No pudo ser. Tras seis temporadas luchándolo y después de conseguirlo en unos agónicos playoffs de ascenso en la campaña 2024/25, el Fútbol Sala VivoCuenca dice adiós tras solo una temporada en la 2ª División B de fútbol sala.
La realidad de la exigente categoría ha superado al proyecto azulón que, pese a todo, ilusionó tras una gran primera vuelta en la que acabó fuera de los puestos de peligro, sumando 14 puntos en 15 partidos. Parecía que el objetivo era más que alcanzable, pero una dura segunda vuelta dinamitó las opciones de los conquenses.
El club dice adiós, por el momento, a la tercera categoría del fútbol sala nacional a falta de dos partidos para la conclusión de esta campaña. Dos citas en las que, seguramente, los azulones tratarán de dar una alegría a los suyos para despedirse con un triunfo en 2ª B.
Un futuro incierto tras el descenso y un curso convulso
¿Y después qué? Pues se traza una línea incierta. Además del varapalo deportivo, el club ha vivido una temporada convulsa en lo institucional. La mitad de la directiva abandonó su cargo por discrepancias, hecho que se ha conocido por testimonios de los propios directivos que dejaron el club, sin que haya trascendido comunicado oficial alguno.
A esto se suma la ausencia de novedades del posible acuerdo con el Conquense, que en un principio se anunció como viable tras varias reuniones de la directiva azulona con el grupo inversor de la Balompédica. Iñigo Asensio, inversor del club blanquinegro, fue tajante en una entrevista para ElDeporteConquense.es: “Seguimos queriendo trabajar [con ellos], pero tenemos claro cómo queremos hacerlo. Si nos involucramos en los clubes (…) lo que tiene que haber es una profesionalización en la toma de decisiones. Y si eso no se acepta, no vamos a perder el tiempo”.
La afición tampoco ha estado exenta de esta zozobra. Lo que parecía el inicio de una grada de animación propia, los “Ultravivos”, se fue diluyendo con el paso de las jornadas. Lejos quedan los registros cercanos a los 800 aficionados en la primera vuelta en El Sargal, sin desmerecer los más de 200 seguidores que acompañaron al equipo en el último partido en el que se consumó el descenso.
En cuanto a la plantilla, no hay que olvidar que se trata de un grupo veterano. La mayoría de los jugadores está desde la creación del club y son pocos los efectivos en cuanto a relevo generacional. De hecho, varios llegaron con el desembarco del equipo en 2ªB, como Vicente Araque, Adrián López o Raúl Pérez. A día de hoy, los únicos jugadores por debajo de la treintena en el primer equipo son Álvaro Varas, José Ángel Saiz, Jesús Serrano, Alberto Sanjuan y el guardameta Alberto López. No obstante, el club cuenta con un filial en Primera Autonómica FS. Otra incógnita se abre con el cuerpo técnico. En este curso se vivió la dimisión de Manolo Moya al frente del banquillo, si bien el técnico volvió posteriormente con el apoyo del honrubiano Ángel García.
En resumen, son muchas las cuestiones que se plantean a un VivoCuenca que, si bien el verano pasado saboreó las mieles del triunfo y el ascenso, ahora afronta la parte más cruda del deporte: levantarse tras la caída.




































































