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Los motivos del ascenso del Conquense

Fotografía de archivo del ascenso a Segunda RFEF del Conquense. Juan Alberto Lillo

Seis años después, el Conquense vuelve a celebrar un ascenso. Por aquel entonces, todavía era Segunda B, nadie esperaba una pandemia, la directiva encabezada por Luis San Juan le ponía un broche de oro a su buena gestión durante esa campaña y Luis Ayllón -hoy en el CF Talavera de la Reina- culminaba con éxito su primer año como técnico balompédico.

Paradójicamente, aquel éxito fue el primer paso para el ostracismo de los últimos años del Conquense. Llegó el cambio de entrenador, la llegada del Grupo Herce, algunos fichajes con sueldos estrambóticos, el descenso y, después, el pozo de la Tercera División, la pandemia, la reformulación de ligas para caer a la nueva Tercera RFEF -en realidad, otro descenso, al pasar de la cuarta a quinta categoría-, la llegada por necesidad de una junta gestora, nuevos proyectos cada temporada en busca de mejorar lo anterior y cinco años seguidos sin pisar promoción de ascenso ni siquiera al término de una jornada.

Mucho ha tenido que cambiar esta temporada para, por fin, acabar con premio. Estos son los motivos que han llevado al Conquense a subir a Segunda RFEF.

Continuidad del entrenador y bloque

A pesar de que hubo mucho runrún con la marcha de Rober Gutiérrez, finalmente se confió en el técnico andaluz para que liderara la plantilla en la 23/24. No es un hecho baladí, porque era la primera vez desde el anterior ascenso en el que un entrenador repetía como entrenador del Conquense. Y como es lógico, eso implicó también que siguiera el bloque de la pasada campaña, esa en la que defensivamente se colocó como uno de los mejores equipos de España.

El meta Raúl Bernabéu, los centrales Luca Lohr y Adriá Parera, el lateral izquierdo Sergio Rodríguez, el interior Yuya Yoshimura o el extremo Coba Gomes, todos ellos con muchas novias, siguieron en el equipo para mantener la esencia de lo bien hecho un año atrás.

Acierto en los fichajes

Si había un pero en el Conquense de la 22/23 era su falta de gol. Ese fue el motivo para no meterse en el playoff y ahí es donde más había que apretar. Los fichajes de Antonio Fernández y Javi Heranz, ambos desde el Villacañas, ya parecían remediar ese problema en la delantera, pero después llegó la guinda con la vuelta de Jairo Cárcaba -futbolista de superior categoría y que decidió regresar al Conquense-.

A falta de un delantero, los balompédicos se encontraron con tres grandes goleadores. Y no solo eso, sino que eso ha provocado que otros jugadores hayan contado con más espacios y hayan podido despuntar cara al gol (Coba Gomez o Yuya Yoshimura, por ejemplo).

Poderío conquense

Años atrás se hablaba de enconquensizar al Conquense y es verdad que en ocasiones ha ocurrido, como en la temporada de José Poyatos o Fran García. Pero este año, se ha hecho con cabeza, manteniendo a futbolistas de la casa con nivel en la categoría y que ya habían demostrado que tenían hueco más que suficiente en Tercera RFEF (los hermanos Rubio, Marco Recuenco, Sergio Rodríguez o la incorporación definitiva al primer equipo de Jesús Serrano).

A ellos llegaron dos fichajes que, para los no eruditos, podían intuirse como jugadores de relleno o para darle profundidad a la plantilla. Hablamos del defensa Marcos Recuenco y el mediocentro Pablo Olivares. Los que sí hemos seguido sus trayectorias -como evidentemente quienes les ficharon- ya sabían todo lo que podían dar, y eso significa un salto de calidad en la plantilla. Lesiones aparte, la temporada de Marcos Recuenco ha sido muy sobria, dando seguridad a la zaga y mostrándose como un central muy fiable. Y de Pablo Olivares se acaban los calificativos, ganándose al cuerpo técnico, compañeros y afición con un derroche continúo de esfuerzo, batalla y calidad.

Fortaleza en casa

La media inglesa (ganar en casa, empatar a domicilio) dicen que es clave para obtener buenos resultados. Y el Conquense la ha superado, porque fuera de casa ha sido un equipo fiable, pero es que en casa ha cumplido con creces. Solo Villacañas y Calvo Sotelo Puertollano lograron puntuar -que no ganar- en La Fuensanta, estadio en el que han mordido el polvo el resto de equipos que han pasado. Y no es lo mismo viajar a la semana siguiente después de ganar en casa que hacerlo con la presión por haber perdido.

Tranquilidad

Por primera vez durante mucho tiempo, lo que se respiraba alrededor del Conquense era tranquilidad. Se confió en el proyecto y se dejó hacer sin que nadie se pusiera nervioso. El único momento de incertidumbre llegó con la temporada ya iniciada -con buenos resultados deportivos- por la marcha de Ángel Mayordomo como presidente, pero al final se mantuvo una línea continuista en la nueva gestora.

Y es que este año no ha habido tanto ruido alrededor del club, al menos a la hora de valorar los fichajes o las decisiones deportivas, algo fundamental que, quieran o no, sienten los futbolistas, que lo que menos necesitan para rendir es sentirse continuamente juzgados o cuestionados.

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Alberto Val