Pablo Olivares, con tan solo 22 años, ya tiene otro éxito que celebrar. Nada más y nada menos que un ascenso a Segunda RFEF con la UB Conquense, el cual encadena con el que logró a Tercera RFEF con el Atlético Albacete la pasada campaña. Un todoterreno en el centro del campo que este sábado volvió a ser esencial en el esquema de Rober Gutiérrez.
Con el pitido final se mostraba más que feliz. «Celebrarlo delante de tu afición con la grada llena es difícil de explicar, nos han llevado en volandas durante el partido y durante la temporada; solo puedo dar las gracias a todos», señalaba.
La impaciencia porque llegaran las 19.00 horas le hacían no poder parar. «Yo llevo desde las 6 de la mañana despierto porque no podía dormir, no es que estuviera nervioso, es que tenía unas ganas locas de que comenzara el partido. A las 2 y 30 he tenido que salir de mi casa con mis amigos porque no podía más».
Un conquense con un sueño cumplido. «A alguien de Cuenca como yo, subir al Conquense es algo único. El año pasado subí con el Albacete a Tercera y este año a Segunda RFEF con la Balompédica y quiero más», señalaba.
Con el segundo gol, donde él mismo robó el balón, vio gran parte del trabajo hecho. «Con el 2-0 y viendo nuestro poderío defensivo veía complicado que se nos pudiera escapar, con el tercero ya estaba matado. Hemos sido superiores en todo momento»
Clave fue el partido en Toledo en la primera vuelta. «A optimista no me gana nadie, pero viendo todos los equipos que hay en el grupo era complicado. El objetivo era play-off, pero desde la victoria en el Salto del Caballo dije que este equipo era para subir directo, y por suerte, no me he equivocado», sentenciaba.


































































