para los de Gustavo Porras -que hará su debut con el equipo tras la destitución de Sergio Magro-, obligados a sumar para no quedar descolgados en la pelea por seguir un año más en la categoría.
La clasificación añade dramatismo al choque: el Villarrobledo llega con 19 puntos, mientras que el Pedroñeras lo hace con 11, una diferencia que convierte el encuentro en una prueba de madurez para un equipo que busca cambiar su dinámica cuanto antes. Para los ajeros, el mensaje es claro: perder complicaría sobremanera la permanencia, mientras que ganar significaría un impulso directo a la lucha por la salvación, aunque nadie en el vestuario esconde que el camino será pedregoso por el contexto añadido de los descensos por arrastres desde Segunda RFEF, que estrechan todavía más el margen de error.
El Pedroñeras aterriza en Villarrobledo tocado tras la última jornada, en la que cayó por 0-1 ante el Atlético Albacete B. El equipo no solo necesita puntos: también necesita creérselo. En ese sentido, el derbi aparece como el escenario perfecto para buscar un golpe sobre la mesa: sería la segunda victoria de la temporada y la primera con Sergio Magro al frente, un triunfo con valor doble por lo anímico y por lo clasificatorio.
Enfrente, el Villarrobledo llega con la moral reforzada después de sumar un valioso empate en Puertollano, un punto que confirma su competitividad y su capacidad para sacar rendimiento en campos exigentes. Los roblenses intentarán hacer del Virgen de la Caridad un factor decisivo, apoyados en su mejor situación en la tabla y en la inercia de un equipo que, en un derbi, sabe que el contexto iguala fuerzas.
Con todo, el domingo se espera un partido de máxima tensión: tres puntos que para el Pedroñeras pueden significar esperanza y que, para el Villarrobledo, representan la oportunidad de asestar un golpe definitivo a un rival directo y reforzar su posición.



































































