Hay noticias que a los periodistas no les gusta dar y la dimisión de Manolo Moya como entrenador del FS VivoCuenca es una de ellas. Tanto por lo que el club está aportando a la sociedad deportiva conquense -movilizando masas y poniendo de manifiesto que El Sargal también puede llenarse más allá del balonmano- como por la figura de un entrenador muy respetado por varias generaciones de futbolistas por su capacidad para encontrar maneras de mejorarlos y por su diálogo.
Sin embargo, esa noticia tuvo poco recorrido temporal debido a que el propio técnico daba marcha atrás a su decisión apenas dos horas después de presentar su dimisión. Con todo, este medio de comunicación ha querido poner en valor la figura del técnico, muy vinculado al fútbol conquense en los últimos 30 años.
En un mundo actual donde se pretende que los entrenadores sean poco menos que ogros, a los que se les exige que sean autoritarios, Manolo es un outsider de este ecosistema. Quizá esa manera de ser es la que le ha granjeado el cariño de los jugadores que se ponen a sus órdenes y probablemente ese sea el motivo para que una simple llamada suya sirviera para cerrar un fichaje o renovación.

Un nombre importante en el fútbol conquense
Para los recién llegados al mundo del balompié conquense, Manolo Moya estará siempre vinculado al fútbol sala. No obstante, estos últimos seis años del FS VivoCuenca no se entienden sin él al frente, pero la realidad es que desde los 90, el técnico conquense ha estado muy vinculado a este deporte. En las Escuelas Municipales de Cuenca tuvo a jugadores de gran importancia como Futre -que llegó a Segunda B con el Conquense-, Sergio de Dios -llegó a fichar por el Atlético de Madrid- y una enorme camada de jugadores que llegaron a jugar en Tercera/Preferente en fútbol once.
No tuvo oportunidad de brillar en categoría absoluta porque tuvo el estigma -bendito estigma- de ser un gran formador de jugadores, pero la realidad siempre se encarga de estropear los tópicos, ya que Manolo Moya tuvo el difícil reto de asumir la interinidad del Conquense tras el despido de Zurro en la fatídica 05/06 (los balompédicos venían de jugar la promoción de ascenso y el siguiente curso se acabó bajando). Y lo hizo a su manera, tirando de jugadores de Cuenca (Futre fue titular en ambos encuentros, Chele y Butra tuvieron minutos) y de la cantera (Antonio León se hizo indiscutible y Jesús Sánchez, recién retirado en el Almazán, hizo su debut con él). Los resultados avalaron su trabajo, dos triunfos consecutivos (2-0 ante el Linares, 1-2 contra el Alcalá), pero no podía continuar como entrenador por titulación y su puesto lo asumió el entonces entrenador del filial (por aquella época, se llegó a un acuerdo con el CD Cuenca para que fuera filial, equipo que militaba en Tercera), Carlos Pérez Salvachúa.
A partir de ahí, Manolo Moya no se desvinculó del fútbol, sino que se centró en Arcas, el fútbol sala y en formar una buena escuela en el municipio conquense. Más allá de futbolistas, supo dotar de identidadpropia a los arqueños, con una serie de automatismos o formas de presionar diferentes a lo que se venía viendo en la liga local de fútbol sala.

2020, llegada al FS VivoCuenca
El FS VivoCuenca se fundó en 2019, pero él no estuvo desde el inicio. Fue Luis Saiz, presidente, quien se encargó el primer año del equipo, pero un año después se hizo cargo del primer equipo y el club fue escalando peldaños poco a poco. Tanto que convirtió al FS VivoCuenca en un eterno aspirante a subir a Segunda B y, después de rozarlo en la 22/23, acabó consiguiéndolo en la 24/25 para devolver a Cuenca a esta categoría una década después.
Su manera de gestionar el vestuario, su cercanía y su mano izquierda (y derecha) hizo que, sin levantar la voz, fuera una persona respetada y autorizada dentro del plantel. Pero la exigencia de la Segunda B es máxima y, tras un buen inicio, finalmente el FS VivoCuenca ha caído en descenso después de un par de meses donde han bajado su nivel competitivo.
Manolo Moya pretendía ser humilde y honesto, por eso pensó en primera instancia en dar un paso al lado para que otra persona asumiera la responsabilidad con intención de que pudiera darle un cambio de rumbo al club. Sin embargo, ha dado marcha atrás debido «al grupo de grandes jugadores» que forman el FS VivoCuenca,

































































