El Benitense Fútbol Sala ha lanzado un grito de ayuda a través de sus perfiles en redes, tras la tormenta sufrida la pasada semana, que, además de los efectos catastróficos en la localidad conquense y sus campos, ha supuesto el destrozo de la cubierta del pabellón de Casas de Benítez.
“Fue un vendaval de granizo y aire que arrancó y retorció la primera de las capas que tiene el pabellón, doblando las chapas como papel”, ha explicado a este medio Juan Plaza, presidente del club conquense. La situación es delicada porque afecta de lleno no solo a la actividad del Benitense, que tenía previsto comenzar su pretemporada la próxima semana, sino también porque el fútbol sala supone “uno de los pocos escapes y fuentes de orgullo para Casas de Benítez, siendo símbolo de unión y pasión”, esgrimía el comunicado lanzado por el equipo.
Plaza ha señalado que este lunes varios técnicos especializados en estructuras acordonaron la zona, prohibiendo la entrada al pabellón y a los accesos. “Existe el peligro de que puedan desprenderse, por eso está todo precintado, incluso los alrededores del pabellón”, ha añadido el directivo.
Ahora es el turno de las administraciones, que intentan que se catalogue el suceso como zona catastrófica y que, de esta manera, las acciones de recuperación cobren mayor celeridad en los procesos. “El ayuntamiento está ya trabajando a destajo para ver cómo actuar. Según nos han dicho, se empezarán a retirar en breve las partes dañadas, porque ahora mismo, si sigue lloviendo, el agua entra dentro del pabellón y puede deteriorar la pista”, ha explicado Juan, que señala que “siendo muy optimistas, podríamos recuperar los accesos en 15 o 20 días”.
Las alternativas tanto para los entrenamientos como para los amistosos que tiene planificados el Benitense FS pasan por movilizarlos al pabellón de la localidad vecina de Sisante, algo que han agradecido desde el club que ha señalado que también desde Casasimarro se ha ofrecido para ayudar y servir como alternativa a esta situación. Mientras tanto, el club ha lanzado un llamamiento a las administraciones para que aceleren en todo lo posible el proceso para recuperar la normalidad.






























































