Lolo Ramírez hará las maletas el próximo mes de marzo para encarar, junto al resto de convocados, los Juegos Sordolímpicos de Fútbol Sala. Tras una larga trayectoria, el actual jugador del Sport Villamayor y el Asorcas Castellón es un habitual del combinado nacional desde 2019, llegando a lograr el soñado Europeo de Fútbol Sala en el año 2022.
El futbolista de Hontanaya soñaba desde muy pequeño con ser jugador profesional, labrando una extensa carrera en el fútbol castellanomanchego y nacional. Lolo arrancaba su andadura en el fútbol sala federado quedando campeón de liga en 2011 y 2012 con el Hontanaya. Tras este primer paso, el jugador conquense pasó por más equipos de la región como el Pedernoso, el Racing Alcázar de Ciudad Real y el Minaya FS de Albacete. Finalmente, decidió buscar nuevos desafíos y salir de la región para llevar la magia de su zurda al primer club específico para sordos en el que militó, el CDS Huelva.
Tras vestir la camiseta del Granada por dos temporadas, Ramírez acababa en el plantel del Asorcas Castellón, acabando subcampeón de Liga Nacional de fútbol sala el pasado año y militando simultáneamente en el Sport Villamayor . Su paso por esta serie de equipos que luchan por un deporte adaptado e inclusivo, le sirvieron para recibir la llamada de la selección el pasado 2019. El resto es historia, la clasificación para un mundial al que lamentablemente no pudo acudir por lesión y un inolvidable Campeonato Europeo en 2022. Con esta laureada carrera, el jugador de 34 años ha hecho méritos suficientes para recibir la llamada del seleccionador y acompañar a sus compañeros del 2 al 12 de marzo en Erzurum, Turquía.

De este modo, España luchará por llevarse los Juegos Sordolímpicos, primera competición internacional multideportiva para personas con discapacidad. Existentes desde antes que los Juegos Paralímpicos (creados en 1960, 36 años más tarde que los Sordolímpicos), utilizan señales luminosas en deportes como el atletismo o la natación, y visuales como banderines en fútbol o balonmano. Por otro lado, en lugar de aplaudir, se agitan las manos para celebrar. Cabe destacar que los futbolistas sordos no participan en los Juegos Paralímpicos porque parten con ventaja, pues no necesitan tantas herramientas de adaptación en el deporte respecto a otras discapacidades como la visual o la intelectual.
De este modo, el conquense Lolo Ramírez encarará estos juegos con la misma ilusión que le ha acompañado durante toda su carrera. El de Hontanaya confiesa que sigue aportando con sus pases y que estará en la élite hasta que el corazón aguante, le guíe y le siga acompañando en su baile con el balón.
































































