En plena vorágine de acontecimientos a raíz de la confirmación de que la Fuensanta albergará los conciertos de las Fiestas de San Julián, y el posterior comunicado del Conquense paralizando la inscripción del equipo en Segunda RFEF e instando al consistorio a buscar alternativas bajo amenaza de dimisión en bloque, el entrenador del equipo, Rober Gutiérrez, ha atendido a los medios de comunicación en la previa del encuentro ante el Villarrobledo con el que se terminará la brillante temporada blanquinegra 2023/24.
El técnico no ha tenido problema en referirse a la convulsa situación actual. Asegura que se siente «triste» porque considera que «los que tienen que tomar decisiones dedican muy poco tiempo a pensar en nosotros». Y es que el almeriense apuntaba directamente a las declaraciones realizadas el lunes, en el recibimiento del Ayuntamiento al Conquense, por el alcalde de la ciudad, Darío Dolz: «Los que estuvisteis allí, escuchasteis las palabras de este señor que estaba a mi derecha, que es el alcalde de la ciudad, y yo dije eso, que esperaba que no se quedara en palabras».
No obstante, dos días después se conocía la noticia de que finalmente La Fuensanta albergará los conciertos. «Creo que es una decisión que ya estaba tomada de antes. Es una tomadura de pelo, creo que no se valora lo suficiente a una institución como la Balompédica, con muchos años de historia».
Gutiérrez señalaba haber recibido muchos mensajes de apoyo «de compañeros de toda España que no se creen lo que vive el club en esta ciudad». Y es que el técnico no se refería simplemente a la situación con los conciertos sino que también repasaba varios episodios que han dificultado la labor de su equipo durante la temporada, tachando la acción de los responsables como «desidia pura» o «dejadez», y asegurando que estaban hartos de «mentiras tras mentiras». «No me extrañaría que el Grupo Herce o los que pudieran entrar se echaran atrás, es evidente que el apoyo es escaso y no sé a que se debe, si es cosa de la deuda histórica, las relaciones anteriores con el Ayuntamiento, pero sinceramente tiene que cambiar. Hay que llegar a buen puerto porque el equipo está en Segunda RFEF, es la realidad, y en lugar de estar hablando de cosas bonitas, de intereses deportivos, económicos y sociales, hablamos del poco apoyo», añadía Rober que también señalaba que no entiende qué tipo de intereses hay detrás para hacer los conciertos en La Fuensanta «cuando hay espacios más que suficientes en Cuenca».
Y es que el entrenador del Conquense ha puesto en valor el resultado de una temporada pese a todos esos episodios a los que aludía anteriormente: «Me siento como un balompédico más y veo que esto no tiene solución. Estamos en Segunda RFEF, hemos hecho un año de matrícula de honor porque es muy difícil juntar tanto jugador bueno y que coincida y funcione tanta sinergia positiva para hacer un año como el que hemos hecho con tantas limitaciones y trabas como no poder entrenar los días festivos, tener una única ducha para 22 futbolistas en Tiradores, llegar un día a la instalación y que esté cerrada porque el operario está de vacaciones, ir a ‘La Bene’ y que los jugadores se tengan que cambiar en la grada en pleno mes de noviembre… es un sinfín de trabas que hay detrás, que no se hace público y eso la gente lo tiene que saber. Es una pena como una ciudad como Cuenca, con lo maravillosa que es, vayas por las aceras y estén levantadas; vayas al Sargal y la entrada esté como esté. Es una pena para la ciudad, para los conquenses que pueden ir con la cabeza bien alta por la ciudad que tienen y luego ver que esté tan dejada y tan áspera», concluía Gutiérrez.



































































